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lunes, 9 de enero de 2017

La historia corta de enero: "Esta vez no me pillan"

Esta vez no me pillan


                La noche se presentaba insomne para Carla. Probablemente la más larga que llevaba en sus tiernos seis años de vida. No era una jornada agradable, para ella, la víspera de la llegada de los tres Reyes Magos. Pese a lo que dijeran sus padres y sonrieran los otros niños, que se metieran unos extraños en su casa no le hacía la más mínima gracia. Su primera noche de Reyes la pasó en su cama desvelada, armada con una espumadera de cocina. Al Ratoncito Pérez le había tolerado porque no superaba los diez centímetros de altura, pero eso no evitó que colocara algunas trampas. Sus padres habían intentado insinuarle, los días previos, que no se preocupase, que en esta ocasión los Reyes a lo mejor no venían, que en esta ocasión puede que no hubiera regalos; pero ella sabía que le mentían, que sólo lo decían para no preocuparla. Así que esta vez se preparó: se encerró en un armario, bien armada con su tirachinas, esperando a que acudieran aquellos criminales. Con la tensión agotadora de tener que esperar su llegada, se quedó dormida. A partir de ese momento, los recuerdos fueron sólo fragmentarios. Carla había visto con claridad absoluta, entre parpadeo y parpadeo de ojos, cómo alguien había abierto el armario y, muy cuidadosamente, la cogía en brazos y la llevaba a su cuarto. Carla recordaba las manos negras del hombre sosteniendo con delicadeza sus hombros, introduciéndola en la cama y arropándola para que no cogiera frío. Cuando al día siguiente se lo contó a sus padres, éstos le hicieron jurar que aquella historia era real y no una fantasía, y en cuanto se convencieron, encargaron la instalación de una alarma, una cámara de seguridad y rejas en las ventanas. Carla, en cambio, no compartía esa visión: ahora estaba encantada con los Reyes Magos, que se habían mostrado muy amables con ella, y además habían dejado unos pocos regalos. Y mientras sus padres se peleaban histéricos, y resonaban sus gritos por toda la casa, ella ya aguardaba ansiosa el próximo año, pues estaba deseando que pasaran por allí una vez más…

lunes, 4 de enero de 2016

La historia corta de enero: "Reyes Magos"

         Al chico le dijeron: “Los Reyes son los padres”. Pero él lo entendió mal: entendió que los Reyes Magos eran exclusivamente “sus” padres.
           
            El problema es que se lo fue contando a todos los niños del pueblo. Lo peor es que el resto de los chavales le creyeron. ¿Y cómo no hacerlo? El padre del chico, calvo y con el pelo canoso, era clavadito a un Melchor que se fuera a poner en cualquier momento el turbante y la capa.

           Cuando el padre del chico fue a tomarse su sopa, observó cómo por la ventana había decenas de niños contemplándole con admiración, aguardando expectantes su próximo paso. El hombre, desconociendo el motivo de tanta atención, no hizo nada. Pero, cada vez que tomaba una cucharada de sopa, su mano no paraba de temblar.


             Para cuando el hombre fue a buscar sus zapatos en el arcón, los niños, imaginando que de ahí iba a sacar los regalos, no pudieron contener varios gritos de emoción y encanto… El hombre casi se muere del susto.