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sábado, 18 de mayo de 2013

Noticias sobre "El troll".

Saludos. Me comunican que la editorial on line-página web peopleEbooks.com ha decidido cerrar, y la última fecha durante la cual seguirán vendiendo libros on-line es el 23 de mayo. Hasta entonces, podéis descargaros, por 1 euro, la novela corta de "El troll", en pdf o epub, a través del enlace que os cuelgo aquí o en la parte derecha del blog (donde podéis ver además portada y tambíen booktrailer). Por si acaso queréis recordar parte del argumento, os dejo esta entrada antigua, donde se ofrecía un pequeño adelanto. Gracias a los que los adquirísteis, gracias también a los que vayáis a intentarlo ahora, y a los que no os ha convencido, intentaremos seguir convenciéndoos de que leáis éstas u otras cosas, para las cuales buscaremos otros posibles medios y/o oportunidades. Una vez más, y en general, gracias. Un escritor lo hace porque le gusta, pero siempre sabe mejor si hay alguien al otro lado, y creo que notáis que el feedback de los lectores es bastante importante. Seguimos leyéndonos. Un abrazo.

Adendum: para la gente que no pudo acceder al libro en su momento, he decidido colgar la novela corta en Smashwords, donde podéis descargarlo en una variedad de formatos (epub, mobi, etcétera). Si tenéis cualquier problema, sólo tenéis que comunicármelo. Un saludo.

lunes, 11 de febrero de 2013

Celebración: 1 año de blog

Todo tiene sus cumpleaños, hasta esta página. Y dado que este blog viene a cumplir algo más de un añito, vamos a celebrarlo entregando -para aquellos que lo siguen y disfrutan periódicamente-, un pequeño regalito que quizás incluso pueda estimular a futuras y aún más interesantes lecturas. Se trata de la introducción de la novela corta "El troll", la cual, como sabéis, podéis adquirirla por un módico precio tanto en formato "epub" como "pdf" en peopleEbooks.com. Espero que, aparte de desasosegaros un poco (pues ésta es la principal misión de esta historia), os convezca lo suficiente como para que adquiráis el resto del libro.

Un saludo, que lo disfrutéis, y muchas gracias a todos los que acudís regular o esporádicamente a estas páginas y aportáis vuestra presencia e incluso vuestro valioso grano de arena en forma de comentario, o compartiendo alguna de estas historias a través de las redes sociales. Este blog, más que nunca, se debe a vosotros. Nos vemos.


El troll
Introducción

          Nos encontramos en mitad de Plaza Castilla, el nudo de comunicaciones más importante del norte de Madrid. Siete y media de la mañana: las calles y las aceras son iluminadas por un frío sol de invierno que alimenta los más negros nubarrones. La gente camina, de un lado a otro, deprisa, a grandes zancadas, en dirección a sus claustrofóbicos trabajos y rutinarias ocupaciones diarias. Es la marea humana: contemplada desde fuera, asemejan millones de hormiguitas furiosas que se desplazan sin sentido, pisoteándose unas a otras, tropezando a cada paso, pero en realidad, cada uno de estos individuos conoce perfectamente adónde va, hacia dónde se dirige, y lo hace con mirada fijada en el objetivo, sin tiempo que perder ni un instante, ni siquiera para plantearse, “¿Por qué?”. Contemplamos maletines, carteras de piel, abrigos, quioscos abiertos, gente que compra el periódico, un ciego vendiendo cupones, un mimo en mitad de la calle manteniéndose estático como el hielo, ejecutivos agresivos que acaban de decidir que hoy será su último día de vida. Y en medio de esta vorágine, de esa inmensa maquinaria urbana, nuestro hombre, un rostro más entre la multitud, decide situarse justo a un lado de las inclinadas Torres Kío, en una zona peatonal por la que pasan cada minuto varios cientos de personas, y, bruscamente, y aparentemente sin venir a cuento, se detiene.
            Escruta en ese momento al resto de los hombres y mujeres que se cruzan, como un enjambre zumbante de abejas, a su alrededor. Permanece callado, silencioso. Pasa desapercibido entre la muchedumbre, que no repara en este súbito cambio de ritmo. Porta un maletín en la mano, también una gabardina arrugada, humedecida a causa de la reciente lluvia. Se queda en un instante parado, y al hacerlo, parece como si la gente, de repente, esa misma gente que iba caminando delante de él hasta hace unos instantes, marchara más y más deprisa, ahora a cámara rápida, es como si acéleraramos el vídeo, y entonces, nuestros movimientos, los más cotidianos, aquellos en los que creemos con más firmeza y que con tanta convicción realizamos, se vuelven cómicos y graciosos. Efectivamente, son graciosos, reflexiona nuestro hombre, el cual aprieta ahora una tecla de ese mando imaginario que blande en su mano: ahora marchan todos para atrás, la gente sube de espaldas los escalones del metro, el ciego entrega una moneda y el cliente le devuelve un cupón, la ropa interior tendida que vuela y que cae, vuelve a ascender hasta arriba. Y en ese momento, nuestro hombre, toma una intrépida decisión. Avanza lenta, muy pausadamente, hacia el centro de la plaza, en mitad de las dos inmensas torres inclinadas, y se queda parado de nuevo. Levanta la mirada hacia arriba.
            Y comienza a otear un punto fijo en el cielo.
       Al principio, no pasa nada. La gente sigue a sus cosas, no tiene tiempo para detenerse; el desconocido comprueba cómo los caminantes pasan de largo, y él pasa, como todos los días, inadvertido. Pero poco a poco, algunas personas van elevando la vista, encuentran a nuestro hombre, e interrumpen sus actividades para observarle. “Qué le ocurre”, se preguntan. “A qué está mirando”, se escaman. El cielo es azul, allí arriba en la inmensidad no hay nada, “¿Qué sigue aquel tipo con la mirada?”. Quizás esté parado sin más, postulan algunos. Pero no puede ser, nadie se queda detenido sin más observando el cielo, ningún hombre en su sano juicio lo haría, Quizás esté buscando algo, arguyen ciertos individuos, O ya lo ha encontrado, se responden otros. Y la gente le mira, se queda parada, si le vieran con otra pinta, una gabardina raída o unos pantalones plagados de sietes, probablemente no lo harían, se susurrarían, “Será un loco”, “Vete tú a saber lo que mira”, “Y yo qué sé”, lo despacharían de su mente a un lado, pero en este caso, éste parece un hombre normal, con su abrigo y su corbata, con su cartera y sus gafas, él no es nadie, un ser anodino y gris más de los que tanto abundan en la ciudad, con lo cual él es, sin embargo, y por tanto, él es, aunque queramos negarlo, Uno de nosotros. Y por eso, la gente se queda parada, cada vez más personas se acumulan en torno al desconocido, contemplando el mismo punto invisible del cielo, escudriñando bajo las nubes la misma respuesta, y esas personas se llevan la mano a los ojos, protegiéndose de los aún tenues rayos solares, y resisten las rachas frías de viento, y mientras tanto siguen buscando; alguno, más avezado, cree haberlo encontrado, o al menos quiere fingir haberlo hecho, levanta la ceja, pero luego, al contemplar los rostros ensimismados de los demás, comprueba que tampoco ellos ven nada, y por eso, abandona su actitud de superioridad, vuelve a agachar la cabeza, y a otear con el rabillo del ojo el horizonte. Y cada vez se acumula más y más gente, y cada vez, hay más personas en tropel, veinte, treinta personas en mitad de Plaza Castilla, en pleno centro de este universo de granito, en el punto clave del mundo, y entonces, sin mediar palabra, y cuando cree que ya es suficiente, nuestro hombre se marcha. Algunos, los primeros, se quedan estupefactos, pero los que llegaron más tarde, los que ya se encontraron el corro dispuesto, no saben qué importancia puede tener este hombre, aparentemente insulso y anónimo, en la formación de un hecho tan singular, y por eso, continúan escrutando el cielo, como si nada hubiera pasado. En ese momento, un hombre, un camionero que baja a descargar su pedido de bollos industriales frescos, recién amasados, se queda admirando el conjunto, incluyendo al mimo (el cual, no se sabe muy bien si por sentido de la imitación o por simple curiosidad, se halla inclinado hacia adelante, y persiste en la búsqueda del mismo punto que los demás), y se echa a reír. Lo hace de manera estentórea, insultante, ofensiva. Uno de los individuos entre el grupo de los que miran, un señor calvo, con bigotito, con el pelo blanco y gafas, abandona entonces su concentración (ponía cara de gran esfuerzo, como de ratoncillo, buscando averiguar qué lo que todos los demás miraban) para girar la cabeza, y con la boca torcida, alcanzar a lanzarle un exabrupto al camionero:
            -¿Y usted de qué coño se ríe, eh?¿Tiene usted algún problema?¿Es que se lo pasa bien riéndose de los demás?
El camionero, sin embargo, continúa carcajeándose a mandíbula partida. Desde el grupito, algunos componentes del mismo comienzan a mostrar expresión de enfado, sintiéndose evidentemente ultrajados, otros en cambio, más solidarios con el camionero -quizás porque tienen hambre y él lleva dulces-, parecen, entre murmullos, considerar mucho más levemente la ofensa. El hombre con cara de ratoncillo no duda en encararse con el camionero, al mismo tiempo que se va acercando hacia él.
            -¡Pero bueno, qué se ha creído!-le grita rabioso, todavía humillado en su fuero interno por no ser capaz de ver lo que todos los demás estaban mirando, él nunca pudo visualizar una sola imagen del Cuadrado Mágico, nunca completó el cubo de Rubick sin cambiar las pegatinas de sitio, no fue capaz de subir más de tres nudos en la cuerda, y por eso los demás niños se reían de él-. ¡Cerdo... grasiento!
            Y entonces la expresión del camionero se modifica súbitamente. Suelta de pronto la caja repleta de comida que llevaba en las manos, haciendo que los donuts que portaba en la misma caigan aplastados por el impacto contra el suelo, y se eleva las mangas para levantar el puño ante el hombre, el cual, sorprendido ante la inmediatez del gesto, tan sólo acierta a esgrimir en su defensa, “¡Llevo gafas, llevo gafas!”.
            Y en un instante, los hechos se precipitan. Ofendidos del grupito de mirones se arrojan en defensa de su compañero, mientras que los que más se identifican con la causa del transportista se acercan a separarles, y poco después, al empezar a recibir bofetones, acaban por ponerse de parte de él. Los niños que se encontraban de camino al colegio interrumpen su trayecto para abalanzarse oportunos sobre los redondos dulces rodantes, sin importarles los gritos iracundos e impotentes del camionero, al tiempo que cientos de golosinas son pisoteadas bajo el impulso irrefenable de este elefante humano el cual, ahora más que nunca, parece estar arrasando con una cacharrería. En medio de todo esto, entre los gritos y la guerra, tan sólo se escucha, por encima de ellos, al hombre del principio gritando, “¡Llevo gafas, llevo gafas!”, mientras contemplamos cómo hasta la cara del mimo, a pesar de llevarla pintada de un blanco inmaculado, acaba enrojeciendo a fuerza de tortas.
Al otro lado de la plaza (o del mundo), nuestro hombre, muy lejos ya de todos estos acontecimientos, se encuentra justo a la entrada del metro, dispuesto y preparado para penetrar en el mismo, aunque haciendo una última pausa antes de realizar este acto. Se vuelve entonces muy lentamente, analizando con un impenetrable silencio el panorama que ha creado, y mientras la policía llega, y todo el mundo en este pequeño centro del universo madrileño concentra su vista en el caos que se ha organizado en su más íntimo interior, el desconocido simplemente sonríe, edificando una breve y sutil línea en su cara, se da la vuelta de nuevo, y desciende resueltamente por las escaleras del metro.
            A su espalda, sin embargo, y conforme la policía comienza a detener a gente, y a recibir también bofetadas como si se tratara de un ciudadano más, comienza la tercera guerra mundial...

Adendum: por desgracia, la descargar en peopleebooks.com ya no es posible, pero ahora podéis leer "El troll" en Smashwords en una variedad de formatos. Para acceder a ella, pinchad aquí pero, como siempre, si necesitáis cualquier cosa, sólo tenéis que contactar conmigo. Un abrazo.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Respuesta a una lectora: recomendaciones para el nuevo año

Hace un par de semanas, una lectora (y muy íntima amiga) me interpelaba en Facebook así:

Querido escritor:
Ahora que va acabándose el año, me gustaría que me recomendaras 12 grandes libros para leer el año próximo, para empezarlo con un buen propósito...y cumplirlo. ¿Puede ser? :)

Obviamente, la pregunta tiene su problemática, así que me he tomado mi tiempo para elaborar una respuesta, que procedo a transcribir aquí porque quizás, dentro de unos días, cuando os hayáis recuperado de la borrachera y los atracones de esta noche, os pueda ser útil de cara a buscar futuras perspectivas literarias (o posibles regalos del día de Reyes).

La respuesta dice así:

Querida lectora:
Hacer recomendaciones ya sabes que es realmente complicado. Más todavía para un año, que vete tú a saber lo que puede pasar de allí a entonces y qué te puede apetecer leer. Pero venga, vamos a intentar hacer una recopilación, a ver si te convence al menos alguno.
ENERO: Pues ya que está "La vida de Pi" en los cines, te lo puedes leer antes de que alguien te destripe el final. Además, este libro de Yann Martel, entre otras cosas, va sobre la esperanza, y siempre es bueno empezar con este sentimiento cualquier nuevo año.
FEBRERO: Como todavía hace frío, algo que te haga entrar en calor. Nada mejor que un "Viaje al centro de la tierra", de Julio Verne, que aparte de volcanes tiene una narración llena de aventuras, lo cual siempre distrae del mal tiempo reinante.
MARZO: Llegando la primavera, toca prepararse para volar. Los "Cuentos por teléfono" de Gianni Rodari son un canto a la imaginación y a la posibilidad de que con cada viaje nos acerquemos un poquito más a casa.
ABRIL: Cayendo la lluvia por las ventanas, destilemos una suave melancolía. "Almas grises", de Philippe Claudel, es de este tipo de libros que te pone triste, pero cuando más deprimido te vuelve, más necesitas desesperadamente continuar con él.
MAYO: Vuelve el buen tiempo y las correrías de los niños. "El camino" de Delibes describe las diversiones y andanzas de un niño en su pueblo, pero también otros momentos más duros aunque igual de humanos. Si queremos sólo quedarnos con la parte lúdica, no sería mal momento para volver a echarle otro vistazo a "Las aventuras de Tom Sawyer".
JUNIO: Como andaremos seguramente planeando viajes a parajes exóticos, nada mejor que "Novecento. La leyenda del pianista en el océano", de Alessandro Baricco, que nos inspirará a desplazarnos a lugares lejanos, seguramente en barco.
JULIO: El verano es un tiempo para la introspección y para conocerse a uno mismo, lejos de los ajetreos diarios. No estaría mal entonces "Solaris", de Stanislav Lem, que en buena parte pretende preguntarse cuáles son nuestros dilemas, y las obsesiones que nos atrapan.
AGOSTO: Cuando uno va de viaje, yo recomendo siempre leer un libro ambientado en el lugar que vamos a visitar. Por ejemplo, si te desplazas a Cuba, "Nuestro hombre en La Habana", una graciosísima novela de Graham Greene que además nos entretendrá entre hueco y hueco durante el trayecto.
SEPTIEMBRE: Volver al trabajo siempre tiene un punto de desánimo. Si realmente deseas enfrentarte a ello (o comparar cómo en algunos sitios se está peor), le puedes echar un nuevo vistazo a "El troll" a ver si a fuerza de exponerte te curas de espanto. Si no, mi mejor recomendación es evasión al máximo: mundos exóticos y fantásticos, cuanto más lejanos mejor. Michael Ende, Terry Pratchett, o "El diablo en la botella y otros cuentos", de Stevenson, sobre todo para darse cuenta de que a veces no hay nada mejor que una deliciosa y aburrida vida normal. En el apartado más infantil (o de retorno a la infancia, si se quiere, ya que empieza la vuelta al cole), alguno de los hilarantes libros de la colección de "El pequeño Nicolás" de Goscinny podrían ejercer el mismo efecto reconfortante.
OCTUBRE: Mes de Halloween, tocará terror. Y nada mejor que los clásicos: Bram Stoker, Mary Shelley, Poe... Pero si los tienes muy vistos, "La piel fría", de Alberto Sánchez Piñol, ofrece desasosiego y tensión a partes iguales, en una novela española y contemporánea que tiene aroma decimonónico y ecos que nos suenan mucho más franceses o anglosajones que de nuestra tierra patria, pero fue un gra éxito en Cataluña hace un par de años.
NOVIEMBRE: Ya empezamos a prepararnos para el invierno, para encender los fuegos, y quizás sea el momento ahora que aún conservamos las fuerzas, para la revolución. "Diez días que estremecieron al mundo", de John Reed, es un fascinante relato periodístico en primera persona de la experiencia del autor durante la Revolución Rusa de 1917, narrado con toda la fuerza del martillo de los acontecimientos ejerciendo su descarga implacable sobre la historia. Otra opción alternativa, más castiza y a la vez surrealista, sería "El maestro Juan Martínez que estaba allí", donde quizás el corresponsal español más famoso de la historia, Manuel Chaves Nogales, explora qué pinta un cantaor flamenco en mitad de la revolución rusa (aunque éste, al no habérmelo leído yo mismo, me resisto un poco a recomendarlo). En todo caso, buen momento para empezar a escoger un sitio calentito en la biblioteca del barrio.
DICIEMBRE: Cerramos el ciclo. Diciembre es un mes muy navideño, y, como tal, proliferan mensajes sobre la vida de Jesús, y a partir de ahí, sobre lo enigmático de su vida y, por extensión, sobre cualquier misterio en general. "El enigma del cuatro", de Ian Caldwell y Dustin Thomason, es de los pocos libros de intriga histórica que realmente me han cautivado, ambientado además en un mes de invierno y, sobre todo, también con un cierto punto para la esperanza, con la cual también hay que acabar el año además de empezarlo. Para que así, entre un cabo y otro, siga habiendo futuro continuamente a nuestro alrededor.

Espero que mis recomendaciones te hayan convencido y, tanto si es así como si no, que tengas buena suerte para el año que empieza, tanto para las historias que lleguen a tus manos, como para las que protagonices tú misma y otros lean (esto va, por extensión, para todos los lectores del blog).

Atentamente, con cariño,

Emilio Tejera (el del 2012. Dentro de unos días, conoceréis al de 2013).

martes, 7 de agosto de 2012

Presentación de "El troll"

Bueno, pues por fin ha llegado el día. Y no, no es el fin del calendario maya, el Papa negro ni la nueva canción del verano. Pero es casi igual de apocalíptico...


Podéis satisfacer vuestra curiosidad viendo este vídeo: 


Y, si os gusta el trailer, tenéis la opción de dirigiros a peopleEbooks.com, y adquirir el libro o, mejor dicho, la novela corta (actualización: el nuevo sitio para adquirirlo es Smashwords, y éste es el enlace).

¿Que queréis conocer algo más? Anda, que todo lo queréis saber. Venga, pues aquí va un pequeño sorbito. Y como casi siempre en todas las cuestiones que merecen la pena, hay que comenzar con una pregunta:

           ¿Qué es el troll? O mejor dicho, ¿quién?

          El troll no es nadie; y somos todos... No está en ningún lado; o puede hallarse allí mismo, escondido tras la fotocopiadora, preparando el siguiente paso para hacer el mal. Se trata de una especie de niebla insidiosa que se introduce en todas partes, pero que precisametne por eso, no la puedes localizar... y de la que, por tanto, no te puedes defender.

          Y, como suele decirse, hasta aquí puedo leer, porque ésta es una de esas novelas de las que, cuanto menos sepáis lo que ocurre antes de empezarla, mucho mejor. Os la recomiendo muy especialmente si antes os gustado películas como "V de Vendetta" o "Glengarry Glen Ross", cualquier historia relacionada con el mundo laboral o con las partes más oscuras del corazón del hombre, u obras clásicas del género negro, sobre todo de ésas que tienen un buen malvado al que no hay perder nunca de vista. Y repito, creo que esto es todo lo que debéis saber. Si miráis en la página web de la novela, también hay una escueta sinopsis no tanto para despejar dudas como para esparcir unas cuantas más. Quizás, con el tiempo, dejemos caer alguna cosita más.

         Espero que lo disfrutéis... o mejor dicho, que no os perturbe demasiado.

         Estremecidos y (espero) estremedores saludos.

jueves, 28 de junio de 2012

Adelanto


Hoy en este mes de 5 semanas no os quiero entretener mucho. Simplemente, ahora que el verano va entrando en nuestras vidas (al menos en el hemisferio norte) y estáis pensando en libros (digitales o de los que se pasan con el dedo) que llevaros a la playa, os quiero descubrir a algunos esta web: peopleebooks.com. Lo interesante de esta página, como podéis ver, es que va a ofrecer ebooks de todos los estilos (preferentemente de escritores jóvenes) a un precio bastante asequible. Y, aunque de momento están preparando su catálogo, las fechas aún andan en suspense y no os quiero desentrañar mucho, aquí tenéis un pequeño adelanto de algo que -si no hay catastrofe biblica o similares- publicaremos por allí.

"Sólo fíjate en ti, en cómo has venido. Llevas abrigo de cuello alto, eso imposibilita que cualquiera te pueda reconocer más que como una mancha borrosa, que es en todo momento la imagen que pretendes transmitir, la de ser insustancial e indiferente, parece que no tuvieras olor, como Grenouille".


De momento, eso es todo, prefiero dejaros con la intriga. Mientras tanto, seguid atentos a las novedades, bien en este blog, en mis perfiles y páginas de Twitter, Facebook y Google+, y también en los equivalentes de Peopleebooks. Un saludo.

Adendum: por desgracia, la descargar en peopleebooks.com ya no es posible, pero ahora podéis leer "El troll" en Smashwords en una variedad de formatos. Para acceder a ella, pinchad aquí pero, como siempre, si necesitáis cualquier cosa, sólo tenéis que contactar conmigo. Un abrazo.