lunes, 30 de diciembre de 2019

Las historias cortas de diciembre (e inicio de enero). Regalos de musa.

Dos nuevos regalos de mi musa a domicilio, que espera que os hagan afrontar con alegría el final e inicio de año. Un saludo en estos días tan llenos de magia... de todos los tipos, también la que procede de medios digitales.



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ABRACADABRA, PATA DE CABRA!
Y el fauno se desestabilizó y se cayó de culo.




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Una señora muy hacendosa vive dentro del pendrive. Siempre pregunta: ¿Quieres reparar esta unidad? Y se sienta de nuevo aburrida y ninguneada cuando le dices que no. Con su mandil de flores, plumero y destornillador, frota con desgana los circuitos, esperando otra instrucción. ¡Hora de guardar! Suenan las alarmas y llegan raudos, volando, los datos, bit a bit, mientras los caza al vuelo como un ninja y los coloca, ordenados, en su lugar. Hace esto cumplidora, porque cree que es su labor, aunque tú seas tan ceporro que te niegues a extraerlo, de manera segura, del complejo ordenador. Satisfecha, recoge los archivos viejos e inservibles y los acumula en un rincón. Un día esa montaña es demasiado grande y sale un mensaje aterrador: ¿desea desfragmentar la unidad? “¡No, no!”, grita ella, “¡eso es lo peor!”. Pero el usuario cliquea: “Yes”, y el tiempo se paraliza… “Adiós, adiós….”

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