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sábado, 14 de marzo de 2020

Las recomendaciones de marzo: otra (más) lista de libros y películas sobre epidemias que no se están destacando lo suficiente

Atención: si durante la cuarentena del coronavirus os desesperáis y no tenéis nada interesante que leer, aparte de los cuentos y post del blog, ofrezco gratis mi novela histórica "Cartago. El imperio de los dioses" (o cualquier texto que me pidáis). Hablad conmigo a través del formulario de contacto (a la izquierda de la página) o en los comentarios de cualquier entrada y yo os lo mando. Pasadlo bien -dentro de lo que cabe- y mantened la moral alta.

Cuando estoy triste o cabreado, me tiendo a refugiar en el humor (en ocasiones, de uno mismo o de la propia situación que me atañe, aunque sea negro), el cine o la literatura. Si ya estáis harto de oír hablar del famoso coronavirus, como puede pasarle a muchos de los lectores de este blog desde España y otras partes del mundo, abandonad este post y coged un buen libro (recomendamos muchos por aquí). Pero si queréis encontrar buenas historias sobre epidemias con las que distraeros en este período de cuarentena obligada o semi-voluntaria, y las que circulan últimamente de manera abundante por otros lares no os convencen ("La peste" de Camus, muy buena pero que no va de enfermedades, y "Contagio" de Soderbergh, tan técnicamente perfecta y realista como aburrida y deprimente), os menciono una serie de libros, películas y capítulos de serie a los que no se les está publicitando tanto y que pueden llamaros la atención. Entre otros:

-"La máscara de la muerte roja": el periodista Guillem Martínez ha sido uno de los que ha mencionado el clásico "Decamerón" de Boccaccio, donde un grupo de nobles y sus acompañantes se alejan de la epidemia de peste a un lugar aislado y se entretienen narrándose cuentos cortesanos. En realidad resulta fácil deducir tras unas pocas páginas que el autor italiano emplea la enfermedad como una vaga excusa para relatar un conjunto de historias sobre temas esencialmente mundanos y frívolos. Como podéis ver, todo muy burgués y clasista, propio de un grupito de aristócratas que huyen adonde no pueden hacerlo los pobres, y creen que la epidemia no les alcanzará (o, en todo caso, que es mejor que el fin del mundo les pille riendo). El cuento "La máscara de la muerte roja", de Edgar Allan Poe, reincide en esa idea, pero le da una vuelta de tuerca a partir de la mentalidad circular que en aquella época impregnaba un cerebro de Poe que se hallaba empapado hasta las cejas de opio. Por cierto, que aparte de la traducción probable de Cortázar que encontraréis por ahí, hay una adaptación al cine de Roger Corman (un clásico del terror de serie B setentero) con Vincent Price (otro clásico) como protagonista pero, como suele ocurrir, es difícil igualar el toque del original.

-Si Guillem Martínez menciona "Guerra Mundial Z" como paralelismo con la situación actual y sus posibles resoluciones, y a riesgo de repetirme porque ya lo he mencionado alguna vez en redes sociales, en este podcast de "El gato de Hubble" que proporcionaba mucha información sobre epidemias hablábamos de libros como "El último hombre" de Mary Shelley, películas como "Estallido" (donde la cosa se lía porque nadie le hace caso al científico, como pasaba en "El origen del planeta de los simios"; así que, ¡haced caso a los científicos, que son los que saben, y no a los bulos que corren por Whatsapp!), "And the band played on" (sobre el rastreo de los primeros pacientes afectados de SIDA), y por supuesto las mucho más comerciales "Soy leyenda", "28 días [y semanas] después", "12 monos", "Guerra Mundial Z" y "Contagio" también. De paso se nos fue la olla divagando sobre muchísimas cosas acerca de enfermedades, y de otras que no lo son tanto. Por cierto, hace poco el periodista Pedro Vallín (autor del libro que tengo pendiente, "¡Me cago en Godard!"), decía que esta situación le recuerda a "Shin Godzilla", pero a mí, tal como está la cosa, veo más paralelismos con "El incidente" de Shyamalan.

-Ya que entramos en el tema zombie y de ciencia ficción, e intentando no hacer spoilers -¡atención, si la serie os interesa saltaos tres líneas!-, el último capítulo de la tercera temporada de "El Ministerio del Tiempo" trata de cómo los viajes temporales pueden influir en las enfermedades (aunque también hay una referencia clave a la gripe española, si no cito mal, durante la segunda temporada). Hay un par de libros dedicados al este sugerente tema, pero como no los he leído, no me atrevo a recomendaros directamente. Por otra parte, si "Pandemia" de Robin Cook ahora sale en la lista de los más recomendados (no confundir con la de serie documental Netflix, que por lo visto ha aparecido por casualidad -¡de veras!- en la fecha de expansión del virus, y que según dicen es un ensayo médico muy serio), su colega de profesión el también escritor y médico Michael Crichton escribió "La venganza de Andrómeda" sobre un virus extraterrestre que empieza a pulular sobre la Tierra después de que un grupo de simpáticos pueblerinos estadounidenses decida abrir un satélite caído del cielo casi literalmente a martillazos. Enternecedor.

-Siguiendo con las series, "House", cómo no, tiene varios capítulos dedicados a epidemias, pero uno en concreto (creo haber confirmado que era el cuarto de la primera temporada, "Maternidad"; pero justo en el momento en que escribo estas líneas se me hace difícil encontrarlo) detalla los mecanismos por lo que puede transmitirse una enfermedad contagiosa por vía aérea: un conocimiento muy útil ahora que estamos en esa delicada fase de #Frenarlacurva del COVID-19, y debemos tratar de expandir el virus lo menos posible.

-"Ensayo sobre la ceguera", por supuesto, de Saramago, es ya un clásico moderno de estas latitudes (ello no evita que sea absolutamente recomendable), aunque la historia trate menos de las epidemias, como fenómeno médico, que de las consecuencias humanas que surgen a raíz de las mismas. Por cierto que, hasta cierto punto, "Las intermitencias de la muerte" es una continuación que tiene muchas derivadas apasionantes, aunque esta vez sobre el fenómeno contrario: nadie consigue morir. Tened cuidado con lo que deseáis...

-Y para terminar, cómo no, un clásico: "Frankenstein de Mary Shelley", de Kenneth Branagh, donde el director británico se toma la licencia (que yo sepa, no está en el libro original, por supuesto maravilloso) de incluir un brote de cólera que aprovecha el Dr. Frankenstein para llevar a cabo sus experimentos, y que a mí me recuerda más que ninguna otra narración a estas épocas medievales donde las epidemias desestructuraban la civilización y el caos provocaba más víctimas que la propia enfermedad (un ejemplo que suelo poner a menudo: dicen que buena parte de los leprosos desaparecieron tras la epidemia de Peste Negra porque se murieron sus cuidadores, y los enfermos se quedaron encerrados en las leproserías sin que nadie viniera a atenderlos). Así que recordad siempre que, si hay algo peor que lo que genera miedo, es el propio pánico. Por lo tanto, cabeza fría, seguid las recomendaciones de los médicos, no contagiéis mucho, y permaneced en casa. Nos vemos próximamente, sin duda vivos y sanos.

Un abrazo (os quiero a todos: de verdad, cuidaros mucho, y cuidad sobre todo a los más vulnerables entre los vuestros) y mucho ánimo también.

lunes, 28 de octubre de 2013

Halloween 2013: 12+2 relatos para leer a medianoche

Hay gente que adora Halloween, y gente que lo odia y lo considera un falso sustituto del Día de los Todos los Santos. Sin pretender entrar en esa polémica (yo opino que ambas celebraciones son lícitas y combinables), lo que no cabe duda es que nunca viene mal una buena historia de miedo. En una noche con tantos espíritus rondando como la del 31 de octubre al 1 de noviembre, una pequeña selección de alguno de los relatos de suspense/terror más impactantes que conozco. Ideales para leer a medianoche, preferentemente a la luz de una vela, y en una voz gutural capaz de atemorizar al personal. Espero que saquéis alguna recomendación útil.

1. La máscara de la muerte roja, de Edgar Allan Poe. El maestro del cuento gótico no podía faltar en esta recopilación.
2. La llamada de Cthulhu, de H.P. Lovecraft. Bienvenidos a mundos sobrenaturales que llevan a la mente humana más allá de la locura. Aunque si preferís una versión más desenfadada, la podéis localizar aquí.
3. Siguiendo con los clásicos, había que introducir a algún español: Maese Pérez el organista, de nuestro particular Lord Byron, Gustavo Adolfo Bécquer.
4. La mano del mono, de W.W. Jacobs. Con numerosas versiones (incluyendo una de los Simpson), este estremecedor relato nunca pasa de moda.
5. Casa tomada, de Julio Cortázar. Muchos dicen que Cortázar era mejor cuentista que novelista, y desde luego esta inquietante narración apoya esa tesis. Igualmente desconcertante es "La autopista del sur".
6. El ojo del gato, de Stratís Myrivilis. Un perturbador cuento de (para variar en las nacionalidades clásicas) un escritor griego, que me sirve de paso para recomendar una "Antología del cuento griego" de editorial Alfagura, donde podréis encontrar gran variedad de relatos de distintos tipos, algunos de ellos muy sugerentes.
7. El juego de octubre, de Ray Bradbury. Para mí, el relato más estremecedor que he leído nunca. Formaba parte de un volumen de la colección "Alfred Hitchcock presenta". Y no os cuento más, salvo que mejor no saber, y que tengáis preparada una linterna bajo la sábana.
8. El hombre del sur, de Roald Dahl. Más conocido por su faceta de escritor infantil, lo que no sabe tanta gente es que Dahl tenía un humor ciertamente retorcido y perverso (sus "Relatos de lo inesperado" dan buena cuenta de ello), y su mente deliciosamente enferma dio lugar a esta historia, que dio origen a varios míticos episodios de "Alfred Hitchcock presenta" en la televisión (uno de ellos protagonizado por Steve McQueen, y otro por el actor y director John Huston), y fue utilizado como base para la sección de Quentin Tarantino en la película "Four rooms".
9. La perla, de John Steinbeck. Aunque difícil de clasificar como propiamente de terror, la desasosegante sensación que te envuelve hasta un final desesperadamente anunciado harán que se os provoque un escalofrío entre las vértebras.
10. Los lagolieros, de Stephen King. Porque claro, no podía faltar un autor que ya es una institución de la narración del horror, y por eso recomendamos esta novela corta -forma parte de la recopilación "Las dos después de medianoche") de la que se hizo una adaptación para la televisión que alcanzó un cierto renombre ("The Langoliers").
11. "Encuentro nocturno", "El marciano" o "Fuera de temporada" son relatos pertenecientes a la colección Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, los cuales pueden ser englobados fácilmente en el género de terror. Pero toda la recopilación en su conjunto es bastante recomendable.
12. Y terminando con una sugerencia española, los relatos de Emilio Pardo Bazán, como "Un destripador de antaño", basada en la mítica figura del santamantecas, u otros basados en leyendas como la de Santa Compaña, producen un sudor frío que no tiene nada que envidiar a los temblores de piernas inducidos por Stephen King... sobre todo si te encuentras en una casa rural gallega, protegiéndote del frío con una manta, y suena en la puerta un "toc-toc" cuando no hay nadie fuera cuya llamada esperes...

Como regalito adicional a esta lista de pequeñas maldades, incluyo dos enlaces de amigos míos, escritores también, que son precisamente especialistas en el género del terror. El primero es "Permutación", de Marc R. Soto, y pertenece a su volumen de relatos "El hombre divergente". En cuanto a Adrián Álvarez Muñoz, ha resultado que los textos que más me entusiasmaban no estaban todavía publicados, pero en todo caso os conmino a echarle un vistazo a su blog "Diario de un sociópata", donde, como el mismo autor os dice, seguro que encontráis algún texto que os traumatice. Espero que paséis una buena noche de Halloween... una noche insomne, por supuesto.

miércoles, 13 de marzo de 2013

La historia real de marzo: Asesinatos históricos sin esclarecer -o con serias dudas sobre su autoría- (II)

Continuamos con la sucesión de casos de asesinato que han quedado sin resolver (o al menos, con dudas más que razonables) a lo largo de la historia. Vigilad vuestra espalda, que vienen variaditos.

5) El primer asesinato del que se tiene constancia ocurrió antes de la historia, y ni siquiera fue a un ser humano: fue a un neardental al cual le ha correspondido la etiqueta (en los restos arqueológicos) de Shanidar 3. Los científicos que han examinado el cuerpo han dictaminado no sólo que fue asesinado por una lanza, sino que además esa lanza provenía de un hombre de Cromagnon (o sea, uno de los nuestros), con lo cual se trataría también del primer crimen atribuido a un Homo Sapiens Sapiens. El supuestamente primer crimen cometido sobre un humano se sitúa en los Alpes italianos, donde el llamado hombre de Oetzi fue alcanzado por una flecha por la espalda y luego rematado en la cabeza. Por otra parte, recientemente se ha encontrado una fosa común donde se han localizado a 200 individuos que habitaron antes de que existiera la palabra escrita y fueron seguramente víctimas de la primera masacre de la historia (un crimen, lo miremos como lo miremos, como cualquier otro).

6) LA DALIA NEGRA.
Con este nombre se conoce popularmente al asesinato de Elizabeth Short, una joven que apareció muerta en un distrito de Los Ángeles, seccionado su cuerpo a la altura de la cintura, con cortes en las comisuras de los labios remedando una sonrisa, y en buena medida vaciada de sangre. La brutalidad  y espectacularidad del crimen, y el hecho de que la chica tenía fama de haber llevado una vida disipada le dieron popularidad al caso, que hoy por hoy sigue sin esclarecerse. James Ellroy, un escritor obsesionado con los psicópatas a raíz de que su madre fuera asesinada por uno de ellos, inmortalizó la historia en forma de novela, que ha tenido adaptaciones cinematográficas diversas, incluyendo una reciente dirigida por Brian De Palma (por cierto, espectacular Mia Kirshner en su papel de Elizabeth Short). No obstante, hay una larga lista de archivos policiales repletos de crímenes escabrosos sin resolver, incluyendo el asesinato de los Borden o "el niño de la caja", el cual apareció con pelo y uñas recién cortadas dentro de una caja, seguramente para que el conseguido propósito de que no se le identificara.

7) EL MISTERIO DE MARY ROGERS.
El caso no tendría mayores pretensiones de natural: una chica amanece muerta en el río Hudson en Nueva York. Una bella cigarrera la cual, además, había desaparecido en misteriosas circunstancias unos pocos años antes para volver a repararecer después (se duda si a causa de pretender ocultar un aborto, como una maniobra publicitaria o por otros motivos). Pero allí se metió Edgar Allan Poe, que escribió un relato con múltiples similitudes al de Mary Rogers -"El misterio de Marie Rogêt"-, aunque cambió de localización (la ubicó en el Sena parisino) y, sobre todo, se dedicó a analizar las pistas del asesinato, no atreviéndose a señalar claramente a un sospechoso pero sí indicando la dirección que debía seguir la investigación. Leer un relato como éste de noche, a la fría luz de una bombilla de una mesita de noche, y pensar que se trata de un asesinato real y sobrecogerse por ello son todo uno para el lector. Muchos acusaron a Poe de querer ganar notoriedad con el relato, si bien es cierto que novelar misterios reales (y más aún sin resolver) era asunto común en aquella época. Pero más delirante se vuelve todavía el asunto cuando muchos sospechan que el asesino -debido a la multitud de detalles que se aportan en el relato-, ¡es el propio Poe! Parece que Poe (bien sabe si por librarse de las acusaciones) deslizó que era el propio asesino el que le había revelado su autoría y los detalles de la muerte. Fundadas las sospechas o no, el crimen sigue todavía en el aire, y el suicidio del novio de la chica con una nota bastante ambigua no contribuyó a esclarecerlo, ya que éste tenía una sólida coartada. Por cierto que Poe (al que la muerte le rondó dolorosamente toda su vida, como en el caso de su esposa) también falleció en circunstancias extrañas, apareciendo en las calles de Baltimore con las ropas desaliñadas y en un estado delirante, habiéndose atribuido su muerte a la rabia, la sífilis o una intoxicación etílica mortal.

8) LOS FEMINICIDIOS DE CIUDAD JUÁREZ.
En un principio, cuando empezó a publicarse en la prensa la aparición de mujeres muertas con breves  intervalos de tiempo entre las mismas en Ciudad Juárez, muchos imaginaron la idea de un asesino en serie o de un perfil similar. La realidad, desgraciadamente, es mucho más macabra. No hay explicación total para las setecientas mujeres asesinadas desde 1993 hasta 2012 en esta zona fronteriza de México, separada de la estadounidense El Paso a través de una frontera que cruzan miles de inmigrantes cada día para ir a trabajar. Sin embargo, se atribuyen estos crímenes a una combinación de violencia de género, industria del narcotráfico y rivalidades entre bandas (la frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en una de las más violentas del mundo, concentrándose en la parte mexicana todas las miserias de las que se libra la plácida parte estadounidense), en un contexto de impunidad donde la policía no da abasto o no se atreve del todo a investigar. Desde ese punto de vista, la secuencia de acontecimientos está clara: se escuchan unas cuantas muertes, y si alguien pensaba en perpretar un asesinato, ya sabe cómo hacerlo para que acabe en este fondo de saco y se le atribuya a un "asesino" general, una especie de niebla difusa tan grande y viscosa que nadie sabe ni tiene intención de abordar. ¿Pero quién es el asesino: el entorno global, la pobreza, la ignorancia, la droga? Una demostración viva de que a veces los mejores policías son los maestros o las políticas sociales.

9) EL ENIGMA DE KASPAR HAUSER.
Conocida es la historia de este muchacho, el huérfano de Europa, que apareció sin ningún antecedente previo en mitad de las calles de Nuremberg sin apenas el menor grado elemental de formación (no hablaba ni leía) y que parecía haber estado cautivo en palacios durante buena parte de su vida. Con la sospecha siempre encima de ser el príncipe destronado de alguna monarquía europea (puede incluso que de Napoleón II; los análisis genéticos realizados hasta la fecha parecen apuntar a que, efectivamente, estaba emparentado con la casa real de Baden, pero tampoco lo pueden corroborar de manera segura), su muerte es aún más misteriosa, pues apareció con heridas que difícilmente se podría haber autoinfligido. El misterio en torno a su figura continúa.

10) Hay crímenes que no llegan a resolverse pero en los cuales la conveniencia para los beneficiados de la muerte es tan evidente que es difícl abstraerse. El asesinato del obispo Óscar Romero (posteriormente desvelada la implicación de escuadrones de la muerte salvadoreños, que le liquidarían a causa de su implicación a favor de los pobres y en contra de los desmanes del ejército) sería un buen candidato, como tambíen la muerte del teniente coronel del KGB Aleksandr Litvinenko como consecuencia de la ingestión de polonio radiactivo (¿alguien duda en inculpar a Putin?). Lo que suele ocurrir, sin embargo, con estos casos, es que sus muertes quedan sin aclararse hasta mucho tiempo después, cuando los implicados ya no tienen que temer las consecuencias, y los nuevos poderosos pueden dedicarse a perpretar otros delitos que ya resolverán años después.

Finalmente, como componente adicional, se dice que el mejor asesinato es el que no lo parece. Sospechas de crímenes que se fingierion suicidos o accidentes ha habido miles a lo largo de la historia, y si nos ponemos podríamos empezar a hablar de Marylin Monroe, numerosos crímenes políticos... Pero en este sentido, la "muerte natural" más sospechosa de los últimos tiempos ha sido la de Juan Pablo I, fallecido sólo 33 días después de aceptar su nombramiento como Sumo Pontífice. A pesar de que la muerte de los papas es algo lógico y normal (son elegidos ya después de una larga vida de servicio a la iglesia), el hecho de que años después apareciera un turbio escándalo de corrupción vaticana en el que se implicaba al cardenal Marcinkus y el Banco Ambrosiano, y por el cual el banquero Roberto Calvi aparecería ahorcado en Londres, da bastante pábulo a las teorías conspirativas. De hecho, el que se nombrara justo después de su muerte a un papa ajeno a las intrigas italianas, por primera vez en varios siglos, parece indicar que el ambiente vaticano se encontraba muy enrarecido en aquellos momentos. No es éste el único de los misterios que campan por la ciudad de Dios: la muerte la adolescente Emanuela Orlandi, de 15 años, sigue sin resolverse, y se apuntan a conexiones con grupos terroristas, mafiosos enterrados en basílicas romanas, o con la propia curia vaticana (incluso alguna teoría habla de que la pobre Orlandi habría sido capturada y retenida como esclava sexual en el Vaticano, y asesinada después para ocultarlo). La fé de las piedras de uno de los lugares con más tesoros artísticos del mundo no protege a aquel entorno del horror de las maldades de los hombres.

Espero hablaros la próxima vez de temas menos lóbregos y más luminosos. Aunque sean, quizás, también inexplicables. Hasta la próxima ocasión.