¿Por qué estamos aquí? Porque nos gusta lo curioso, lo sorprendente, lo interesante, lo inusual, lo que engrandece al ser humano, lo que lo redime de vez en cuando. Por eso nos apasionan las historias: porque hayan ocurrido o no, de alguna manera es real.
lunes, 3 de octubre de 2022
El libro de octubre: "Hamnet"
lunes, 12 de septiembre de 2022
La historia real de septiembre: otra ronda de hilos de Twitter
Más hilos tuiteros interesantes: acerca de una enfermedad que resultó clave en dos obras de ficción, sobre el accidente geológico que se cubrió de lagos (y tal vez de monstruos), curiosidades alrededor de Macbeth, y respecto al primer hombre que elevó algo parecido a un globo (antes que los Montgolfier). Como siempre, espero que os entretengan y aprendáis con ellos alguna cosa. Un saludo.
martes, 31 de agosto de 2021
El libro, la historia real, ¿el relato? de septiembre: Apuntes para una película sobre María Estuardo
Existen, que yo conozca, dos narraciones cinematográficas sobre la vida de la reina de Escocia María Estuardo, una protagonizada por Katherine Hepburn y otra por Saoirse Ronan. De ninguna he podido pasar de la primera media hora por puro y diáfano aburrimiento (lo siento, quizás había algo interesante detrás, pero yo me lo he perdido). Para construir este hipotético film que quiero diseñar sobre el papel (algo bastante más sencillo que recaudar el presupuesto y reclutar al equipo técnico), por tanto, partiríamos mejor de la biografía redactada por Stefan Zweig, la cual, si bien peca de un demasiado atrevido análisis psicológico del personaje, puede servirnos para nuestros propósitos. Empezaríamos con una escena crepuscular, con una María Estuardo de edad avanzada, encerrada en un castillo de Inglaterra, conspirando contra Isabel I (la reina Virgen) mientras el aristócrata que hace de carcelero debe combatir, como un progenitor ante una infante díscola, los ataques de rebeldía de ña escpcesa, contemporizando entre la reina cautiva a la que vigila, la reina Isabel que desde su trono mantiene a María Estuardo prisionera, y la mujer del aristócrata, que se dedica a participar de las intrigas entre las dos. Hacemos un flashback: vamos a la época en que María Estuardo, heredera del trono de Escocia, es casada con el delfín para convertirse en reina de Francia, y cómo la joven soberana -primero una niña, más tarde una lozana muchacha- disfruta de lo que serán los años más felices de su vida (allí, esplendor, boato, poesía de corte, madrigales y, por supuesto, la canción "To France" de Mike Oldfield incrustada en alguna parte). Así, en sucesivos flashbacks, iremos alternando la visión de la María Estuardo aprisionada, consumida por sus recuerdos, hablando con personajes reales (e imaginarios), con la observación de esos mismos protagonistas en el pasado, desplegando el grueso de su papel en el devenir de los acontecimientos. Narraremos cómo María Estuardo, tras la muerte del delfín, vuelve a Escocia, a ejercer el papel de reina que el destino le tenía prometido. Quizás sea ése el mayor problema (para el personaje histórico, no para la película), porque María, al contrario que los monarcas modernos, posee en su cabeza esa idea clásica de que el trono es suyo por herencia y por derecho, un designio divino y, por tanto, no acepta a nadie que se oponga a sus deseos, ni asume en ningún momento la posibilidad de que sus actos pongan en peligro su dominio. El problema es que María Estuardo (ahí la película debe realizar un fino retrato de los personajes) cuenta en la corte de Escocia con peligrosos enemigos que conspiran contra ella: nobles levantiscos y traidores, divididos por razones de religión, pero divididos, más aún, por razones de ambición y de búsqueda de poder y de riquezas. Contaremos como esta reina que consideraba que Escocia era un objeto de su propiedad apenas hace caso al gobierno del país, sino que se dedica a considerar en qué monarquía más poderosa podría ingrarse mediante matrimonio, abandonando si es posible esta tierra de tejidos bastos y de ovejas. Describiremos cómo dejaba el control de aquel territorio, repleta de hombres rudos y acantilados, en manos de calculadores validos. Expondremos como una batalla diplomática permite casarse a María Estuardo con un noble inglés aunque con cierto porcentaje de sangre azul, un hombre que en principio iba a constituir un tonto útil, pero del que María queda prendada nada más verlo. Seremos testigos de esa luna de miel diáfana, la llegada de un hijo y, más tarde, cómo el amor se torna en aborrecimiento y en odio. Dibujaremos entonces una nueva pasión, esta vez a manos de uno de los hombres fuertes de la reina, de los pocos que le permanecen leales en los atentados contra personajes de su entorno, el infame Bothwell. La reina, sin embargo, no atiende al carácter acaparador y falto de escrúpulos de su hombre, y está dispuesta a lo que sea por él: incluso a nombrarle rey. Pero antes, claro está, existe un obstáculo insoslayable: su propio marido. Contaremos cómo María Estuardo, como una lady Macbeth cualquiera, participa en el complot para asesinar al legítimo rey de Escocia y cómo, con rapidez, pretende casarse con Bothwell. Esta acción (y la ulterior revuelta de los nobles ante este atrevimiento, y frente a las sospechas de asesinato) será la que precipita la caída de María Estuardo. Claro que la reina no ayuda: sigue creyendo que es la soberana absoluta de Escocia, que los tiempos no cambian, que a los monarcas nunca se les deponen e, incluso, cuando los nobles la apresan, le espeta a un aristócrata, agarrándole del brazo: "Juro por esta mano que te haré colgar". Claro, para los jerarcas escoceses, éste es el mejor aviso de que no pueden dejar volver a gobernar a María Estuardo, y se inicia una larga secuencia de acontecimientos que acabarán con Bothwell huido y María encerrada en las cárceles de Inglaterra, sujeta a un farsa de juicio en el que ni siquiera puede declarar. Las que sí declaran son "las cartas de la arquilla", un conjunto de documentos que se encontraron en la residencia de Bothwell tras su huida, y que supuestamente constituyen la correspondencia que la reina mantenía con él. Estas cartas han sido siempre objeto de disputa: probablemente purgadas de aquellos textos que más inculpaban a los nobles escoceses, señalan a la soberana como una intrigante que comete adulterio y conspira contra su marido aunque, por otra parte, constituyen el único sustento para una cierta defensa de su figura, ya que justifican sus actos mediante el único sentimiento que admite una cierta disculpa: un ciego e incondicional amor. Mucho se ha discutido sobre la autenticidad de las cartas. Stefan Zweig defiende que no pueden ser falsas: entre otras cosas, porque contienen poesías en francés de alto nivel intelectual, y que ninguno de los brutos escoceses que intrigaban contra la reina podían haber redactado, ya que no contaban entre sus filas con un Shakespeare. Claro que aquí Zweig se olvida de una cosa, y es que la reina Isabel (quien ha sido y tomado parte en todos estos asuntos) sí que disponía de un Shakespeare a mano. Desconozco si las fechas históricas coinciden, pero empleando alguna licencia histórica propia del cine, y aprovechándonos de la falta de conocimiento acerca del personaje real (que podría ser cualquiera: yo mismo defiendo la teoría de que Shakespeare es en realidad Edward de Vere), podemos imaginar a la reina Isabel encargándole a William Shakespeare una falsificación a cambio de que éste vea en el teatro Globe de Londres triunfar sus obras, entre ellas un Macbeth inspirado en hechos reales. En todo caso, la relación con Isabel debe plantearse de modo ambiguo: por un lado, María Estuardo es su gran enemiga, su némesis, contra la que trabajará incansablemente. De otro, es una reina, como ella, su igual, e Isabel debe defender que la figura de los monarcas (incluso en esta cambiante Edad Moderna) es inmutable, y que no merecen castigo por sus acciones. En la parte final de la película, podemos hacer que por primera vez se crucen las dos reinas, envejecidas, las únicas sobrevivientes de un mundo donde han ido muriendo amigos y adversarios: al final, ha desaparecido tanta gente, que las viejas rivales son las únicas en las que mutuamente pueden confiar en a un mundo transformado, ya que sólo se tienen la una a la otra. De esa manera, Isabel puede perdonar a María Estuardo el hecho de que, de manera probada, durante una conspiración, haya intentado matarla. Mientras, María Estuardo será capaz de obviar que Isabel se ha entrometido en cada apartado de su vida y de su reino, incluyendo una trama para obligarla a ordenar a sus espías la muerte de Isabel, excusa que la soberana inglesa estaba buscando para tener la oportunidad de cortarle a la reina escocesa la cabeza. La verdad es que la película tendría de todo: habría una escena (extraída de la realidad) donde una Estuardo cautiva sería paseada a lo largo de un pequeño pueblo escocés, donde la hostil multitud la escoltaría amenazante al grito de "¡Ramera!"; habría otra en que los nobles escoceses entrarían en los apostentos reales para matar a su supuesto amante, el italiano Rizzio, y mientras él se agarraba angustiosamente a una silla, un soldado le cortaría los dedos para llevarle lejos de la presencia de la soberana, y poder ejecutar así la sentencia de muerte. Habría ocasiones en que Estuardo chalanería con la única carta que posee para negociar, que es con ella misma y su posibilidad para el matrimonio, y un pasaje angustioso (perdón, olvidaba que estábamos en el cine: un escenario) en el que María Estuardo, en el dormitorio de su segundo marido, al que está convenciendo para que caiga en una trampa mortal de la que él no sospecha, le escribe una carta a su amante Bothwell para decirle que considera abyecta la traición que está efectuando, pero que lo hace porque está totalmente sometida a la pasión que Bothwell ejerce sobre ella. Se podría introducir (aunque tal vez veladamente, pues ese hecho no está confirmado) la imagen de un aborto del hijo que Bothwell tiene con la reina y, desde luego, habría un momento muy impactante en el que Estuardo -cuando ya da por seguro que la van a condenar a muerte a ella y a sus partidarios- auxilia en el instante de dar a luz la esposa de uno de sus secretarios: dos mujeres, de distinta condición ambas, pero unidas por la sororidad frente a un hecho que comparten féminas de todas las clases sociales. Estuardo ayudando a dar vida, cuando ya es consciente de que se haya muy cercana la muerte: de qué mejor climax podríamos disponer. Tengo dudas respecto al final: está claro que habríamos de incluir la muerte por decapitación de María Estuardo, pero no sé si debería mostrarse un fundido en negro o una cámara desenfocada en el momento de la ejecución (sí narraríamos, con gran dramatismo, cómo ella y sus sirvientas rezan en latín mientras un clérigo protestante lo hace en inglés, mostrando cómo hasta el final de su vida se enfrentaron la iglesia católica y la anglicana) o, si en cambio, deberíamos incluir las más cruentas imágenes de su fallecimiento, con dos hachazos fallidos, el verdugo agarrando la cabeza de los cabellos y quedándose en la mano con la peluca, la cabeza de María Estuardo rodando por el suelo, y el perro de la reina arremetiendo con saña, como único defensor de su fallecida ama, frente a los verdugos. Por supuesto, en algún momento habría que hacer mención a la cobardía de Isabel, que pretende hacer creer al mundo que ella no ha ordenado la ejecución y que se trata tan sólo de un error burocrático, cosa que le cuesta la carrera a alguno de sus funcionarios más ingratamente pagados y obedientes. Y, como colofón, mostraríamos cómo al final ambas reinas han acabado muy juntas, la tumba de una próxima a la otra, en la abadía de Westminster, sucedidas ambas dos por un Jacobo VI al que le dan igual todas las viejas redes conspirativas y sólo pretende reinar: tanto esfuerzo, tanta tragedia, tanta ambición (cabría decirse, "polvo eres y en polvo...", etcétera, etcétera), para nada. En fin, María, está claro que tu vida da para una película. Lo que no tengo muy claro si la que mejor podría representar tu trayectoria sobre esta tierra se ha filmado ya.
lunes, 18 de marzo de 2019
Las historias cortas de marzo: sobre el amor.
-Uno de los mayores problemas de las relaciones de pareja es que, tras el primer revolcón, ella tal vez ya está pensando en cómo va a quedar el cuadro que acaba de adquirir en la pared del salón, y cómo combinará con los otros muebles. En cambio, a lo mejor, él divaga sobre qué forma debe darte a este cuarto para que encaje en el resto de la estructura de la casa, o medita en cambio cuál es el procedimiento para llamar al ayuntamiento a retirar esa usada silla que tiene al lado, que ya se ha quedado obsoleta.
lunes, 4 de febrero de 2019
La historia real de febrero: una pequeña lista de libros perdidos
-Sobre la construcción de esferas de Arquímides. Citado por Pappus de Alejandría, en teoría contendría varios diseños de Arquímedes, entre ellos un remedo de planetario o un reloj astronómico. La muerte de su autor tras el sitio de Siracusa, a manos de un soldado romano, hizo perder para siempre la posibilidad de recuperarlo.
-Los libros contenidos en las Bibliotecas de Alejandría y la Casa de la Sabiduría en Bagdag: incendios y ataques por parte de cristianos a la primera, el saqueo de los mongoles en el caso de la segunda, hicieron desaparecer miles de obras. Sobre la mítica biblioteca de Bagdag, se dice que, tras su destrucción, las aguas del Tigris se volvieron negras durante seis meses a causa de la tinta vertida.
-Tito Livio escribió una extensa historia de Roma Desde la fundación de la Ciudad (como la tituló), de 142 tomos, de los que sólo se han salvado 35. Más intencional fue la eliminación de los textos sagrados considerados apócrifos a lo largo de los distintos concilios en los que se conformó la actual Biblia cristiana, y que contenían toda clase de visiones, algunas muy contradictorias con los dogmas que han prevalecido. Entre otros, el llamado "Evangelio de la víspera", que cierta secta empleaba para promover el amor libre entre sus miembros, con una serie de descripciones de actividades sexuales que harían sonrojar a más de un exégeta.
-"Margites", atribuido a Homero. Poco sabemos de él. salvo que Aristóteles decía que había marcado una tendencia en las comedias, del mismo modo que lo habían hecho la "Ilíada" y la "Odisea" (de hecho, "Margites" debía de ser una parodia de esta última) en los poemas épicos.
-En el siglo XVII, William Shakespeare y John Fletcher escriben supuestamente un drama a partir de Cardenio, un personaje secundario que aparecía en la novela de Cervantes, "El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha". Por supuesto, la búsqueda de un manuscrito que conecte a los autores más grandes de la lengua española e inglesa ha sido incesante, y aunque ha habido varias versiones de las que se ha reclamado su autenticidad, ninguna ha alcanzado el consenso entre los especialistas para ser reconocida como una obra original del bardo de Stratford-upon-Avon (si es que ése es su auténtico lugar de nacimiento).
-Lord Byron fue un personaje controvertido, amado y denostado en proporciones ciclópeas. Quizás por eso resulta tan fácil entender que ciertos familiares le pidieran a sus abogados que quemaran sus memorias tras su muerte, cosa que hicieron en el despacho de su editor. Tampoco estamos seguros de hasta qué punto George Gordon Byron hubiera contado la verdad sobre sí mismo, pero al menos constituiría una fuente más de información. Se rumorea que, probablemente, la obra habría resultado escandalosa pues hubiera confirmado su homosexualidad, inaceptable para aquella época. En todo caso, la duda quedó sellada. Algo similar ocurrió con los últimos meses del diario de la poeta Sylvia Plath, borrados por su marido para no hacer sufrir a sus hijos. En ese momento, también intentó buscar los restos de la novela "Double exposures" pero, según explicó su esposo, ésta había quedado perdida "en algún lugar de los años 70", de donde nunca se recuperó.
-En 1922, la primera esposa de Hemingway, bajo órdenes de su marido (quien, mientras trabajaba como corresponsal en una conferencia de paz en Lausana, quería enseñarle los trabajos que tenía en casa a un editor), metió en una maleta buena parte del material inédito que el escritor llevaba redactado hasta entonces, incluyendo varios relatos y un esbozo de novela. La mujer abandonó transitoriamente el tren en la estación de París para comprar una botellita de agua de Evian y, cuando volvió a su compartimento, la maleta había volado -algunos dicen que este suceso fue la base del divorcio de Hemingway, pero como casi todo alrededor de éste, es difícil saber lo que esta afirmación tiene de real o legendario-. Hemingway, que conservó uno de los relatos porque se lo había devolvió un editor (el cual lo rechazó), pero que no recuperó nada más a pesar de haber ofrecido una recompensa por la maleta, le consultó a la famosa escritora, amiga e intelectual Gertrude Stein acerca de qué debía hacer. Ésta (que, por cierto, había leído uno de los cuentos perdidos, y no le había gustado nada) le recomendó que reescribiera a partir de lo que se acordaba, porque si no lo había almacenado en la mente, es que no era lo suficientemente bueno. Hemingway así lo hizo, y de ahí salió su primera novela, "Fiesta". Hay mucho crítico literario que opina que esta pérdida le sirvió para perder lastre de obras primerizas que le habrían absorbido demasiado si hubieran continuado en su poder; pero, como digo, casi todo lo relacionado con Hemingway tiene demasiadas vertientes para juzgar a la ligera su autenticidad. En todo caso, se ha convertido en una de las maletas más famosas de la historia de la literatura.
-En 1942, Bruno Schultz termina su novela "El Mesías", en el que había puesto la sangre y la vida, pero ambas le son arrebatadas al tratar de huir del campo de concentración donde se hallaba encerrado, a manos de un soldado de las SS. Desde entonces, el misterio de lo que pasó en esa novela ha inspirado hipótesis por parte de historiadores, también novelas, y rocambolescas consecuencias (que incluyen espías y accidentes de tráfico) en el mundo real. Como otros textos que hemos descrito, todavía no ha sido hallada, pero aguarda quizás el momento propicio para aflorar.


