domingo, 8 de julio de 2012

La película de julio: Tocando el viento (1997)

Ahora precisamente que la marcha minera que está teniendo lugar en España está poniendo de relieve los problemas de las industrias obsoletas, la reconversión industrial, el drama de los trabajadores que pierden su puesto de trabajo porque se dice que su actividad ya no es útil y (en cierta medida) la deslocalización, conviene recordar esta película ambientada en un pequeño pueblo que vivía de la minería y que se vió abocado al paro generalizado tras las medidas que Margaret Thatcher adoptó en relación a la industria del carbón.

Aunque los carteles de esta película siempre tienden a destacar la historia romántica (protagonizada por un aún muy jovencito Ewan McGregor), ésta en realidad es una película coral que gira alrededor de la orquesta de la banda del pueblo, cuyos integrantes están cada vez menos interesados en la música debido a todos los problemas que arrastran, pero cuyo director (un Peter Postlethwaite que falleció recientemente dejándonos algunas de las mejores interpretaciones de secundarios en el cine), que piensa que la música está por encima de todo y representa el espíritu de la comunidad, les exhorta a seguir, mostrándose incluso aparentemente insensible frente a la tragedia del desempleo que está afectando a sus componentes.

La película navega a medio camino entre la comedia y el drama, consiguiendo un mensaje de denuncia social a la vez que una bien hilada historia de personajes. Algunas otras cintas que pueden servir de referencia son "Full Monty" o "Billy Elliot" (aunque ésta que nos ocupa no alberga ningún componente nudista, ni bailes), el cine social de Ken Loach (aunque ésta aporta bastantes más risas) o numerosas películas en las que el verdadero protagonista principal es el pueblo en sí mismo (a modo de ejemplo, "El inglés que subió una colina y bajó una montaña" o "La gran seducción"). Ensalzada por la crítica y las ceremonias de premios, pasó sin embargo sin demasiado renombre por nuestras carteleras, y yo de hecho la conocí a través de un amigo que me instó a verla -sabia elección-.

Conviene, además, verla ahora en contraste con la recientemente estrenada "La dama de hierro", que plantea los mismos problemas, pero desde la atalaya de Downing Street, donde se alojan los primeros ministros británicos. Esta vez, en cambio, podemos ver las cuestiones desde la primera línea de las personas a las que les afectan. Especialmente impactante es esta escena (siento no poder ponérosla con subtítulos, pero éste es el material que he encontrado) en el cual un miembro de la banda, vestido de payaso, se queja de que Dios se ha llevado a John Lennnon, se está tratando de llevar a su padre, y sin embargo, "Margaret Thatcher sigue viva":



En defintiva, de estas películas para hacer pensar, pero también para encontrar un poso de optimismo en cada sima. Espero que os guste. Un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario