Hay un símil, que aquí parafrasearé, en el que Dartnell explica cuál es el sentido de este libro. En el fondo, dice, es como cuando hablas con un niño de seis años y te pregunta "¿por qué?" respecto a alguna cuestión. Tú se la explicas y, al llegar al fondo del asunto, el niño vuelve a inquirir "¿por qué?", y debes bucear en una nueva capa de conocimiento, y así sucesivamente, hasta tener que remontarte al Big Bang. Pues ésa es un poco la cuestión. Dartnell lo quiere explicar todo: por qué surgió la raza humana en el Rift de África Oriental, y cómo las condiciones que vivió le dieron una ventaja para adaptarse al resto del mundo; cómo pasó de ser cazador-recolector a la agricultura y la ganadería, y qué condiciones motivaron que fuera de una manera y no de otra; de dónde saca el ser humano el carbón o el petróleo que hicieron posible la Revolución Industrial, por qué el polo de prosperidad pasó del Mediterráneo a Europa septentrional, o por qué China perdió impulso frente a Europa. Y, como Marvin Harris o Jared Diamond o Marx, no busca (al menos, casi nunca) explicaciones culturales, sino sobre todo condiciones materiales y objetivas que tienen su origen en la física del clima, la tectónica de placas o la profunda influencia que la vida ha tenido sobre nuestro planeta. A partir de estos factores, Dartnell aclara cuestiones tan alucinantes sobre cómo la Tierra llegó a estar cubierta por completo de un océano de hielo, cómo el plancton nos ha salvado de varias extinciones, por qué la vida ha causado las glaciaciones (que dificultaron la vida del ser humano, pero también permitieron en buena parte su expansión), y, en general, la base de buena parte de lo que comemos, consumimos, producimos o es la base de nuestro día a día. Todo ello trufado, además, de interesantes disgresiones y apasionantes anécdotas. En muchos sentidos, el libro es un gran clarificador: gracias a él, es más fácil tener una visión comprensible, basada en la causa y el efecto, de la historia evolutiva del ser humano, que quizás hemos leído a Arsuaga u otros científicos, pero de una manera más sistemática. El libro, por supuesto, combina múltiples ciencias (geología, biología, meteorología) y se ve obligado a simplificar, generalizar y también especular, pero, por un lado, revela una vasta erudición y trabajo de documentación de Dartnell y, por otro, proporciona una visión global al lector sobre de dónde venimos y, más importante, hacia donde vamos. Algo que necesitamos más que nunca aprender.
¿Por qué estamos aquí? Porque nos gusta lo curioso, lo sorprendente, lo interesante, lo inusual, lo que engrandece al ser humano, lo que lo redime de vez en cuando. Por eso nos apasionan las historias: porque hayan ocurrido o no, de alguna manera es real.
lunes, 11 de mayo de 2026
miércoles, 1 de abril de 2026
El libro y la historia real de abril: "La isla de los ciegos al color", y una reflexión sobre Oliver Sacks y el oficio de divulgador
Hoy os voy a recomendar un libro, y después os voy a advertir algo sobre el autor. Uno podría pensar que la segunda parte es incompatible con la primera, pero eso os lo voy a dejar decidir a vosotros. Me parece que es la mejor manera de contar esta historia, pues refleja dos visiones diferentes que hemos recibido los lectores por separado. Y, en muchos sentidos, reflejan cronológicamente la sensación que hemos tenido al conocerlas. Dicho esto, preparad los cinturones, que allá vamos.
Muchos conocieron a Oliver Sacks por la película Despertares, basada en uno de los casos clínicos más relevantes de su carrera; otros, por su libro (uno de muchos) "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", en el cual nos describía algunos pacientes neurológicos con afecciones sorprendentes y extraordinarias. "La isla de los ciegos al color" va un paso más allá, pues combina muchas de las pasiones de Sacks, un hombre con múltiples intereses y biografía llamativa, y demuestra que es un divulgador todoterreno y cautivador. El punto de partida de este ensayo es el sueño de casi cualquier médico: pacientes de una rara afección genética (acromatópsicos, es decir, "ciegos al color", para los cuales el mundo es una escala de grises) que abundan en una alta proporción en una isla aislada del Pacífco, lo cual da lugar a toda clase de implicaciones médicas, personales y sociales. Sacks acude allí con varios colegas atraídos por el tema, y se deja seducir por el encanto de las islas remotas, un tema que le chifla desde niño. De ahí, la segunda parte del libro viaja a Guam, que también es una isla perdida, y donde asimismo existe una extraña dolencia neurológica, el lytico-bodig, pero en esta ocasión, su causa es desconocida. De hecho, el intento de averiguar su causa convierte a esta sección del texto en casi una novela de detectives, en la cual uno de los sospechosos más prometedores son las cicas, un extraño tipo de plantas que, por supuesto, también encandila a Oliver Sacks, quien en la tercera parte del libro despliega toda su faceta de amante de la botánica y se explaya con el paraíso exuberante que las cicas poseen en la isla de Rota.
Lo que cuenta Sacks es subyugante, y se halla salpicado de episodios médicos tan atrayentes clínicamente como humanamente conmovedores. Pero lo más impactante del libro son las disgresiones: el propio Sacks confiesa que empezó a meter tantas de ellas que el ensayo estaba multiplicando varias veces su tamaño inicial. Al final, lo solucionarion con unas notas al final del volumen que ocupan casi un tercio del texto, pero que no sobran en absoluto porque son extremadamente sugerentes: lo mismo te habla de la biografía de un investigador que de la clasificación de todo un género de plantas, de la historia (geológica, natural, cronológica) de un país, o de la sensación de los científicos al trabajar con períodos de millones de años. Porque Oliver Sacks es un polímata, y en este libro ha tenido la oportunidad de explayarse con algunas de sus obsesiones, pero, sobre todo, de darle salida a sus múltiples inquietudes, y el lector aficionado al conocimiento lo agradece. Después de terminar el libro, tendréis ganas de viajar, de leer, de conocer gente con vidas sugerentes y, sobre todo, de experimentar la vida a tope: y seguro que Oliver Sacks estaría muy de acuerdo con ello.
Hasta aquí, la reseña del libro. Ahora, sin embargo, llega la parte de la historia real, con cierto componente de opinión. Muchos sabréis que, recientemente, se han puesto muy en duda varios libros de Oliver Sacks ya que, a raíz de ciertos diarios, se ha revelado que algunos de los hechos que describía en sus casos clínicos eran exageraciones, cuando no directamente invenciones. Hay mucho debate sobre este asunto, y no sé hasta qué punto "La isla de los ciegos al color" se ve afectado por esto. Algunos médicos indican que las "invenciones" de Sacks eran compatibles con la clínica de otros pacientes, y que por tanto no comprometen la veracidad de sus textos. A uno le entran ganas de compararlo con el periodista Kapuscinski (también muy cuestionado respecto a ciertos relatos), quien más o menos deslizaba que podía justificarse que se narraran en primera personas hechos que no se habían visto directamente, pero que el autor sabía que ocurrían: sería una forma de "mentir para contar la verdad", que tendría cierta lógica en el caso de Kapuscinski, quien retransmitía conflictos tercermundistas olvidados donde se trataba de atraer la atención del público. Sin embargo, la delgada línea entre "hacer más brillante una historia para darle relevancia" y "tergiversarla para ganar relevancia como divulgador o influencer" es muy fina, y hoy, a principios del siglo XXI, sabemos el daño que hacen los bulos. Por eso, creo que los divulgadores actuales tenemos que aprender de los errores o zonas grises de nuestros maestros (ya sea Sacks, Kapuscinski o Cousteau -cuyos métodos hoy en día no nos parecería muy ecologistas-) y entender que hay que ser sincero con lo que uno cuenta, y que si se pretende hacer autoficción o un texto vagamente "basado en hechos reales" (de la misma manera en que lo hace el cine), siempre debes advertir sobre ello. La verdad es nuestra mejor arma y, si la perdemos, no ganaremos la guerra. Al fin y al cabo, en los inicios de todas las profesiones -ya sea la arqueología, la medicina o el derecho- se desarrolaban prácticas que hoy no se consideran aceptables, y actualmente no hacemos las cosas del mismo modo que nuestro predecesores. Dicho esto, nada de lo que he leído en otros lados me indica que "La isla de los ciegos al color" contega falsedades (y, en todo caso, Sacks no está vivo para recibir los réditos del libro, ni para defenderse de ninguna acusación que vertamos sobre él), así que yo recomiendo el texto con todas las notas, peros, astericos o salvedades que queráis ponerle. A partir de ahí, por supuesto, será el lector el que tenga que juzgar, sobre esto como sobre todo lo demás. Dicha esta parrafada, me despido, deseándoos buena semana y buenos libros.
martes, 1 de abril de 2025
Una obra de arte: "Inside In"
lunes, 13 de mayo de 2024
La historia real de mayo: pareidolia
Hoy os traigo un artículo que he escrito con mi compañera del Instituto Cajal, Miriam Caro, a propósito de la pareidolia, o sea, esa capacidad que tenemos de observar formas que no existen (caras, animales, barcos, a Darth Vader) en nubes, objetos, paisajes de la naturaleza e innumerables lugares. El artículo ha salido en "Ciencia para llevar", el blog del diario 20minutos que escribimos miembros del CSIC (con la iniciativa @CSICdivulga al cargo) sobre temas de divulgación científica. En el artículo contamos muchas cosas e incluimos muchos ejemplos e imágenes curiosas. Por cuestiones de espacio, y también para no aburriros, por supuesto no hemos podido mencionar todo. Por ejemplo, algunos detalles curiosos: aunque todo el mundo puede experimentar la pareidolia, se ve algo más en mujeres, y en gente con mucha creatividad, pero también en personas que tienden a creer más en fenómenos sin base sólida; la mayor parte de los rostros que se ven, curiosamente, se atribuyen a hombres; y hay mucho debate sobre los mecanismos neurológicos debajo de la pareidolia (la cual, de hecho, se usa para investigar cómo reconocemos los estímulos reales), pero da la sensación de que seguimos los mismos caminos neuronales que con los objetos verdaderos, es decir, que las vemos como "caras de verdad", no porque hagamos un procesamiento cognitivo a posteriori. Eso sí, todavía no tenemos claro si concebimos las caras como "un todo", o es que divisamos elementos parciales (sobre todo ojos y boca) en un contexto adecuado, y eso nos hace vislumbrar una cara al completo. Por otra parte, Carl Sagan creía que esta facilidad que tenemos para discernir caras (tenemos hasta zonas concretas del cerebro empleadas de manera casi completamente específica para eso), capacidad que sería la causante de provocar estos "errores de la pareidolia" por "exceso de celo", podría tener que ver con el hecho de que los bebés han de ser capaces de reconocer los rostros de sus padres desde pequeños para saber de quién podemos fiarnos, aunque en el artículo, como leeréis, aventuramos otras posibles explicaciones. También podríamos hablar de pareidolias que tienen su propia historia, caso del guijarro de Makapansgat o la cara de Marte. En fin, que es un tema curioso y multifacético, así que espero que disfrutéis del texto. Un saludo, nos vemos las caras.
Algunas fotos de pareidolias de cosecha propia (o de mi pareja): arriba, dos fotografías de tazas de café que asemejan una cara; abajo, un demonio dentro de una empanadilla, dos rocas de Islandia (una con forma de cabeza de elefante, y otra como un dragón de espaldas) y una cabeza de tortuga pegada a un muro cerca del Instituto Cajal.Posdata: en el programa "De cero a infinito", de Paco León, me hacen una entrevista a partir del minuto 5:25 en relación con este artículo. Ahondamos en algunos detalles que no hemos incluido en ninguna otra parte. Espero que os guste.
lunes, 15 de mayo de 2023
Las películas de mayo: "Cinéfila-mente"
No sé si os acordáis que hace un tiempo di una charla acerca de cómo el cine ha tratado los temas relacionados con el cerebro y las enfermedades mentales. Ahora, he plasmado esa charla en un artículo, y lo he publicado gracias a "Ciencia para llevar", una iniciativa en forma de blog publicado en el diario "20 minutos" y promovida por @CSICdivulga, en la cual he tenido la suerte de participar en más de una ocasión. En este caso, tratamos el mismo tema, aunque aportamos información nueva y lo enfocamos bajo un prisma ligeramente distinto.
Por otra parte, he tenido la oportunidad de discutir acerca de este artículo y, en general, sobre cine y salud mental, con el periodista Paco de León, en el programa de Onda Cero "De cero al infinito", a través de una entrevista (a partir de la hora y casi cuatro minutos; dura unos 23 minutos) donde entramos en más profundidad en cada uno de esos puntos. Espero que os guste y no sólo aprendáis acerca del cerebro y las enfermedades mentales (un tema apasionante, y muy relevante a la hora de interaccionar con nuestro entorno), sino que saquéis buenas recomendaciones cinéfilas. Un saludo.
lunes, 17 de abril de 2023
El libro de abril: "Algo nuevo en los cielos", de Antonio Martínez Ron
En efecto, Martínez Ron nos propone un viaje, o mejor dicho, varios viajes: hacia arriba, hacia las diferentes capas de la atmósfera, mostrándote su funcionamiento, y también en la Historia, desgranándote las andanzas de los individuos que desentrañaron los secretos del cielo, y también los que se atrevieron a adentrarse en él (literalmente), volando cada vez más alto y más rápido, hasta cotas inaccesibles para cualquier ser humano.
martes, 22 de febrero de 2022
El artículo de febrero: ¿Ha resuelto la inteligencia artificial el enigma de la estructura de las proteínas?
En un nuevo artículo del blog Ciencia para llevar del diario 20minutos, dirigido por @CSICdivulga, presento un relato sobre videojuegos, competiciones milenarias, equipos multidisciplinares y un enigma aparentemente irresoluble que te lleva a preguntarte cuán lejos podrían llegar las máquinas. Una versión ampliada de estas disgresiones os las ofrecía yo aquí. Espero que os guste una versión o la otra. Un saludo.
martes, 14 de diciembre de 2021
La historia real de diciembre: "Cariño, ¿dónde he metido el cerebro de Einstein?", en formato blog.
martes, 2 de noviembre de 2021
La historia real y la película de noviembre: Videojuegos, muchos asiáticos, y el engima de más de 50 años.
Otras críticas, en cambio, se parecen más a las que sufrió AlphaGo por parte de los jugadores profesionales de este deporte: las del humano que no se cree que las máquinas le dominarán, justo antes de que le subyugue Skynet. Entre otras, que el auténtico problema del plegamiento de las proteínas no es cuál es el resultado final, sino describir el proceso detallado mediante el cual se produce (un enigma desde luego apasionante, aunque en mi modesta opinión no le resta méritos a lo conseguido, si se confirma, por parte de AlphaFold). Pero en el fondo lo que subyace es la sensación de que muchos biólogos están dolidos porque de repente han llegado un grupo de frikis amantes de los videojuegos y han enviado de una patada al rincón de la historia no sólo metodologías, sino también carreras y áreas científicas completas. Y, lo que es peor, les pueden robar uno de los más relevantes premios Nobel de Medicina o Química sin tener ni idea de estas especialidades, en un acto de intrusismo sin precedentes. Son las consecuencias colaterales del progreso, que dirían algunos. Siempre hay ganadores y perdedores, aunque uno querría pensar que la gandora, en global, con esta clase de cosas, es la especie humana y el planeta en su conjunto.
Post-scriptum: este tema, junto con otros apasionantes, relacionados con el futuro de la inteligencia artificial, los intentamos desarrollar los amigos del podcast del Gato de Hubble con la presencia estelar de un experto en el campo (hay que decir que el equipo del podcast ya desarrolló un estupendo programa sobre inteligencia artificial que os recomiendo, tanto por la información como por las risas. Sólo tres palabras: drones, cecina, León). Sin embargo, problemas técnicos nos han impedido hasta ahora publicarlo -quizás una inteligencia artificial se apiade de nosotros y nos ayude-, así que de momento tendréis que conformaros con esta humilde crónica. Nos vemos, nos leemos. Otro saludo, y disfrutad con las lecturas, al menos antes de que llegue la singularidad. Hasta muy pronto.
lunes, 19 de abril de 2021
Las historias reales de abril: una serie de hilos de Twitter
Hay muchas maneras de divulgar. En bastantes casos, cuenta el sistema en el que te sientes más cómodo, al que puedes llegar a una audiencia más amplia (o más interesada), o cuyo formato se adapta mejor a la historia que pretendes narrar. En ciertas ocasiones, por algunos de esos motivos, he narrado algunas historias a partir de unos cuantos hilos de Twitter que he decidido recopilar aquí: incluye narraciones sobre historia, sobre arte, sobre medicina, sobre ciencia y sobre literatura -y sobre los aspectos históricos, sociales y humanos que siempre llevan aparejados- aunque suele ocurrir que los géneros estén entremezclados, y de hecho algunos relatos están incluidos en diversas clasificaciones. En estos hilos tratamos cuestiones muy variadas: historias sobre cómo el primer europeo que puso pie en tierra en la India para buscar especias no era el capitán de la nave, sino un criminal; sobre edificios antiguos que son un conjunto de muñecas-rusas construidas a lo largo de seiscientos años; sobre el funicular más antiguo del mundo y su relación con Julie Andrews; sobre obras de arte perdidas, sobre edificios hipócritas, sobre medicina en condiciones extremas, o acerca de cómo un estafador puede ser responsable de grandes hitos literarios. Acerca de volcanes, australianos, hippies romanos, ciudades extrañas, edificios misteriosos situados más cerca de lo que imaginas o preguntas sobre el mundo del arte. Y, en general, sobre la vida, la humanidad, y todas esas cosas que hacen que la existencia merezca la pena y, entre otras cosas, descubrir más acerca de todos los aspectos de la misma. Espero que os hagan disfrutar. Nos seguimos leyendo, en Twitter, en el blog, o donde haga falta. Un saludo virtual.
miércoles, 17 de marzo de 2021
La historia real de marzo. Semana del Cerebro: "Cariño, ¿dónde he metido el cerebro de Einstein?"
Esta tarde en Youtube hemos tenido una divertida charla donde hemos hablado de cerebros de famosos que desaparecieron o sufrieron toda clase de vicisitudes. Pero también comentamos qué podemos aprender (y qué no) a partir de la observación de esos cerebros, conversamos acerca de cómo funciona nuestro órgano más relevante, y desmontamos algunos bulos y pseudociencias. Si no tuvisteis la oportunidad de verla en directo, ahora podéis disfrutarla a través de este enlace, englobado en el canal de Youtube del Instituto Cajal. ¡Un saludo, y espero que os guste!
Fe de erratas: como aclaro en los comentarios del vídeo, el poeta al que le pasaron tantas vicisitudes con su cerebro (o no) fue Ruben Darío, y la frase de Cajal empieza con "Todo hombre...". Espero que no haya muchos más gazapos. ¡Un saludo!
lunes, 17 de agosto de 2020
El libro y la película de agosto: "Un paseo por el bosque"
miércoles, 1 de julio de 2020
La historia real de julio. Lanzamiento de "Ciencia, y el Cosmos del siglo XXI", un tributo a Carl Sagan. Con mi pequeña aportación personal.
Hoy es la presentación "oficial" y ante la prensa a lo largo y ancho del mundo castellanoparlante de un texto que puede atraer tanto a los que ya saben mucho de ciencia como para los que quieren aprender más de ella. Es posible, sin embargo, que no todos los títulos de los capítulos os interesen de igual modo, con lo cual podéis recurrir a un índice que os conducirá a cada apartado concreto. Como podéis ver, cada capítulo lleva aparejado no sólo la posibilidad de leer el texto o descargar del mismo en pdf, sino también (en algunos casos) una versión en inglés, e incluso un tema musical que viene a acompañar al texto, para que podáis ponéroslo de fondo y sentir que estáis escuchado la música de las estrellas (en algunos casos, mientras leéis acerca de las mismas).
Entre los autores con los que contactó Quintín Garrido estos meses, he de decir que tengo el privilegio de hallarme yo mismo, y que me sentí muy honrado desde el principio por participar en esta iniciativa. Y, en concreto, de todos los capítulos posibles que pude escoger para reinterpretar, me llamó la atención (ya sabéis, siento debilidad por los elementos solitarios y desamparados) el primero de los apéndices del libro, el cual trataba acerca de una cuestión matemática aparentemente sobria como la raíz cuadrada de dos. Sin embargo, como podéis leer en mi reelaboración del capítulo, esta disquisición aritmética esconde tras de sí una controvertida intriga histórica, que además nos ha servido de punto de partida para poder hablar sobre la forma en que se asienta el conocimiento, las dificultades que tienen las nuevas verdades para triunfar en la ciencia y, en definitiva (en un tiempo que nos ha demostrado lo difícil que es obtener certezas absolutas), cómo los científicos muchas veces tienen que hacer tripas corazón y reconocer, para que triunfe la ciencia en su conjunto, que su hipótesis no era la más cercana a la realidad que podía hallarse... incluso aunque la teoría que viene a sustituirla no nos entusiasme en absoluto.
Con el título: "Saber perder en ciencia: cuando no te gusta el resultado", este homenaje al "Apéndice 1: La reducción al absurdo y la raíz cuadrada de dos" del libro <<Cosmos>> de Carl Sagan, es mi tributo particular no sólo a aquellos hombres y mujeres que hicieron ciencia a pesar de todas las adversidades que se toparon por el camino, sino también de los esfuerzos por divulgarla. Podéis leer el texto en castellano, tanto en la web como en pdf, en inglés (he sido mi propio traductor, así que disculpad mis errores en una lengua no nativa), también narrado como audiocapítulo y, como en la versión del libro completo no he podido introducir todos los detalles que hubiera querido, os dejo en la parte final de este post lo que hubiera sido la versión completa, para que elijáis cuál preferís explorar. No obstante, yo os animo a echarle un vistazo al resto de los capítulos de este blog, escritos por apasionantes y apasionados científicos y divulgadores, y que contienen títulos muy atrayentes que llaman muchísimo la atención. Yo, de hecho, ya le he echado el ojo a más de uno para leerlos con calma y mucha atención.
Os dejo aquí abajo con la versión original del capítulo sin recortes. Que (cualquiera de las versiones que escojáis) la disfrutéis.















