¿Por qué estamos aquí? Porque nos gusta lo curioso, lo sorprendente, lo interesante, lo inusual, lo que engrandece al ser humano, lo que lo redime de vez en cuando. Por eso nos apasionan las historias: porque hayan ocurrido o no, de alguna manera es real.
domingo, 1 de marzo de 2026
El libro y la historia real de marzo: "El curioso caso de Mary Mallon", o la historia de Mary la Tifoidea
lunes, 16 de diciembre de 2024
Los libros de diciembre: inspirados en sucesos reales
Tres narraciones basadas en historiales reales pero que están muy cerca de la ficción, entre otras cosas, porque emplean recursos propios de la novela para cautivarnos. Muy recomendables todas:
-A plena luz, de J.R. Moehringer. Basado inicialmente en un artículo de prensa, este libro cuenta la historia de un legendario atracador de bancos de la época de Gran Depresión que sale de la cárcel ya anciano gracias a la influencia de unos periodistas que le exigen a cambio que, durante un día, les lleve por las zonas de Nueva York que pueden explicar su trayectoria vital. El autor -antiguo periodista- utiliza de manera excelente la alternancia entre recuerdos, sucesos del presente y analogías en todas las direcciones para trazar un retrato de un atípico ladrón de bancos (que lee a Dante y tiene el humor cínico de un reventador de cajas fuertes) que está cargado de frases ingeniosas y de personajes inolvidables. No se lee, se devora.
-En Las futbolistas que desafiaron a Mussolini, Federica Seneghini relata de manera novelada (pero en realidad se inspira en investigaciones periodísticas) los avatares de un grupo de chicas que, en la Italia de Mussolini, se empeñaron en montar el primer equipo de fútbol femenino, y de todos los inconvenientes que tuvieron que afrontar. Aparte de describir las siempre indignantes consecuencias del fascismo, quizá lo que más duele de todas sus desventuras es que muchas de las actitudes y sucesos nos las podríamos encontrar perfectamente hoy en día, sobre todo ahora que machistas y fascistas se exhiben sin ningún rubor.
-El affaire Arnolfini, de Jean-Philippe Postel. Muchos conoceréis este cuadro, enclavado en la National Gallery de Londres (por cierto: es pequeñísimo), y que ha sido cúmulo de un sinfín de especulaciones. Pues bien, este ensayo, que en parte se maneja como libro de misterio. trata de sacarle punta a todos y cada uno de los posibles detallitos de la pintura, hasta encontrar interpretaciones sorprendentes, y que van mucho más allá de lo que pueden imaginar nuestros ojos a simple vista. ¿Un par de peros? Como siempre que hablamos de simbología en el arte, cada afirmación que se enuncia podría ser cierta, pero también sería factible su contraria; y, por otro lado, el autor trata de deducir mucho a partir de detalles que no sólo cuesta ver en la pintura en su tamaño original, sino hasta después de ampliarla varias veces. Para amantes de los juegos de detectives en el arte.
lunes, 12 de agosto de 2024
La cultura es para el verano: tres películas y cómic
-El jugador (Rupert Wyatt, 2014), una película que recuerda al libro homónimo de Dovstoievski sobre la adicción al juego, aunque en muchos sentidos lo supera. El protagonista (interpretado por Mark Wahlberg) es un profesor universitario que cree que las cosas son blancas o negras: o se tiene éxito de manera arrolladora o se fracasa. Esto, por supuesto, cuando se trata de los casinos, le lleva a situaciones límite en las que se esfuerza en enredarse cada vez más. Atrapado por varias deudas que ponen en peligro su vida, este antihéroe tensará las relaciones con sus deudores (entre ellos, los que representan John Goodman y Michael K. Williams), su madre (Jessica Lange) y varios alumnos (incluyendo una brillante pupila a la que caracteriza Brie Larson). Los diálogos están muy bien trabajados (sobre todo las escenas en las que participa Goodman, especialmente conforme se acerca el final) y delineados con mucha inteligencia, mientras que todos los actores (hasta Wahlberg) están muy bien. Quizá sólo se eche un poco de menos que la subtrama con Brie Larson quede mejor resuelta.
-Callejón sin salida (John Cromwell, 1947; no confundir con la de Roman Polanski de 1966) parece, de inicio y por los carteles promocionales, la típica peli de cine negro que en que Bogart ejercía de matón de medio pelo. Pero no: como si fuera un teatro, te plantea un escenario muy especial (la época en que surgían edificios lujosos en el Upper East Side de Nueva York que lindaban con barrios miserables y casas de pobres; por supuesto, ese lugar ya no existe, pues todo se ha gentrificado), y te relata, de una manera costumbrista, las dramas y miserias de un contexto social muy complicado, como si con una fotografía del momento pudieras diseccionar la evolución de los personajes hacia el pasado y el futuro. Con un uso estupendo de la escenografía y del cruce de las tramas, aunque la película sea predecible en algunos aspectos, resulta sorprendente en otros. En ese sentido, un descubrimiento muy especial.
-Quiero tener una ferretería en Andalucía (Carles Pratts, 2011). Ya en este blog hemos tratado el tema (a través del libro "Entre limones") de esa extraña fascinación que tienen algunos británicos por el sudeste de España, que les lleva a cambiar de lugar de residencia y de vida. El documental "Science Fiction", que habla de las andanzas de Laurence Burton (alias "el indio") en el desierto de Tabernas incide en este aspecto, aunque más por el lado sórdido (a veces parece que el aludido huye de su propia existencia, más que buscar otra nueva). Pero el documental de precioso título que nos ocupa explora el lado luminoso: cómo Joe Strummer, el líder de la banda de punk británica The Clash (conocida por éxitos como London Calling) cambia el Londres urbano por el sol infinito y la vida tranquila de Almería, estableciendo su cuartel general entre San José y Granada. El film ofrece varios aspectos interesantes: la personalidad amable de Strummer (en contraste con el aire agresivo que, por sistema, parecía que debía ofrecer un artista punk), su búsqueda del anonimato, su carácter sencillo, y sus extravagancias con un punto poético, así como las variopintas reacciones y perspectivas de los que le rodean, incluyendo habitantes locales que no se pueden creer que delante de ellos esté el cantante de The Clash. Muy original y sorprendente.
-Marvel, 1602. Neil Gaiman (como comentaremos más adelante en un podcast que estamos deseando mostraros) le ha dado a todos los palos. En la novela gráfica, se sacó de la manga (o le encargaron: no le tengo muy claro) esta historia que básicamente coloca a los personajes de Marvel en la Inglaterra isabelina. Lo más interesante es intentar descubrir bajo qué efigie se representa cada uno de los personajes míticos de la franquicia de superhéroes, gracias a lo cual le perdonamos que ciertos recursos se los saque un poco de la manga. A nivel visual, estupendo. La trama, muy bien hilada -parece mentira que Marvel no se ambiente de normal en esta era-.
lunes, 23 de mayo de 2022
Los libros de mayo: una guía de Nueva York
lunes, 4 de mayo de 2020
Los libros de mayo: misioneros, antropólogos y corresponsales. Unos cuantos libros sobre viajeros
-"Una plaga de orugas". Segunda parte de "El antropólogo inocente", un libro del que ya hablamos en otro post. En esta nueva entrega, nuestro sarcástico, intrépido y aturullado antropólogo vuelve a África, esta vez más maduro y curtido, y los lugareños le recompensan su retorno mostrándose más sinceros y vacilándole con menor frecuencia. Eso sí, los equívocos y las situaciones absurdas y enrevesadas siguen sucediéndose a manos llenas. No tan chocante como la primera parte, por supuesto, aunque casi igual de divertido.
-"Todas las historias y un epílogo", de Enric González. Muchos conocéis a este periodista que, con nómina de "El País", fue corresponsal en el extranjero durante muchos años en varias grandes capitales del mundo. Su estancia en tres de ellas fueron reflejadas en sus correspondientes volúmenes de "Historias" ("Historias de Londres", "Historias de Nueva York", "Historias de Roma"), ahora reunidas, sólo levemente modificadas y con un epílogo redactado desde Jerusalén. Enric González escribe con la mirada despreocupada de quien pasea ocioso por la ciudad, preguntándose por sus pedacitos de Historia, por sus personajes urbanos, por la forma en que se entremezcla lo personal y lo profesional, y por los relatos curiosos, tanto antiguos como modernos, que albergan cada rinconcito y esquina. Una buena guía de viaje tanto para los que ya han disfrutado de esas ciudades como quienes aspiran a hacerlo en un futuro que, por muy lejos que se nos antoje, tranquilos, siempre acaba por llegar. Nos vemos en él. Hasta muy pronto.
lunes, 1 de mayo de 2017
El libro y la historia real de mayo: "First, We take Manhattan", de Álvaro Ardura y Daniel Sorando
La primera impresión al leer las páginas iniciales de este ensayo puede ser la de cierta inquietud. La aparición de ciertos "palabrejos" hace dudar sobre si va a tratarse de un texto excesivamente técnico, y el tono general lleva a creer que intenta desplazarnos a la deriva, sin aspirar en ningún momento a la concreción. Sin embargo, las siguientes páginas obligan a desmentir ese primer análisis. El libro entra rápidamente en harina, y describe todas las partes del proceso de la gentrificación, poniendo ejemplos concretos en las ciudades donde ha tenido lugar: desde Nueva York (con lugares como el SoHo y Brooklyn), Londres, París, Berlín, hasta barrios de localidades españolas, como -en Madrid- Chueca, Lavapiés y Malasaña, el Barrio Chino (ahora el Raval) en Barcelona, el barrio de la Magdalena en Zaragoza, etc... Uno de los aspectos más interesantes de este libro es que no aborda la gentrificación como un camino "al azar", fruto de una evolución más o menos natural del barrio y de las leyes del mercado. Más bien al contrario, el texto apunta a que, en muchas ocasiones, son las políticas públicas las que contribuyen a desarrollar el fenómeno, exacerbando incluso sus connotaciones más negativas. Pongamos la siguiente situación: un barrio más o menos humilde, situado en una zona céntrica, con habitantes de renta tirando a baja, la mayor parte viviendo en régimen de alquiler. Una serie de políticas públicas favorecen que los propietarios prefieran ser dueños de casas en la periferia -algo que sin duda proporcionará pingües beneficios a quien haya construido viviendas en esa zona-, y traten de vender o derruir los edificios que todavía mantienen en el centro. La presión sobre los inquilinos, mediante una serie de medidas (tendréis que leer acerca de ellas en el libro) consigue que bastantes de ellos se desplacen. Al resto, se les va convenciendo al ir retirando los servicios públicos de la zona. Al cabo de cierto tiempo, el barrio está en parte deshabitado, resulta cada vez más complicado vivir en él, y acaba adquiriendo incluso mala fama. Es entonces -cuando los precios del terreno son más baratos- cuando las empresas privadas se lanzan como buitres a apropiarse de porciones cada vez mayores de él. Luego, poco a poco, se ejecutan medidas que implican la "regeneración" del barrio; se reimplantan servicios públicos que en su día se eliminaron; habitantes de mayor poder adquisitivo se instalan con el tiempo en los pisos vacíos; el barrio se moderniza, y ahora, lo que se ha comprado barato se vende caro. El promotor inmobiliario se hace de oro. Y así es como se ha completado el proceso. (Hablando con un amigo de este tema, éste me comentaba: "Ya, pero esto que me cuentas suena un poco a teoría de la conspiración, ¿no?". Lo primero que pensé cuando me lo dijo fue: "Si a ti, hace unos años, te dicen que el partido en el gobierno guarda en unos cuadernos las cuentas de los sobornos que le pagan empresarios a cambio de concesiones en obra pública, ¿a que creerías que es una conspiranoia? Y ahora, piensa en el caso Palau, y piensa en Bárcenas"). Lo cierto es que ese modelo -el de comprar barato y vender muy caro, favorecido por políticos que auspician esa "cultura del pelotazo"- nos suena mucho a los que ya conocemos la dinámica de las burbujas inmobiliarias, que casualmente explotan en un lugar en el momento en que los que las han montado ya han recogido velas y marchado a invertir a otros lugares distintos, donde vuelven a inflarse a su vez. La dinámica, por supuesto, siempre tiene un perdedor: los pobres, los desahuciados, los que no tienen nombre. Los que, en su mayoría (siempre hay un cierto número de individuos realojados, por sistema mucho menor que los desplazados) tienen que mudarse de su vecindario y de las redes de ayuda mutua que éste les proporcionaba. Los que pierden la vida social que habían creado en su entorno, y a cambio aguantaron los tiempos más duros del barrio, haciéndole adquirir el carácter indómito que se ensalza hoy. De hecho, la pregunta que sobrevuela todo el texto es qué pasaría si, en lugar de permitir la consecución de ese modelo de "gentrificación", se apostara por otro, más social, que tratara de proteger a los vecinos que ya habitaban en el barrio, frente a los que habían de venir; de rehabilitar, más que destruir y construir de nuevo; que apostara menos por la iniciativa privada, y lo hiciera en cambio por las personas. En las páginas del libro podéis encontrar esa dicotomía, o mejor dicho esa disquisición, que es una que probablemente haya que preguntarse día a día, pues, como sugieren los autores del libro, imaginar un nuevo tipo de ciudad es la primera manera de empezar a edificarla.
Como he dicho, el texto entra en cada aspecto concreto, aportando jugosos e instructivos detalles: desde los barrios que han sufrido o están en camino en sufrir este proceso, hasta las labores de resistencia (tanto desde el punto de vista de las políticas públicas, como desde el lado de los vecinos) que pueden intentarse para paliarlo. A pesar de tratarse de un texto académico que podría citarse en la universidad, contiene conceptos vitales y acontecimientos recientes que son tema de conversación en periódicos, tertulias y bares; cita a referentes como Leonard Cohen, Bob Dylan, el graffitero Bansky o el escritor Eduardo Galeano. Habla de temas como la droga, los negocios "cuquis" y la inmigración. Y, sobre todo, nos hace ver que el urbanismo, la forma en que construimos y modificamos nuestras ciudades, es también una forma de re-elaborar nuestro modo de vida, nuestros hábitos de consumo, nuestra visibilidad social... En conclusión, quiénes somos y cómo nos unimos (lo cual me recuerda que este libro se financió gracias a un crowfunding), o cómo nos impiden hacerlo. En definitiva, un libro para repensar mejor el papel de las ciudades, y también el modo en el que fluimos dentro de ellas. Pensadlo cuando caminéis por la calle: ¿hace cuánto que no os preguntáis hacia dónde está yendo el barrio?¿Y hace cuánto no os preguntáis hacia donde queréis ir con él? Me despido, mientras lo meditáis, hasta la vuelta de la esquina.
lunes, 2 de marzo de 2015
La obra de teatro de marzo: "Fobiahomo. La revuelta de Stonewall"
Porque esta obra manda un mensaje contundente, y desde luego éste cala. Porque, utilizando alternativamente la comedia y el drama, nos trasmite una misma realidad social que puede hacernos carcajear de complicidad con la risita nerviosa de un travesti, como emocionarnos con el alegato de una activista en un trascendental juicio donde la que parece que está siendo juzgada es la intransigencia de la sociedad entera. Y ya el remate supremo llega en la escena final, una insuperable demostración de cómo la combinación de actuación, escenografía y música puede llegar a conmover hasta el punto de que al más pintado acaben por saltársele las lágrimas. Allí es cuando te da la sensación de que has escuchado algo que merecía ser contado.
Ésta es una historia con las que se identificarán no sólo a los que vivan directamente la situación por su condición de gays o lesbianas, sino cualquier espectador que acuda a contemplar la representación, porque, como la propia obra dice, la causa de este subgrupo en particular (como la de cualquier colectivo que resulta marginado) es la lucha general por los derechos civiles de todos los seres humanos. Porque ha sido la misma de los esclavos en Roma, los afroamericanos en Estados Unidos o los desahuciados por razones económicas actualmente en la Europa meridional. Y porque, a pesar de narrar acontecimientos acaecidos hace más de cuarenta años, contemplamos circunstancias parecidas en nuestros días en la Rusia de Putin, el África negra o incluso algunos fines de semana en el campus de la Complutense. Y en el fondo, todo consiste en la lucha del ser humano individual por tener la libertad de salirse del molde del que, a veces, una mezquina sociedad ve impensable que salgamos. Por miedo, ignorancia, o quién sabe por qué más, pero, en todo caso, por motivos que en teoría parecen tremendamente fáciles de solucionar y, por tanto, se hace más cuesta arriba observar que a ratos son tan complicados de erradicar de una vez por todas de nuestras mentes.
En definitiva, y para daros una razón más para ir a ver esta obra, está hecha por gente joven y prometedora, que se nota que le pone mucha ilusión a lo que hace, y, precisamente, a la que le viene muy bien que acudan a verla más espectadores pues -como toda obra, en el fondo- es lo único que puede asegurar que siga estando en cartel. "Fobiahomo" se representará los días 7 y 8 de marzo en la sala Arte4, en la Calle Sancho Dávila, 25 (Madrid), aunque seguramente siga habiendo fechas y futuras representaciones en otros lugares en el futuro (me consta que dentro de un tiempo se estrenará en el distrito de Fuencarral). Y, desde aquí, a los que nos ha gustado, le deseamos a los promotores de esta iniciativa toda la suerte del mundo, y que siga con buen viento hacia adelante. Un saludo a todos ellos, y a vosotros también. Quizás, como futuros espectadores, me comentéis si os ha gustado. Hasta muy pronto.




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