lunes, 25 de julio de 2022

Las historias reales de julio: más hilos de Twitter

Como habéis visto, diversas actividades me tienen ocupado, así que contamos historias en diversos formatos. Entre otros, hilos de Twitter: sobre esos lugares apasionantes llamados bibliotecas; sobre escritores que depositaron en sus amigos el futuro de sus obras (y decidieron borrarlas de la faz de la tierra); sobre el genocidio armenio, sobre un periodista que murió víctima de sus propias predicciones y sobre Peter Freunchen, explorador ártico, y su fascinante esposa. Espero que os gusten. 

Un abrazo. Nos leemos.

martes, 19 de julio de 2022

La historia corta de julio. Dedicadas a Eduardo Galeano (XIV).

 Dedicadas a Eduardo Galeano (XIV).


        Un chico indigente pidiendo refugio en un albergue:

            -Lo siento –le responden-. No puedes entrar. Nos faltan plazas, y tú no tienes prioridad. Eres demasiado joven.

            El joven se queda extrañado, y pregunta:

            -Y mañana, ¿también seré demasiado joven?

            -También.

            -¿Y dentro de un año, también seré demasiado joven?

            -Sí.

            -Entonces, ¿nunca voy a poder entrar?

            -No...

            Se corrige.

            -Quiero decir, sí, cuando llegues a viejo.

            -No llegaré a viejo.

            Sobre todo, si no me dejas entrar.

viernes, 8 de julio de 2022

La obra de teatro de julio: "Feliz lunes"

 

Imágenes promocionales de la obra

Sabéis que me gusta apoyar los pequeños proyectos que gozan poca publicidad. Más aún si son tan buenos como éste. "Feliz lunes" es una obra de teatro musical que emplea pocos medios, pero los utiliza con mucha sabiduría. La obra, cuya sinopsis encontraréis aquí, en principio trata sobre el fenómeno de las redes sociales, aunque en realidad abarca temas más amplios, y es mucho más divertida de lo que refleja el argumento inicial. Por un lado, la historia se centra en el personaje protagonista, una muchacha aspirante a actriz (de ahí que el tema de las redes sociales aparezca de manera muy natural), y acaba hablando de cómo elegimos vivir nuestra existencia, y también de la "cultura de la apariencia" que todos practicamos, dentro y fuera de nuestra vida cibernética. Y, desde otro punto de vista, la obra mantiene durante mucho rato un buen tono de comedia (con fantásticas canciones, que por lo visto acabarán en un disco; estoy casi seguro de que me lo compraré cuando salga), liderada por fantásticos actores que transmiten mucha pasión y saben también ponerse serios cuando toca. En especial, cabe destacar el esfuerzo de la actriz principal, la cual carga con el peso de buena parte del espectáculo, aunque disfruta del enorme apoyo de dos estupendos secundarios (a los que les perdonamos incluso que, a pesar del argumento de la obra, sean bastante guapos). El guión, además, es afilado y cargado de referencias culturales y conceptos que encajan bastante bien con el conjunto general, al que ayudan unos recursos técnicos que, siendo como digo humildes, se emplean con mucha destreza.

"Feliz lunes" va a estar exhibiéndose los sábados de este mes en la sala "El Umbral de Primavera", en el maravilloso y vibrante barrio de Lavapiés en Madrid, aunque esperamos que tenga la oportunidad de disfrutarse más tiempo y en muchos más sitios, porque la verdad es que se lo merece.

viernes, 1 de julio de 2022

Los libros de julio: comparación entre dos libros de David Mitchell. "La casa del callejón" y "El atlas de las nubes"

Llegué a David Mitchell, como supongo que muchos lectores, a partir de la adaptación de su obra "El atlas de las nubes", llevada al cine por las hoy hermanas Wachowski. El film me gustó mucho, aunque antes de ponerme con ese libro quise aproximarme a una historia distinta de este autor que, según dicen, ambienta todas sus historias en el mismo universo. De ahí que empezara con "La casa del callejón", y luego siguiera con "El atlas de las nubes" (de cuya versión cinematográfica, he de confesar, no me acordaba de casi nada, salvo de la impresión que me dejó y un par de escenas, cuando inicié el libro). Ahora, un análisis comparado de ambas obras que quizás os pueda servir para aventuraros a empezar con alguna:

-Punto 1: David Mitchell escribe bien. En particular, cuando se centra en un tipo particular de personaje: culto, educado, experimentado, sarcástico, orgulloso, de modales exquisitos, puede que algo misántropo y, por qué no decirlo, con frecuencia un poco cínico. Allí da rienda suelta a sus mejores frases y a su retórica más excelsa, llena de disgresiones y de referencias culturales. También es capaz de adaptar su lenguaje a otro tipo de individuos, pues le gusta emplear personajes (e hitos temporales) de registros contrapuestos en estas dos obras, que en el fondo son sinfonías polifónicas. Pero se aprecia con claridad que necesita retornar, cada cierto tiempo, a ese tipo de voz.

-Punto 2: a David Mitchell le encantan las estructuras, las conexiones, las composiciones con aroma de tonada musical. En "El atlas de las nubes" monta un libro encajado dentro de de un libro y dentro de otro, como una serie de muñecas rusas que generan una obra simétrica y a su vez vertebrada por un hilo conductor y un tema único. El sistema, aunque ingenioso, resulta un punto efectista (como él mismo se atreve a postular de modo irónico en el propio texto). Quizás por eso el método que empleó la película -la cual alternaba, en el montaje, el devenir de las historias encadenadas entre sí- funciona mejor tanto en el propósito de transmitir el mensaje como para engarzar los relatos en una narrativa común. En ese sentido, quizás la adaptación haya resultado más potente que el original (excesivo en algunos momentos), aunque el libro añada matices y frases sugerentes, y sea más explícito, sobre todo en su sección final. En cuanto a "La casa del callejón", en el fondo es como un poema donde cada verso rima, pues contiene una estructura similar al episodio anterior, además de hacer recapitulación de lo ocurrido. De todas maneras, la historia va avanzando poco a poco, y por eso lo seguimos leyendo, para ver cómo acaba.

-Punto 3: a David Mitchell le interesan la ciencia ficción, la fantasía, el futuro y las alternativas, pero siempre partiendo de una base histórica. Le gusta experimentar con los distintos modos de emplear el lenguaje, y también con diversos géneros. Así, "La casa en el callejón" es una variación muy rebuscada del modelo de mansión encantada. "El atlas de las nubes" se atreve con diferentes siglos, y con aproximaciones variadas al modo de desplegar una narración. Además, juguetea con el misterio, y muestra perspectivas posibles sobre la evolución del ser humano a largo plazo.

En definitiva, son dos libros que recomiendo. "La casa en el callejón" es más simple en su concepción (quizás tome prestado de otras ficciones), pero quizás por eso cierra con más facilidad el círculo. "El atlas de las nubes" pretende ser una obra más compleja, y lo es, pero eso le hace cojear en algunos puntos, y que se adviertan de refilón ciertos pespuntes. En ambos casos, el lector no perderá el tiempo con su lectura, y le gustará llegar al final. Aunque, eso su caso, y con "El atlas de las nubes", yo empezaría antes con la película.