martes, 2 de junio de 2015

La película de junio: "El secreto de sus ojos", de José María Campanella

Como película de este mes, y aprovechando que hace poco otro film argentino ("Relatos Salvajes") ha intentado el asalto al Oscar, os cuelgo un viejo artículo que en su día publiqué en Globedia. A los que la conocéis, me decís si creéis que la crítica está ajustada a la cinta, y a los que no, espero que os estimule para buscarla. Un saludo.

"El secreto de sus ojos",

de José María Campanella


Obra maestra argentina, que combina lo mejor de los thriller judiciales con los detalles tiernos, humorísticos y poéticos del director de "El hijo de la novia". Enorme. Impactante. Imprescindible
Decía al principio de empezar esta columna periódica de opinión y reseñas culturales que el principal objetivo de ésta era dar a conocer determinadas películas o libros los cuales no habían recibido suficiente publicidad, cosa que podía hacer que la gente se perdiera historias interesantes. Por eso tenía mi duda sobre si reseñar o no esta película, que al fin y al cabo debería recibir el espaldarazo del éxito que unos años antes tuvo Campanella con "El hijo de la novia" (preciosa y delicada comedia cotidiana argentina, con chistes para no parar de reír cada cinco minutos). Sin embargo, una amiga en Vigo me acaba de comentar que allí ya la han colocado en un cine oscuro, húmedo y de extraños olores, lo cual, en contraste con la gigantesca calidad de la película, da que pensar. Ayer la pude ver después de mucho tiempo aguardando, e iba con otras cuatro personas: las cuatro coincidían en que hacía muchísimo tiempo que no veían algo tan bueno.

Siempre he dicho que combinar dos géneros o dos estilos, si se hace bien, y ambos son buenos, da como producto resultados espectaculares. Tomemos como ejemplo "El jardinero fiel". Una obra de John Le Carré, con viejos ecos y destellos de la guerra fría, que es adaptada al cine por Fernando Meirelles, un director de corte muy social: una combinación perfecta para un relato sobre los abusos de las farmacéuticas en África. Pues en este caso tenemos algo muy parecido: Campanella toma un thriller judicial, basado en el caso del asesinato de una chica joven hace muchísimos años, de la novela "La pregunta de sus ojos", que hubiera pegado perfectamente para viejos papeles de Al Pacino o películas de abogados de todas las épocas. Sin embargo, le añade un par de detalles y, ¡hop!, ya tenemos una de Campanella. Magnífico cocktail, de sabor espléndido al final.
La trama: Ricardo Darín (cómo no) es un viejo fiscal que se ha jubilado y ahora decide escribir una novela. Acude para ello a ver a los juzgados a la aún en activo Soledad Villail (estupenda actuación), con la que se nota que hay una tensión amorosa no resuelta del todo que se nos irá aclarando a lo largo de la película. Y allí le cuenta que la que novela que quiere escribir es alrededor del caso Morales. Una vez más (y siguiendo las reglas clásicas del género), el caso es una metáfora de cómo ha avanzado la propia vida del protagonista, con los personajes del caso entrecruzándose entre sí con los más importantes de su vida personal. Como suelen saber los que leen esta columna, no me gusta destripar demasiado, pero hay varios detalles que han de ser reseñados: primero, magnífica elección de secundarios. Aparte de las grandes actuaciones de los protagonistas, hay un elenco de personajes tan enternecedores como cómicos de los que no nos podremos olvidar. Segundo, chistes de un atrevimiento brutal: a pesar del tono en general dramático de la película, te das cuenta de que te han metido una ristra entera de gags buenísimos, con momentos de abierta risotada. Muchísimos momentos. Tercero, a pesar del ritmo en general lento de la película, ésta no se te hace larga, porque la calidad del guión, de los diálogos, de la historia, es tan buena, que incluso aunque cuando creas que la película sigue los esquemas típicos de las películas de abogados, te lo plantea tan bien, ¡tan bien!, que no eres capaz de predecir lo que va a pasar y te deja muerto. E incluso cuando lo predices, te llega a traumatizar igual, entre otras cosas porque las frases tienen un factor humano que sólo podía introducir un genio como Campanella (todavía me acuerdo de alguno de los maravillosos capítulos que dirigió para "House". Qué tío...).
Más cosas destacables y que es complicado que leáis en otras sinopsis: la película combina magníficamente a unos personajes en su juventud (donde el idealismo, las acciones locas y las situaciones impensables al límite rigen lo que aparte de ser casos judiciales, suponen los momentos que a nivel personal más recordaran en sus vidas), con los mismos personajes en su vejez, ya arrollados por la vida, obsesionados por los recuerdos, y en ambos casos gobernados por fuerzas superiores a ellos. Además, la película tiene puntos estupendos que denotan su origen y la naturaleza argentina -la picaresca, las pasiones propias de los porteños, determinadas formas de ser-, y detalles de poeta, como determinados giros del guión (aparte de los propios de la trama de misterio), o el hecho de que el personaje de Soledad Villamil tenga siempre o casi siempre algún detalle de color rosa en su vestimenta o a su alrededor, una característica especialmente "made in Campanella". El final nos dejará estremecido, a numerosos niveles. Las varias historias de amor, acongojados. En particular, uno de los grandes éxitos de la película es emplear de manera estupenda el truco del "personaje ausente", la chica asesinada, un recurso estupendo cuando se sabe hacer bien porque nos hace creer en su causa y en la del policía que busca a su asesino, y que tan sólo había visto ser tan magníficamente usado en la película "La dalia negra" de De Palma (con la diferencia de que en esta última, aparte de esto y de la actuación consecuencia de Mia Kirshner, que se "comió" a Scarlett Johansson y a Hillary Swank, no se salva casi nada).
En definitiva, una historia que nos hará reír y sentir a partes iguales, sobre los recuerdos, la culpa, los remordimientos, el amor, la amistad, que nos hará pensar que Campanella nos ha vuelto a contar la misma historia que tanto le gusta relatar, y al mismo tiempo, que lo ha hecho de forma completamente diferente. Nos dejará mudos después de haber recibido una descarga de sentidos. Y luego me contáis qué os han parecido los personajes del marido de la asesinada y de Sandoval. A ver qué habéis pensado.

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