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lunes, 23 de octubre de 2017

Las películas de octubre: películas y recetas de cocina

En un post anterior -elaborado, como éste, en colaboración con el blog "La tentación vive... en la cocina", de Cris Kitchen- hablábamos de comida, de comensales, de cocina y de cocineros. Y también sobre literatura. Ahora en esta ocasión, y aprovechando que hasta el propio festival de cine de San Sebastián ha incluido una sección de cine dedicada a la gastronomía, discutiremos sobre películas: algunos títulos –más o menos conocidos- relacionados con el mundo de la gastronomía, acompañados de sus correspondientes recetas para degustarlas. Podéis empezar a leerlo, pero yo os aconsejo, antes de nada, aseguraros de que tenéis la nevera o un paquete de galletas a mano. Advertencia: la lectura de este post puede dar ganas de devorar.



-Ratatouille. Había que empezar, cómo no, con esta pequeña joya de Pixar sobre el amor y la dedicación a la cocina. Construida con delicadeza y elegancia, como todas las buenas películas (y los buenos platos), el film apela a las sensaciones que provoca el arte tanto entre los creadores como entre los receptores del mismo. Un detalle que, más que ninguna otra cosa, marca el poder de una película, y también de un estofado.
            Recomendación gastronómica. En la película se insiste en el poder evocador del gusto, en su capacidad para llevarnos a un momento en que fuimos extremadamente felices. Para “Ratatouille”, aparte de casi cualquier plato de la cocina francesa (en este contexto, valdría también el film “La cocinera del presidente”), convienen recetas que nos transporten al período siempre extraordinario de la infancia. Nada como un delicioso batido de plátano o a un atípico y dulcísimo bizcocho para recordar la época en que cada momento debía ser brillante, y no había tiempo para medias tintas, o para escalas de grises que no se atrevieran a brillar.



-Julie&Julia. Una película que entrecruza las vidas de Julie Powell (Amy Adams), una joven que decide aprender a cocinar a través de las recetas de Julia Child (Meryl Streep), y de la propia Julia, la cual enseñó la cocina francesa a las amas de casa estadounidenses en los años 50, y de la que se nos narra en paralelo su particular camino de aprendizaje. Una historia deliciosa, que cae ligera como una crêpe.
            Recomendación gastronómica. A pesar de que la obsesión de Julie por la mantequilla puede parecer enfermiza, algunos platos tienen muy buena pinta: en concreto, hemos caído enamorados de unas pechugas de pollo con crema, champiñones y oporto (aquí un enlace donde hacen referencia a la receta) que no tardaremos mucho en intentar.




-Un viaje de 10 metros. En un pequeño pueblo de Francia, un restaurante familiar indio se coloca a escasos diez metros de un esnob establecimiento local, cuyos dueños reaccionan como Marine Le Pen después de darse una vuelta por un barrio árabe. Aún así, el roce hace el cariño y, en esta época de choque de nacionalidades, la película nos muestra como la fusión de culturas y el intercambio resultan más beneficiosos que la soledad y el enfrentamiento. Que la película cuente con Helen Mirren como actriz principal resulta, como aditivo, de lo más estimulante.
            Recomendación gastronómica. Es una buena ocasión para recomendar un buen restaurante indio. Empezamos con unas onion bhaji y unas samosas (de carne o verduras) para empezar. Acompañando a un arroz pilau, sugerimos unas raciones de pollo con mantequilla (butter chicken) o cordero korma -si no os gusta el picante-, o alguna receta que se apellide Madrás si os atrevéis a arriesgar (esto, en el caso de un restaurante indio en un país occidental. En la India de verdad, olvidaos de distinciones, casi todos los platos pican). Para mojar en las salsas, podéis coger algún naan (o pan indio) simple o con queso, aunque si es por el sabor del naan, nosotros os aconsejamos ardientemente el peshwari. De postre, un suave batido de mango (mango lassi) o un delicioso gulab jamun, unas bolitas de masa frita empapadas en almíbar, nada aptas para diabéticos. También podéis intentar reproducir estos platos en vuestra casa. Para ello, una pequeña ayuda, esta receta de pan naan tomada del blog de Cris Kitchen, y aquí otra de batido de mango.


-Chef. Hay varias películas tituladas así (incluyendo la entretenida “Comme un Chef”, que en España se tradujo como “El chef, la receta de la felicidad”), pero nosotros nos referimos a la dirigida y protagonizada por Jon Favreau –director de “Ironman” y la nueva versión de “El libro de la selva”, entre otros- en 2014. Un cocinero de éxito es duramente golpeado por un crítico que le acusa de estancarse en los mismos platos. Decidido a darle un vuelco a su vida, y de paso a recuperar su iniciativa como padre, se embarca en un viaje a bordo de una camioneta de comida callejera que le haga recuperar la ilusión por la cocina. Una comedia simpática sin muchas pretensiones, aunque quizás pueda hacernos pensar (igual que ocurre con “Comme un chef”) acerca de cuáles son las motivaciones reales por las que nos levantamos todos los días.
            Recomendación gastronómica. La película, entre otras cosas, reflexiona sobre el papel de las redes sociales y de los críticos culinarios. En un momento determinado, tiene lugar una discusión monumental acerca de un coulant de chocolate. Como nosotros somos más defensores del buen sabor y de los platos bien hechos, antes que de colocar el vanguardismo por delante de todo lo demás, os vamos a recomendar un tierno coulant, con el chocolate bien fundido por dentro. Porque si el chocolate es el sustituto del sexo (o produce el 10% del placer del orgasmo, según dicen), queremos que os ocurra como a Meg Ryan en la famosa escena del restaurante de “Cuando Harry encontró a Sally”, y que la gente quiera pedir, con ansia, eso que os ha hecho gozar.


-The lunchbox. Una pequeña y original historia. En la India, existe un gran negocio a nivel nacional, basado en los mensajeros que transportan el almuerzo (recién preparado por las mujeres) al trabajo de sus maridos, para que éstos puedan tomar aún caliente un plato de comida casera. Un día, el envío de una mujer sufre un error y su comida va a parar a un solitario individuo que hasta ahora sólo recibía la triste e impersonal comida procedente de un restaurante. Poco tiempo después, los dos afectados se darán cuenta de la confusión pero, para entonces, ha comenzado un intercambio de mensajes en el cual ambos acabarán desnudando sus preocupaciones y desvelos más íntimos. Ideal para aquellos a los que les disgusta comer solos.
            Recomendación gastronómica. Comer “de tupper” es siempre complicado, pero hasta que el sistema indio no se implante en esta parte del Ganges, ofrecemos aquí alguna sugerencia para que los tuppers puedan ser dignos quizá no de un restaurante cinco estrellas, pero sí al menos de una amorosa cocina de madre.


-Deliciosa Martha: La historia es un baile (llevado, por cierto, a través de una espléndida música), y como todo baile, es también un enfrentamiento, en este caso entre la precisa y cuadriculada mentalidad alemana de la protagonista -una chef de prestigio a la que le toca de golpe hacerse cargo de los hijos de su hermana-, y la genial y caótica volatilidad de su nuevo compañero de fogones, un artístico y desenfadado italiano cuya forma de ser le ataca los nervios a su compañera germana. Una película llena de ritmo, sabor y sobre todo alegría. Nada que ver con su adaptación americana, "Sin reservas": como casi siempre, para degustar un buen plato tienes que partir de la receta original.
            Recomendación gastronómica. Como mezcla de la fusión alemana-italiana, quizás un típico plato suizo como el rösti de patata sirva como mejor ejemplo de que la mezcla de opuestos puede provocar resultados más que interesantes.

Bonus: El festín de Babette. Quizás éste es el mejor contraejemplo de lo que no se debe hacer. Una experta en cocina francesa, obligada a vivir en una remota población costera del norte de Europa, decide preparar para su entorno más cercano una cena de restaurante de lujo. Sin embargo, los invitados a este ágape, en virtud de su moral religiosa, deciden deliberadamente no disfrutar de los manjares, para sorpresa del único asistente que no se encuentra al tanto del asunto. Considerada película de culto para muchos, para el amante de la cocina puede suponer, sin embargo, un anticlímax continuo donde se castiga el placer de los sentidos. O, en palabras más claras, “estaba deseando que del mar aparecieran dos orcas y se comieran de una vez a los protagonistas”.
Recomendación gastronómica: Lo idóneo al ambiente de la película serían unas gachas de avena, sin azúcar. Pero por el bien de nuestros lectores, recomendamos que las acompañéis de unos trocitos de plátano y chocolate negro, regadas con un buen chorrito de miel, por ejemplo, con lo que quedará un “porridge” de lo más resultón.

 Mientras tanto, a vosotros os deseamos buenas historias que tengan lugar en vuestra cocina. A ser posible, que no sean de terror. Un saludo.

lunes, 28 de agosto de 2017

La historia real de agosto: Houdini vs Argamasilla

El enfrentamiento está servido: el gran mago Harry Houdini, el ilusionista más conocido del mundo, contra Joaquín Argamasilla, un aristócrata español que presume de tener poderes sobrenaturales. El escenario está preparado: será en el Hotel Pennsylvania, de Nueva York, donde tendrá lugar la lucha que pondrá a prueba sus habilidades. Quizás a muchos os suene esta historia, ya que sirvió de base para un capítulo de la serie de televisión "El ministerio del tiempo". Sin embargo, desplegado el truco de magia, es hora de desmontar el escenario y contemplar de cerca las bambalinas. Toca revelar ahora qué parte es ficción y cuál es real.

A la izquierda, Harry Houdini. A la derecha, Joaquín Argamasilla. El duelo está servido.

Partamos del lado más conocido de los dos que hoy se dirimirán en liza. Qué podemos decir de Harry Houdini que no se haya mencionado ya: nacido en la actual Hungría, decidido desde muy joven a convertirse en mago, Houdini no sólo llevó al extremo los límites de los espectáculos que se desplegaban en los teatros con sus audaces trucos de escapismo, sino que alimentó la publicidad hasta tal punto (declaraciones públicas en los periódicos, películas promocionales, y hasta un falso enfrentamiento con su hermano que inspiró la película "The prestige", de Christopher Nolan) que se convirtió en una de las figuras públicas más renombradas de su tiempo. Sin embargo, a pesar de convertirse por definición en el embajador de la magia, Houdini se situó firmemente en contra de aquellos que defendían poseer poderes sobrenaturales. En aquella época (y más después de la Primera Guerra Mundial, donde casi todo el mundo tenía un familiar fallecido al que le hubiera encantado contactar como fantasma), multitud de nuevas ciencias se hallaban en eclosión, y no era raro para incluso reputados científicos afirmar que podría haber algo de cierto en la forma en que los espiritistas trataban de contactar con el más allá. Sin embargo, Houdini sufrió una gran decepción (este episodio también se narra en el correspondiente capítulo de "El Ministerio del Tiempo"), tras la muerte de su madre, cuando el escritor Arthur Conan Doyle le llevó a una sesión donde supuestamente iban a contactar con ella. Houdini quedó profundamente dolido y, a partir de entonces, además de romper su amistad con Doyle, se empeñó personalmente en desenmascarar a médiums y espiritistas, demostrando que sus poderes se basaban en clásicos trucos de prestidigitador, montajes fotográficos o elaborados fraudes. Hasta desarrolló una serie de contraseñas secretas para poder contactar con su madre u otros allegados, como forma de dilucidar si la comunicación con los muertos era posible. Lo cierto es que Houdini nunca llegó a hablar con su madre (cosa que le hubiera encantado, pues no pudo despedirse en la noche de su muerte), y la mujer de Houdini, diez años después del fallecimiento de éste, confirmó que no había encontrado evidencias de nadie que hablara a través de él, y que lo daba por imposible, ya que "diez años es suficiente para esperar a alguien". Por cierto, que a pesar de la decepción de la sesión de espiritismo, Sir Arthur Conan Doyle (creador de Sherlock Holmes y "El mundo perdido") siguió creyendo en fantasmas y otras criaturas sobrenaturales. Es conocido el episodio en el que apoyó la historia del avistamiento de hadas en Inglaterra (al final todo se basaba en un par de niñas con mucha imaginación, y un burdo montaje fotográfico), y estuvo en contacto con el mundo de lo paranormal hasta el final de sus días. Una serie de televisión, "Houdini y Doyle", utiliza el encuentro entre ambos para montar una trama en la que escritor y mago colaboran para resolver casos misteriosos, Doyle casi siempre apuntando a hipótesis sobrenaturales, y Houdini apostando por el punto de vista racional. La serie, dicho sea de paso, no pasará a la historia de la televisión, pero tiene algunos capítulos con propuestas bastante sugerentes en un contexto histórico de lo más sabroso, y para un rato de esparcimiento, está bastante bien.




Aquí, Harry Houdini en un momento delicado. Seguro que se encontraba en su salsa.

Y ahora vamos al otro extremo del cuadrilátero: Joaquín Argamasilla, hijo del marqués de Santacara, presumía de tener la cualidad de la metasomoscopia, es decir, que podía ver a través de los objetos opacos, a través se supone de unos misteriosos rayos. En sus exhibiciones en España (donde hizo adeptos a su causa a personalidades como Valle-Inclán), mostraba cómo, incluso con los ojos vendados, era capaz de adivinar lo que se leía en una carta dentro de un sobre cerrado o una caja metálica, o a adivinar la hora que ponía en relojes con la tapa puesta. El hombre se hizo tremendamente popular a nivel nacional y, de ahí, dar el salto a Nueva York, la ciudad que nunca duerme, para demostrar sus poderes, era sólo cuestión de tiempo. Sin embargo, allí, Argamasilla se encontró entre los espectadores a Harry Houdini, dispuesto a desenmascararle, y fue entonces cuando comenzó la pelea.

La crónica de lo que allí ocurrió es difícil de trazar dado que, ante la ausencia de cámaras de televisión en aquella época, todo depende de lo que digan los periódicos, y ahí la verdad -como siempre- depende de quien te la cuenta. Sin embargo, conforme uno bucea en una serie de blogs que han conseguido adentrarse en las fuentes primarias, una versión uniforme empieza a salir a la luz. Parece ser que Houdini fue implacable, apareciendo de manera sistemática en las demostraciones de Argamasilla, desmontando sus trucos, y retándole a ejecutarlos en determinadas condiciones en las cuales el aristócrata español no era capaz de defenderse. Por lo visto, Houdini observó que Argamasilla realizaba ciertos movimientos de cabeza que le permitirían ver a través de los vendajes, que conseguía mediante habilidosos gestos abrir imperceptiblemente las tapas de los relojes y, también, que sólo podía vislumbrar los objetos dentro de cajas cuando éstas eran unas especiales, fabricadas específicamente por él, lo cual llevó a Houdini a teorizar que esas cajas tenían unas rendijas ocultas y una serie de posiciones a través de las cuales un entrenado Argamasilla (capaz de disimular sus trucos tras estudiadas maniobras de despiste) era capaz de atisbar lo que había dentro de las mismas. Argamasilla, ante todas estas acusaciones, intentó salirse por la tangente, y por supuesto se negó a desplegar sus habilidades en cajas distintas a las que él portaba consigo. Para la prensa de Nueva York, el veredicto estaba claro: se trataba de un fraude.


Para la española, en cambio, la cosa fue distinta. Si creemos que los periódicos actuales en nuestro país son manipuladores y chovinistas, a principios del siglo XX la cosa era incluso peor. Además, había mucha gente que había apostado su reputación y su fama en las habilidades de Argamasilla (hijo, para más inri, de un respetado noble), y el desenmascaramiento no iba a ser fácil de admitir. Diarios de la época pintaron a un Argamasilla vencedor a pesar de la torticera oposición de Houdini. Incluso, llegaron a inventar disculpas de lo más peregrinas. Por ejemplo, el diario ABC publicó cómo Houdini había retado a Argamasilla a leer los mensajes de dos papeles, con una palabra escrita en cada uno, dentro de un sobre que Houdini había dispuesto de tal manera que los textos se superpusieran entre sí, haciendo más difícil la lectura al trasluz (truco que seguramente empleaba Argamasilla). Según ABC, el español no habría sido capaz de descifrar los textos, pero sí que había podido averiguar tres letras: un argumento que se desarma con facilidad, pues hay letras que se repiten con más frecuencia en el lenguaje, y no era complicado acertar que alguna de ellas aparecería en una de las palabras.


Lo cierto es que en España, conforme terminaron de llegar poco a poco las auténticas noticias procedentes de los periódicos de Nueva York, comenzó un largo e intrincado debate entre partidarios y detractores de Argamasilla. Valle-Inclán (amigo personal de su padre, y un gran creyente de que había en el mundo verdades indemostrables para la ciencia) le defendió a capa y espada, al igual que otros destacadas personalidades de la época, como Leonardo Torres-Quevedo (muy pegado siempre a círculos conservadores) o -según Argamasilla- "los médicos profesores del Instituto Oftálmico". En cambio, por ejemplo, un catedrático de Oftalmología de Madrid argumentaba que la demostración que le hicieron no superaba las mínimas garantías científicas. Un articulista esgrimió que Argamasilla -que había crecido en un entorno donde se esperaban grandes cosas de él, y donde lo paranormal se aceptaba como algo evidente-, no había exhibido sus poderes tanto con ánimo de engañar, como con una creencia sincera promovida por una cierta sugestión por parte de sus progenitores. Ese mismo articulista afirmaba que había conocido a "tapados", testigos de las exhibiciones de Argamasilla que se habían dado cuenta del engaño, pero que no se atrevían a entrometerse públicamente en la polémica. Entre estos tapados, se encontraría el doctor Negrín, quien más tarde sería, durante la Guerra Civil, presidente de la República. Lo cierto es que el propio Argamasilla (quien se defendió como gato panza arriba, publicando declaraciones en los periódicos en las que declaraba su inocencia y acusaba a Houdini de negocios deshonestos, mientras éste contrarreplicaba en la prensa americana con modelos de las cajas trucadas del aristócrata) declaró en algún momento, a su regreso de Estados Unidos, una repentina desaparición de sus poderes. No era ésta la primera vez que Argamasilla se sirvió de esta "conveniente" pérdida, como cuando una comisión, espoleada por la reina María Cristina y dirigida por Santiago Ramón y Cajal, pretendió examinar sus poderes, librándose Argamasilla de pasar este test para luego iniciar ya tranquilamente su famoso periplo por España y Estados Unidos. 


Más tarde, la polémica se dispersó y Argamasilla no volvió a aparecer en la vida pública de nuevo hasta años después, ya en la administración franquista, como director general de Cinematografía y Teatro durante tres años, estando entre otras cosas a cargo de la censura (no sabemos si a través o no de sobres cerrados). En cuanto a Harry Houdini, el destino le había alcanzado mucho tiempo antes. El mago solía aceptar retos en los cuales le golpeaban fuertemente el vientre, sirviéndose de sus muchos años de entrenamiento para colocar los músculos de tal manera que no le afectara: un aficionado con ganas de hacerse el gracioso le golpeó sin estar preparado, y eso pudo agravarle una apendicitis latente, que desembocó en una peritonitis. Houdini moriría unos cuantos días más tarde, desapareciendo con ello su sentido del espectáculo y de la inventiva. Puede ser, incluso, que hasta el propio Argamasilla le echara de menos.

lunes, 10 de julio de 2017

El libro de julio: "Dentro del laberinto friki", de Cristina Martínez

¿Se puede convertir una tesis doctoral en un libro, y que este sea divertido? Cristina Martínez ha tratado de demostrarlo y, a fe mía, no le ha salido mal el empeño. Cristina Martínez leyó su tesis en junio de 2014, un texto académico de topotocientas páginas con un título muy largo pero un tema muy sugerente: cómo son los integrantes de la cultura friki (si no sabéis lo que es, os emplazo a enteraros directamente a través del libro), en particular en España. Con el objeto de documentarse para su tesis, la doctoranda se entrevistó con mucha gente y se paseó por numerosos eventos frikis, y a su vez, cuando terminó, había foros que estaban deseando que compartiera sus conclusiones, e individuos que tenían ganas de hincarle el diente a esta radiografía del frikismo, siempre que pudieran encontrar un formato más abordable. Y entre la Editorial Apache y la autora, han hecho este resumen asequible (menos de 300 páginas) para que pueda disfrutarse de su lectura.


Cristina Martínez analiza el mundo friki, en concreto en España, en un tono didáctico, pero al mismo tiempo con perspectiva científica: nos abre el apetito con una introducción histórica, realiza una clasificación de los distintos tipos humanos que pueden hallarse en el entorno friki, y entra en la parte de investigación a partir de una serie de encuestas que ha realizado entre individuos clasificados como frikis y no frikis, para intentar encontrar las diferencias (y semejanzas) que se dan entre ambos colectivos en cuanto a aficiones, formas de entretenimiento, modos de consumo, o maneras de entender conceptos como la amistad, el amor, la ideología política, la sexualidad... De esta manera, a través de tablas y estadísticas (no demasiado complicadas para los no expertos) encontramos los aspectos diferenciales de aquellas personas catalogadas a sí mismos como "frikis", aunque también se desmontan una serie de estereotipos, o se abren cajones con nuevos interrogantes. De todas formas, la cosa no se queda sólo en números y gráficos, sino que a través de una serie de "testimonios de vida", la autora consigue que individuos desconocidos nos abran su corazoncito y lleguemos a empatizar en gran medida con sus actitudes. Dicen que cuando comprendes a alguien de verdad, terminas amándolo (o que sólo cuando le amas le comprendes de verdad), y está claro que Cristina Martínez consigue que "amemos" a alguno de los sujetos de su muestra.

Como en alguna otra ocasión, he de confesar que escribo esta crónica con cierta parcialidad: me he encontrado con Cristina en varias ocasiones, una vestida de un personaje de Terry Pratchett (os dejo averiguar cuál), y en otro evento nos realizó a los allí presentes una pequeña disertación no sobre el tema de la tesis en sí, pero acerca de un asunto paralelo. Cristina tiene la cualidad, en directo, de derrochar una enorme simpatía -la cual no va reñida con una gran profundidad de análisis-, y ambas cosas se transmiten y son capaces de palparse sobre el papel. Así que si os atrevéis, podréis decir que habéis leído por diversión una tesis doctoral y no (como hacemos casi todos) solamente la parte de los agradecimientos -¡aunque sabemos que ésta la vais a mirar también!-. Os dejo a vosotros decidir si le daríais el cum laude.

lunes, 18 de julio de 2016

Los cuentos de julio: 12 cuentos de ciencia ficción y fantasía para leer durante el Celsius 232

Saludos. Como muchos sabéis, del 20 al 23 de julio se celebra el Celsius 232, un festival que se "vive" desde hace unos años en Avilés (Asturias) y donde se reúnen algunos de los autores más interesantes en el panorama nacional e internacional en los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción. El año pasado me pasé por allí, participando entre otros actos del cosplay en homenaje a Terry Pratchett (una de cuyos organizadores, Sofia Rhei, es por cierto una autora de sugerentes títulos a los que podéis echarles un ojo). En esta ocasión no podré asistir pero, para los que deseen visitarlo -o, al menos, compartir un poquito de su espíritu desde el salón de su casa-, este blog quiere ayudarles, y de paso rendir homenaje al festival, con una serie de recomendaciones de cuentos que se hallan relacionados con los géneros literarios de los que se ocupan. Como en un pasado post dedicado a Halloween exprimimos bien a fondo el apartado del terror, en este caso presentamos 12 relatos (y alguno adicional) de fantasía y ciencia ficción que a lo mejor no habéis leído y os pueden interesar, o que pueden tal vez descubriros nuevos autores, o aspectos menos conocidos de los mismos. Ésta es la selección que he hecho; allá van:

-Descubrir a Isaac Asimov y su larguísima lista de cuentos no tiene ningún misterio. Pero hay en concreto tres que no son demasiado publicitados y que a mí siempre me han llamado poderosamente la atención. Curiosamente, los tres están relacionados con Multivac, ese ordenador gigante que, según Asimov, será capaz en el futuro de responder buena parte de nuestras preguntas y auxiliar con su sabiduría a la humanidad. Los tres cuentos que os nombro hoy son "El chistoso", "La máquina que ganó la guerra" y "La última pregunta". Da la casualidad, además, de que este último era, según Isaac Asimov, el favorito de entre sus relatos.

-Volviendo con Asimov, el autor ruso-estadounidense tiene otros tres relatos bastante famosos ("Anochecer", "El niño feo" y "El hombre bicenterio"), los cuales muchos fans de la ciencia ficción conoceréis. "Anochecer" y "El niño feo" completaban la tríada de (lo digo de memoria, disculpad si me equivoco) los tres cuentos propios preferidos por Asimov, y muchos sabréis que "Anochecer" ha sido elegido en algún foro especializado como el mejor relato de ciencia ficción de la historia. Lo que quizás no sepáis es que los tres tienen sus ampliaciones en forma de novela, redactadas por otro escritor de ciencia ficción de origen judío, Robert Silverberg. Así que esta recomendación no es sólo por los relatos (para los que no los conozcan), sino para los que se animen a leer la versión extendida, para ver si les hace disfrutar tanto o más que el cuento original... aunque ya sabéis lo que dicen de las adaptaciones. De todas maneras, después de mi lectura de las tres, yo diría que aunque el original siempre es mejor, la verdad es que no están nada mal y, sobre todo, conservan buena parte del tono primigenio, lo cual no es decir poco.

-"El centinela", de Arthur C. Clarke. Este relato interesará a muchos los que quieren descubrir la génesis de las novelas (posteriormente adaptadas como películas) de "2001. Odisea en el espacio", pues en este cuento sirvió como primer esbozo. Aunque a mí, personalmente, me parece todavía más fascinante "Los nueve mil millones de nombres de Dios", una historia a caballo entre la ciencia ficción y las creencias religiosas.

-"Crónicas marcianas", de Ray Bradbury. Ya las mencionamos en el (aludido anteriormente) post sobre cuentos de terror, y es que Ray Bradbury, fiel a su espíritu humanista, no entendía de barreras entre géneros, y era capaz de contarte una historia de enorme profundidad disfrazada de cualquier otro tipo de narración más sencilla. En "Crónicas marcianas" se describe la historia de una hipotética colonización de Marte a costa de los habitantes nativos (con analogías ineludibles con la extinción de los indios norteamericanos) mediante el irónico sentido del humor y compasión por el otro característicos de Bradbury. Cada relato es un mundo y un estilo en sí mismo y sin embargo, todos juntos, constituyen una obra unitaria y completa digna de recomendar. Para fans de la ciencia ficción, y los que no lo son tanto.

-"Ciberiada", de Stanislav Lem. Lem nos ha regalado alguno de los mejores pasajes de la ciencia ficción, y si su fama no es mayor es probablemente a causa de su origen soviético. Si la inconmensurable novela "Solaris" nos dejó tocados a la inmensa mayoría de sus lectores, "Ciberiada" busca más la sátira y el surrealismo, pero sin duda satisfará a un buen sector del público.

-"R.U.R." Ya hablamos de este relato de Karol Kapek en un post relacionado con robots, ya que con este cuento Kapek básicamente creó el género. Aquí me sirve además para introducir otra historia (a medio camino entre la ciencia-ficción y la fantasía) denominada "La fábrica del absoluto", donde la humanidad descubre que el filósofo Leibniz tenía razón y que dentro de cada ser inanimado se encuentra la esencia de Dios, de tal manera que podemos transformar una pequeña porción de materia en una descomunal cantidad de energía divina, capaz no sólo de aliviar los problemas energéticos del mundo, sino de obrar milagros, producir conversiones y, de paso, demostrar todas las contradicciones y puntos flacos de la religión y de nuestra sociedad. La obra empieza con un ingenioso y afiladísimo sentido del humor, pero tiene un grave problema. El propio Kapek confesaba que le gustaba mucho como empezaba el cuento pero que, conforme lo iba a alargando (hasta quedar convertido prácticamente en una novela corta) no sabía por dónde seguir, y de hecho esas inconsistencias se notan hasta que llega un punto en que deja de hacerse interesante. Yo os recomiendo empezar, y ya me diréis hasta dónde habéis llegado.

La sección de ciencia ficción termina aquí, aunque no olvidéis que en otros posts también hemos recomendado otros cuentos muy sugerentes de este mismo género, por si os interesa. Entramos ahora con la fantasía:

Borges. Aunque lo de Borges también es mezclar géneros (porque, parafraseándole, sólo hay uno, la literatura), sería una falta de respeto, y más ahora que anda de aniversario, no incluirle en casi cualquier lista sobre casi cualquier categoría literaria. De entre los relatos con más tinte fantástico, "El aleph" o "Funes el memorioso" han  sido muy aclamados, aunque yo os quiero recomendar desde aquí el cautivador "El zahir", y uno con el que hemos soñado casi todos los que nos animamos a escribir: "El milagro secreto".

"El diablo en la botella", de Stevenson. Una premisa muy sencilla: una botella con un demonio dentro que te concede tus deseos. El problema es que, si lo posees cuando mueras, entonces tendrás que entregar tu alma al diablo. La única manera de deshacerse de él es venderlo con un valor menor que aquel por el que lo adquiriste, pero, ¿qué hacer cuando alcanza el mínimo precio posible? El creador del binomio Jeckyll-Hyde y "La isla del tesoro" vuelve a ofrecer un inquietante dilema.

"El fantasma de Canterville", de Oscar Wilde. El escritor irlandés tiene numerosos cuentos de corte fantástico, muchos en el área infantil, pero en éste utiliza su ácido sentido del humor para desmontar la clásica historia de fantasmas al ritmo de la prosaica y a veces desconcertante vida cotidiana. 

"Jojo. Historia de un saltimbanqui", de Michael Ende. No hay mucho que añadir sobre Ende. "Momo", "La historia interminable", "El ponche de los deseos"... El reverso de una literatura infantil clásica que ofrecía historias tan terribles como "Barbazul". Aquí, Ende narra una de sus historias más tristes, y a su vez de las más delicadas y poéticas. Para payasos que buscan reír y llorar.

"The Sandman", de Neil Gaiman. Novela gráfica que aborda de forma onírica aspectos como la muerte o el mundo de los sueños, está formada por varias historietas cortas relacionadas pero en buena medida independientes entre sí. Aunque confieso que no soy el mayor fan de esta historia, su estética con un punto punk ha dado mucho juego a sus lectores, y ha colaborado a inspirar obras de autores posteriores (entre otros, probablemente también a J.K. Rowling con su "Harry Potter", aunque eso es motivo hasta de debate judicial). Además, no incluir a Neil Gaiman ("Los hijos de Anansi", "Coraline", "El océano al final del camino", "Stardust", o "Buenos presagios", esta última en colaboración con el genial Terry Pratchett) en un post sobre fantasía sería difícil de explicar. Aunque si algunos preferís cuentos comunes y corrientes, yo todavía tengo pendiente su antología "Objetos frágiles".

"Azul ruso", de Patricia Esteban Erlés. Los relatos de esta autora siempre bordean las fronteras entre lo real y lo imaginario (transitando por un laberinto de obsesiones a las que ya incluso se las califica de "erlesianas"). Más aún que el cuento que da título a esta colección, "Azul ruso" (de nítidas raíces borgianas), me han llamado la atención dos relatos que pueden incluirse dentro del género fantástico, "La chica del UHF" y "Criptonita".

Espero que todas estas recomendaciones os gusten y que (junto con los relatos que humildemente os cedo, y los escritos de los autores del Celsius) os ayuden a evadiros de vez en cuando de la realidad, o a recorrer otros mundos. A ser posible más increíbles que éste. Un saludo.

lunes, 4 de agosto de 2014

La historia ¿irreal? de agosto: Sentido, sensibilidad y ¿monstruos marinos?

"Alegoría de la inmortalidad", de Giulio Romano.


Sobre los labios de la mujer queda la sombra de un sabor que la obliga a pensar “agua de mar, este hombre pinta el mar con el mar” –y es un pensamiento que provoca escalofríos.
"Océano", de Alessandro Baricco. 



Hay varios personajes especialmente interesantes en la novela "Océano mar", de Alessandro Baricco (autor, entre otros, de Seda y Novecento. La leyenda del pianista en el océano). Uno de ellos es un oficial militar que registra todas las informaciones que le llegan de variados lugares del globo, conformando un catálogo del planeta que se mueve a medio camino entre la realidad y la ficción, entre lo verdaderamente vivido y lo solamente imaginado por una panda de borrachos, solitarios, locos y a menudo sabios que como término genérico vienen a denominarse con el nombre colectivo de "marineros". Entre ellos, uno que parece haber perdido completamente la razón, pero es capaz de revelarle a nuestro oficial que, en Tombuctú, las mujeres llevan sólo un ojo tapado porque de verles los dos, los hombres que las contemplasen (ante su inmensa belleza) se volverían completamente locos. Hasta que llega un momento en que el capitán le pregunta, intrigado, "¿Y cómo sabe usted eso?", y el marinero le responde, hechizado y hechizante:

-Porque yo los he visto.

Anécdotas aparte, esta historia nos recuerda que la navegación marina ha sido durante mucho tiempo (y en gran parte lo sigue siendo) una ciencia que en sus mapas mezcla la realidad con los más absurdos sueños y fabulaciones, cuando no directamente mentiras. Hace poco salían publicadas en la red dos historias al respecto. Una se refería a una tierra que, durante muchos años, varios exploradores persiguieron en los confines del norte de la tierra cuando ésta no se trataba en realidad más que de un espejismo, o tal vez algo peor. Otro enlace (por cierto, de un blog con bastantes ideas interesantes, y si vais de enlace en enlace encontraréis historias apasionantes) hablaba de islas que se ha creído durante años que existían y en realidad no lo hacen, y de las que no se ha descubierto su inexistencia hasta... ¡el año 2011!  Por no hablar de los períodos de tiempo en los que la cartografía era una disciplina sólo para intrépidos: en los que se pensaba que en nuestras antípodas se caminaba al revés, que siguiendo recto por el Atlántico se llegaba a la India, o en los que se creía, a pies juntillas, aquella frase de "Aquí hay dragones". Y recordemos que historias sobre el Triángulo de las Bermudas han seguido generándose hasta hace muy pocos años. Todo ello por no hablar de esos mapas misteriosos que señalaban costas que se supone que no se habían descubierto en aquel momento, o sorprendentes regiones que nunca se llegaron a pisar.


La ballena podría contener a Jonás o al barón Munchausen; la isla, a King Kong o quizás a Cthulhu.


Lo de "Aquí hay dragones", además, da mucho juego. Porque en realidad, si complicado es conocer la superficie, lo es aún más diseccionar lo que hay debajo de ella. Se dice que si bien desconocemos buena parte de las especies animales y vegetales que campan por nuestro planeta, cuando se trata del océano, la proporción de "materia oscura" es bastante mayor. Recordemos la sorpresa de los geólogos cuando se encontraron con que las mayores cordilleras, volcanes y expulsiones de magma no tienen lugar en tierra firme, sino bajo la superficie de los océanos, o cuando supieron que el lecho marino no era fijo, sino que podía modificarse en función de huracanes y tormentas submarinas mucho mayores que las que pueden tener lugar en el mundo terrestre. Nos queda por desentrañar una buena parte de los pequeños milagros cotidianos que tienen lugar cada día en nuestras aguas. Y frente a lo que no se conoce, lo más natural es que surjan las leyendas. Algunas, incluso, que se ven superadas por la realidad.

Una de las más conocidas por todos nosotros es la de las sirenas, que tantos quebraderos de cabeza dieron a Ulises (la Odisea es un buen catálogo de las leyendas del Mediterráneo de aquellos tiempos), y las cuales en realidad parecen corresponder a algunos mamíferos marinos -incluyendo manatíes, morsas o elefantes marinos- bastante menos atractivos que las míticas criaturas de torso femenino y cola de pez. De hecho, Cristóbal Colón (el cual, por cierto, le mentía a sus marineros sobre el recorrido que llevaban avanzado para no reconocer que sus cálculos sobre la circunferencia de la Tierra eran incorrectos) ya anotaba en sus diarios que las sirenas que él creía haber avistado le parecían bastante menos seductoras que aquellas acerca de las cuales había leído en los libros. Lo que poca gente sabe es que estos animales (y en concreto los elefantes marinos) no sólo pueden emitir bramidos bastante estentóreos sino que, incluso, en las condiciones adecuadas, son capaces de imitar la voz humana, de la misma manera en que lo hacen los loros. El hecho de que no sea tan sencillo tener en nuestra casa a un manatí como a un ave de variados plumajes es, seguramente, lo que ha contribuido a que este fenómeno no sea tan conocido. Sin embargo, tuve la inmensa suerte, asistiendo a un congreso sobre Lingüística, de escuchar una grabación de un elefante marino que había convivido durante un período relativamente largo con un marinero escocés, en la que el mamífero saludaba, ante nuestro impacto, con un gutural a la par que jovialísimo: "Hello, my friend!". Ante lo cual, el investigador que presentaba la charla dijo que lo realmente alucinante no era que el elefante marino hablara sino, sobre todo, que lo hiciera con un contundente acento escocés. Eso sí que es un fenómeno de las Tierras Altas de Escocia, y no Nessie.

Pero si hay un animal marino que haya cautivado nuestros corazones hasta volverlos insanos, éstos son las criaturas cercanas a los calamares gigantes, y más concretamente, el kraken. O, como decía Sheldon Cooper ("Big Bang Theory"), <<la única criatura marina que podría considerar que  me comiera sería  el Kraken, porque entonces las últimas palabras  que oiría serían: "¡Liberad al Kraken!".  Nunca se pasa de moda>>.


El Kraken ha inspirado multitud de leyendas y de historias, incluyendo la afamadísima Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne o, más recientemente (y basado parcialmente en la primera), Esfera de Michael Crichton. Claro que de todas las mitologías circulando por ahí, el Kraken no es precisamente la menos realista de todas. Al fin y al cabo, se ha registrado la presencia de calamares en las profundidades marínas que pueden llegar a medir hasta quince o veinte metros de longitud. Digo registrado porque verles siempre ha sido difícil, al tratarse de unos bichejos esquivos, cuyos rastros se encontraban especialmente como digestiones a medio devorar en el estómago de cachalotes, y a los que sólo muy recientemente se les ha grabado en vídeo. Estos fascinantes animales, además de sorprendentes peculiaridades como una aguda inteligencia (o al menos eso demuestran sus compañeros más pequeños), poseen la capacidad de divisar lo que pasa a su alrededor cuando no existe una luz excesiva, lo cual puede explica los descomunales ojos con los que la naturaleza ha dotado a estos bichejos.


En "20.000 leguas de viaje submarino", ¿quién es el monstruo: el calamar gigante o el capitán Nemo?


Claro que tanta leyenda no es extraña a raíz de las muestras que la marea suele traer de vez en cuando a nuestras costas. Un caso concreto es este ejemplar de pez remo que el mar arrojó hace poco a las playas de California, y que de haberse encontrado en Escocia seguramente ya lo estuvieran confundiendo con el monstruo de un archivisitado lago. O, de manera aún más bizarra, esta cosa innombrable que apareció en una zona de Almería; en otro país cualquiera seguramente hubieran acudido biólogos marinos a investigarlo, pero en esta Iberia nuestra, a falta de presupuesto, parece que se va a quedar simplemente enterrado bajo la arena. Y tenemos suerte de que no acabaran cortándolo a trocitos y sirviéndolo como raciones en los chiringuitos locales. (Nota al pie: que no se me ofenda nadie. Yo como en esos chiringuitos todos los años, y está todo buenísimo).

Peces abisales, focas en el lago Baikal, animales que viven cientos de años (Moby Dick, de acuerdo a la esperanza de vida de las ballenas, todavía podría seguir dando vueltas por ahí; y las langostas marinas, según recientes estudios que aún así procuran mostrarse cautelosos, son capaces de vivir una existencia inmortal de crecimiento infinito, sólo limitada por la existencia de depredadores), fósiles que luego resulta que siguen vivos o la desconcertante por todos lados langosta mantis y su impresionante sistema visual; los mares, lagos y océanos están repletos de criaturas aterradoras, sorprendentes, maravillosas, pero también peligrosas, y temibles. Como dice Bill Bryson (y por poner un ejemplo), el famoso tiburón blanco es probablemente la máquina de matar más exitosa que existe; tanto, que lleva millones de años surcando los mares sin apenas haber sufrido cambios en su evolución, y provocó en gran medida la necesidad de los peces de huir de tan tremendo bicharraco saltando a la superficie, y de esta manera facilitando el inicio de la vida sobre la más segura y firme tierra. Pero como nos hace reflexionar Blackfish (un documental acerca de la cría en cautividad de las orcas y los problemas que esto origina), por encima de tiburones, rayas y mantas, narvales, pirañas, criaturas antárticas y ballenas asesinas, hay un animal mucho más terrorífico, cruel y destructor surcando los mares, ríos y océanos, y causando daño a la mayor parte de las especies de la superficie y las profundidades marinas: ese animal, como seguramente habéis imaginado, somos nosotros, con nuestro afán por esquilmar y llevar a la ruina casi todo lo que tocamos. El mar y sus habitantes nos han legado leyendas extraordinarias; ojalá que el ser humano no consiga que la vida en los océanos se transforme en una vieja leyenda.

Nota del autor: Todas las imágenes han sido extraídas de Wikicommons, y el vídeo de Youtube. Internet, ese otro gran mar desconocido y lleno de secretos...

martes, 18 de septiembre de 2012

El libro de septiembre: Homenaje a Terry Pratchett: El club de los... 72?

En los últimos tiempos ha estado de moda aquella famosa maldición de los 27 por la cual alguno de los artistas (preferentemente musicales, y preferentemente recientes) más afamados de la historia -Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, o hace muy poco Amy Winehouse- murieron a esa edad. Claro que siendo rockero, y con el consumo medio de drogas en esta subpoblación de la humanidad, tener al menos dos infartos antes de los cuarenta es un simbolo de status. Dicen que uno se hace viejo conforme observa que sus ídolos son más jovenes que uno mismo (algo que es dramáticamente fácil de conseguir si tus héroes lo son deportivos). A mí en cambio -aparte de que empiezo a constatar que a en ocasiones los personajes de mis historias empiezan a ser más jóvenes que yo- me pasa al contrario, que mis idolatrados van cayendo tras una larga vida y fructífera vida y a edades propias de Matusalén. Pero no dejo de quedarme menos triste por ello.
Esta idea me viene a la memoria dado que recientemente se cumplieron dos años de la muerte de Saramago a la muy envidiable cifra de 87 abriles. Pero tambien cayó, sin demasiada diferencia en el tiempo, Miguel Delibes a los 89 (después de una dura y larga enfermedad). Afortunadamente, el tiempo nos respeta a Eduardo Galeano, pero, como dijo Serrat sobre sus conciertos con Sabina, "nunca se sabe si este va a ser mi último concierto, el de Joaquin, o incluso el último vuestro, asi que vamos a a disfrutar y a no pensar mucho esas cosas". A Terry Pratchett, en cambio, el hecho de tener seguramente una de las mentes mas agudas e ingeniosas del pasado siglo no le ha protegido para que un Alzheimer algo precoz ataque sus neuronas en la sexta década de su vida y le haya inducido a que, mientras intenta terminar todos los libros que puede antes de que llegue la fatídica hora, se embarcase a realizar este documental sobre la muerte digna que le ha reportado varios premios y disparado una extensa polemica en el Reino Unido.
Nunca me han gustado los homenajes despues de muerto: todo parece bonito, todo el mundo te quería, nadie te deseaba ningun mal. Además, llegan siempre tarde: hemos aprendido a reconocer que Adolfo Suarez fue el mejor presidente de nuestra democracia cuando nuestros elogios ya no le sirven. De poco le valieron, tampoco, los homenajes a posteriori dedicados a Bécquer (aunque predijera con acierto que iba a ser así) o a Kafka. Decia un medico especialista en moribundos que uno nace siempre rodeado de medicos, enfermeras (y en ocasiones, añado yo, un padre histérico grabando con una camara de video) a pesar de que un bebé no se entera de nada, mientras que la mayor parte de las veces, los ancianos mueren solos, y en buena parte de las ocasiones conscientes de su soledad: más que homenajes, seguramente preferirán alguien que les acompañe en una casi siempre demasiado sobrecogedora cama de hospital.
Seguramente Terry no lea este tributo, claro: en castellano, en el maremágnum de Internet, por parte de un modesto admirador y con su cabeza tal como anda ahora mismo... Pero este post va dirigido a los que pueden hacerle inmortal: sus lectores, que pueden acudir a su obra, y escuchar las palabras de Terry, de generacion en generacion, y transmitir su recomendación a otros. Dicen que si bien la biología se comporta de forma darwinista, la cultura lo hace de forma lamarckiana: la manera que tenian los personajes de Bradbury de recordar los libros no es distinta de la tradicion oral con la que nacieron la Odisea o los cantares de gesta, o el modo en que los libros (a traves de manos salvadoras de incendios, monjes protectores u ocultos en escondites reconditos) han llegado a nosotros desde la Antigüedad. Y con ellos, todo el conocimiento humano.

No me quiero explayar mucho acerca de los libros de Pratchett (aunque sin duda lo acabaré haciendo), porque sin duda es mejor que os aproximéis directamente. Pero sí que os puedo dar unas cuantas indicaciones: ante todo, Terry es, sobre todo, y por encima de todo, un cachondo mental. No es una denominación extraña para alguien que tiene un invernadero de plantas carnivoras en el jardín, que en pleno siglo XXI se ha forjado su propia espada, y el cual defiende que el mundo seria un lugar mejor si hubiera mas orangutanes viviendo en él. Dice su biografía que empezo a trabajar en la sección de local de un periodico a los 17 y a las pocas horas ya habia visto un cadaver, lo cual desde luego (y en sus propioas palabras) es adquirir experiencia profesional de forma más bien rápida. Tambien, el hecho de trabajar durante mucho tiempo como representante de prensa de cuatro centrales nucleares debe contribuir en sobremanera a desarrollar un sentido del humor ironico, retorcido y algo macabro. La palabra que mejor lo definiría es, obviamente, inglesa: "witty", ingenioso, ágil, tanto que a veces va tan rapido que tienes que volver para atras para ver donde se habia quedado el chiste. Decia Bernard Shaw que si vas a contar la verdad, mejor que lo hagas con sentido del humor, o te matarán: y dicen tambien que el humor es la forma mas adecuada muchas veces de describir la realidad. Y en este sentido, también cabe decirlo de Pratchett: al lado de este tono de parodia continua y de humor inteligente en la mejor tradicion del estilo británico (muchas veces he definido el Mundodisco, ese universo particular que él se sacó del sombrero de hechicero, como una mezcla entre "El señor de los anillos" y los Monty Phyton), se encuentra muchas veces una profunda reflexión sobre cuestiones como la tolerancia, el perdón, el daño que los humanos sabemos  infligirnos entre nosotros, el sentido del deber o la solidaridad. Y de hecho dicen que sus libros fueron perdiendo muchas veces un componente fantasioso y eran cada vez más realistas, oscuros y lúcidos. No obstante, y aunque haya diferencias en la saga del Mundodisco (con sus mas de 45 títulos) desde el principio hasta el final, la seriedad y el humor se combinaban en ambos casos en buenas dosis, haciendo de este estilo unico e irrepetible una marca personal de la casa, y sencillo de reconocer para deleite de propios y extraños en cada ocasión.
¿Que es el Mundodisco? Bueno, es un planeta plano y circular que vaga por el espacio encima de cuatro elefantes, que a su vez se apoyan en una tortuga la cual (¿nada?, ¿bucea?) por el espacio sideral. Sobre este quelónido, se asientan sus continentes y sus océanos, sus seres humanos pululando, y tambien enanos, trolls, elfos, brujas, magos... los cuales desarrollan sociedades tremendamente parecidas a las de un mundo esférico y sin tortugas que seguramente nos sonará a los lectores. En e Mundodisco, hay un imperio parecido al chino, hay un continente remotamente similar a Australia, otro a Africa... Y luego, esta Ankh-Morpok, la ciudad protagonista de la mayor parte de las historias y parodia, como no (recordadlo, Terry Pratchett es britanico) de Londres. Ankh-Morpok es definida con una ciudad con un aire muy familiar... porque se nota que lo han respirado muchas familias antes. Con un río con un agua... tan poco liquida que no la llevan en cubos, sino en redes. Ya os podeis imaginar lo demas. Ankh-Morpok esta gobernada por el Patricio (un personaje tan agudo y elegante que el cine fue interpretado por Jeremy Irons), bajo el sistema de un hombre, un voto... el Patricio es el hombre, y el voto es el suyo. Sin embargo, el Patricio tiene aficion por hacerle creer a todo el mundo que son ellos los que controlan el destino de sus vidas, mientras el las dirige desde lo alto como en un tablero de ajedrez. A lo largo de la obra del Mundodisco, nos vamos encontrando con numerosisimas referencias sociales y literarias de nuestro propio universo: desde la Odisea hasta los Beatles, pasando por Conan el Barbaro, el periodismo, la magia o las guerras napoleónicas... como suelen explicar las contraportadas de sus libros (las ilustraciones suelen ser más bien bizarras y haceros creer que se trata de libros infantiles, pero creedme, son para jóvenes de 12 a 99 años), nada escapa a la inquisitiva pluma de tan hiperprolífico escritor. Sorprende tanta variedad, pero efectivamente, la ventaja de tener un mundo inventado es que todo es posible y puedes hablar de lo que te apetezca y te dé la gana. Y si se argumenta que Ankh-Morpok en un principio era mas medieval, bien es cierto que al final de la saga casi parece mas una ciudad victoriana (donde el Patricio ha conseguido que las cosas funcionen en la ciudad: no que funcionen bien, sino que funcionen), y que Pratchett puede aprovechar una lucha entre enanos y trolls para hablar del racismo y la tolerancia, o una rocambolesca aventura para criticar "el mayor crimen de todos, y que quizás por ello esta permitido: la guerra". Como decimos, todas las opciones estan abiertas, y eso es lo que le ha dado tanta versatilidad a la saga y le ha permitido progresar con el tiempo, convirtiendo a Pratchett en el segundo autor británico más vendido de la historia y (según una encuestra reciente) aquel cuyos libros se roban preferentemente en las grandes librerías de Inglaterra.
El Mundodisco no es una saga al uso: no hay un unico personaje principal. Hay muchos protagonistas, que se cruzan y comparten destino durante un tiempo, y a los que no volvemos a ver hasta varios libros despues. Sin embargo, no hace falta empezar por el primer tomo y terminar por el ultimo. Como dijo un crítico una vez sobre una de las obras de la saga: "sentía con este libro que habían empezado la fiesta sin mí; pero pronto me invitaron a bebidas, me ofrecieron un asiento, me presentaron a todos los personajes, y me hicieron sentir como en casa", así que podeis coger cualquier libro de la serie y comenzar; pero claro, cada personaje se encuentra tan solo en unos libros, y hay por tanto unas tramas o arcos argumentales (que podéis encontrar descritos en la Wikipedia) por si los queréis seguir. Entre los personajes mas famosos estan Rincewind (un aprendiz de mago fracasado el cual, aunque admite que huir de los problemas puede traerte más problemas, opina que siempre puedes huir de esos nuevos problemas, y por tanto ha desarrollado una envidiable capacidad de correr a toda pastilla); la Guardia de la Ciudad de Ankh-Morpok (especialista al principio en esconderse cuando intuían problemas pero que ahora se dedican incluso a mediar en disputas politicas y resolver casos de asesinato -han sido de los que más han evolucionado a lo largo de la serie-); la astuta e irreverente Tiffany Archer; el reconvertido (tras casi morir en la soga) ladrón de bancos Húmedo von Mustachen; los magos (adictos a la nicotina y a las buenas cenas); las brujas (capaces de dejarte seco sin usar la magia, tan sólo con una buena reprimenda o una poderosa mirada); y, quizas el mas omnipresente (lógicamente acorde con su papel, y que sólo dejó de aparecer en un libro del Mundodisco), la Muerte, con su guadaña preparada para llevarse a las almas cuando les llega la hora, sus comentarios que suelen poner punto y final (literalmente) a todas las preguntas, y progresivos intentos de entender a los humanos que nunca terminan del todo de fraguar. Con todo este desaguisado, ¿por dónde empezar? Yo caí en esta adicción cuando un buen amigo me prestó "¡Guardias!, ¿guardias?", y creo que es buen sitio donde arrancar -de hecho, los únicos libros que trato de leerme en orden son los referidos a la Guardia de la Ciudad-. Creo que, aparte de hacer un homenaje a Pratchett, os estaries haciendo un favor a vosotros mismos, garantizándoos horas de diversión durante muchos años.
En todo caso, cuando llegue la hora, seguramente Terry estara esperando a la Muerte con su sombrero de mago y comience una conversación llena de afilados comentarios donde la Muerte se pregunte si las frases las pone ella o las dice sólo porque el diálogo lo ha escrito el autor, y cavile sobre si eso puede llevar al final del tiempo o al inicio de otro universo... Será, sin duda alguna, una escena memorable. Lo bueno es que en la saga del Mundodisco (al menos mientras no se cumpla la maldición de que se termine, y de que nosotros nos lo leamos por completo) seguirá habiendo muchas más.

P.D. Ademas del Mundodisco, Terry Pratchett tenía tambien varios libros paródicos, incluyendo una saga sobre enanos, o una colaboracion con el escritor Neil Gaiman, "Buenos presagios", acerca del apocalipsis (con el dudoso record de ser el libro cuyos ejemplares han sufrido más percances a manos de sus lectores, incluyendo caerse en una bañera y ser ensambladas una a una las páginas de nuevo: sólo la historia de como se escribio la novela es una epopeya para partirse de risa), además de textos escritos en colaboracion con cientificos sobre las leyes físicas presentes en el Mundodisco (donde la luz viaja muy despacio, el tejido de la realidad se altera continuamente, el tiempo y el espacio se imbrican y la fé puede originar a los dioses).
Además, del Mundodisco se llevaron a cabo tres adaptaciones cinematográficas por parte de la BBC a partir de las correspondientes novelas. Para fans de todos los tipos. Quizás alguno de vosotros no sepa todavia que sois uno de ellos. Quién sabe...

P.D.2. En el momento que escribí este post, coloqué el título «la maldición de los 72» como contraste a la mítica maldición de los 27. No obstante, justo ese mismo día, me enteré de la muerte del entrañable actor Juan Luis Galiardo a esa edad. ¿Casualidad o destino? Dejo la respuesta es vuestras manos.