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lunes, 1 de junio de 2026

Los libros de junio: "El abogado secreto" y "Bajo las togas: errores judiciales y otras infamias".

"El abogado secreto" (The secret barrister en inglés) es uno de esos excelentes ensayos que nos trae la editorial Capitán Swing para ilustrar el mundo en que vivimos. El autor (conocido en redes precisamente como The secret barrister) es un afamado divulgador acerca de cómo funciona el sistema judicial británico, el cual tiene algunas características propias muy diferenciadoras del resto de sistemas, y algunas miserias comunes al resto de países. Por ejemplo, los lectores se sorprenderán al ver las distintas tipologías de juristas que coexisten en el Reino Unido (algo que ya vimos con la serie Silk), o la importancia que se le da -al menos en teoría- a los derechos individuales en las islas británicas. Aunque el libro ya tiene unos años, algunas reflexiones siguen siendo muy actuales, como, por ejemplo, el peligro de mantener en prisión preventiva a un inocente durante meses o años (como por ejemplo planteaba la serie The nigh of), un tema muy polémico también en España a raíz de ciertas resoluciones judiciales. 


Otro ensayo sobre derecho, escrito por además un jurista español de prestigio, al que muchos conocimos gracias al caso descrito en el sorprendente documental "Seré asesinado". En este caso, Carlos Castresana (que ha participado en juicios tan señeros como el caso Pinochet) se pone a reflexionar sobre los pleitos más controvertidos de la jurisprudencia internacional para describir aquellas circunstancias en las cuales precisamente quienes debían impartir justicia -en especial los jueces- se comportaron de manera abyecta e infame. De hecho, muchos de estos juicios (como el del crimen de Cuenca) modificaron la normativa legal de su entorno, y otros (como el del asesinato en León en el entorno del Partido Popular) todavía colean en el imaginario colectivo. Aunque escrito a veces con un lenguaje demasiado "jurídico", el texto es muy útil para conocer algunos de los grandes procesos -Martin Guerre, Mariana Pineda, Nuremberg, los juicios británicos a sucesos en Irlanda del Norte- que han dado forma al derecho de los países occidentales.

martes, 17 de agosto de 2021

Las películas y las historias reales de agosto: un mismo hecho bajo distintos puntos de vista

Toda historia tiene dos versiones, o eso dice el viejo axioma. Y toda realidad es interpretable, y ésa es una de las bases del cine y de la literatura. Billy Wilder estaba viendo una película sobre un hombre que toma prestada la casa de otro para citarse con sus conquistas amorosas y pensó: <<¿Qué pasa con el pobre tipo que les deja el piso?>>. Así nació El apartamento. Hay múltiples films que se inspiran precisamente en contar una historia no de la misma manera, sino desde dos ópticas diferentes, de tal manera que es la visión conjunta de todas ellas la que te da una perspectiva global del asunto, salvando todas las licencias e invenciones que (sobre todo en las <<basada en hechos reales>>) pueblan las películas de Hollywood. Esta es una lista, para nada exhaustiva, pero sí en mi opinión sugerente, acerca de esos conjuntos de películas que se relacionan entre sí:

-A veces se trata sólo de cambiar al personaje principal. La película Bonnie&Clyde (1967) está narrada desde el punto de vista de los atracadores de bancos y fugitivos, mientras que Emboscada Final (2019), con bastante menos acierto, lo hace desde el punto de vista de los policías.

-En el Chicago de 1924, un par de estudiantes universitarios llamados Leopold y Loeb, cargados de un desmedido complejo de superioridad, y adictos a la teoría de Nietszche del superhombre, decidieron demostrar su nivel intelectual desplegando el crimen perfecto, para efectuar el cual arrebataron la vida a un chico de 14 años. A pesar de su preclara inteligencia, les acabaron pillando, y las familias recurrieron para la defensa a Clarence Darrow, un conocido activista en contra de la pena de muerte. El discurso final del abogado de los muchachos -el cual duró 12 horas- fue tan conmovedor que hasta al juez se le saltaron las lágrimas, con lo cual se logró que la condena a muerte se sustituyera por una de prisión perpetua (uno de los jóvenes murió a manos de los presos en la cárcel, mientras que el otro acabó liberado tras cumplir 34 años de reclusión). La tragedia se ha narrado de dos maneras. Por un lado, fue recreada (con sus variaciones, pues en teoría se trataba de ficción) en una obra de teatro donde se señalaba la naturaleza homosexual de los dos muchachos, y que funciona como un relato de misterio donde nos preguntamos si se acabará descubriendo la autoría del asesinato. Esta obra sería más tarde adaptada (esta vez, sin el trasfondo homosexual, aunque era bastante evidente) en la película de Alfred Hitchcok La soga, la cual funciona como un mecanismo de precisión en torno a un arcón, una intriga, y el falso plano-secuencia más famoso de la historia del cine. Pero, por otro lado, la película Impulso criminal describe de manera más ajustada a la realidad el devenir de la investigación y el juicio y, sobre todo, tiene a un Orson Welles ejerciendo de Clarence Darrow en un film con bastantes partes censuradas en la versión en castellano (ya que, obviamente, en 1959, un alegato contra la pena de muerte no era el tipo de discurso bendecido por el régimen franquista).

-Nos han contado las diversas vivencias de los judíos que pasaron por el guetto de Varsovia a través de varias películas, siendo quizás La lista de Schindler y El pianista las que muestren con mayor claridad los distintos rumbos que podía tomar tu vida a lo largo de ignotos caminos, ninguno de los cuales te garantizaba la seguridad.

-Tanto "Operación Anthropoid" como "El hombre del corazón de hierro" narran el atentado que acabó con la vida de Richard Heydrich, "el carnicero de Praga", a manos de dos miembros de la resistencia checa durante la Segunda Guerra Mundial, pero mientras la primera se centra en el punto de vista de los perpretadores, la segunda lo hace más en la biografía del militar nazi. Por cierto, este último también es el centro alrededor del cual gira "Conspiracy", una película donde se describe la reunión donde se planeó aplicar la "solución final" al problema judío por parte de las autoridades alemanas. En esta última película aparece como un personaje secundario la figura de Adolf Eichmann; varios films ("Eichmann" en 2007, y "Operación Finale" en 2018, entre otras) han descrito la captura del jerarca nazi en 1960 mientras se se hallaba escondido en Argentina, pero la película "Hannah Arendt" profundiza en las motivaciones que la filósofa judía encontró en la conducta de este burócrata desalmado, a través de su teoría de la "banalidad del mal". Como puede verse, un rosario concatenado de causas y consecuencias.

-En el caso de narrar historias relacionadas, no hay nada como contar con el mismo actor para hacer del mismo personaje. Vicent Cassel había interpretado, en la "Juana de Arco" (1999) dirigida por Luc Besson y protagonizada por Mila Jojovich, a Gilles de Rais, un noble galo que quedó traumatizado por la muerte de la santa francesa y que, quizás por eso (o tal vez no), se dedicó, desde el castillo donde resisdía, a secuestrar a jóvenes a los que torturaba de maneras horripilantes para luego darles muerte, hasta que sus delitos fueron tan infames que las autoridades se vieron obligados a intervenir. Pues bien, en la película "The Reckoning" -en castellano, "El misterio de Wells" (2003)-, Cassel interpreta a un trasunto del asesino aristócrata en una ficción bastante lograda, y quizás el mejor trabajo del habitualmente secundario Paul Bettany hasta la fecha.

-La película "The Glorias" y la serie "Mrs. América" tratan ambas de la influencia de un grupo fundamental de mujeres en el movimiento feminista, pero mientras la primera se centra en la figura de Gloria Steinem a lo largo de su vida, la segunda es transversal en un momento clave (la aprobación de las leyes de igualdad en Estados Unidos), y también más coral: de hecho, la mujer más destacada es la archienemiga de los derechos de la mujer, una Phyllis Schlafly interpretada por una Cate Blanchett en estado de gracia.


-Ya saliendo del terreno de la historia, y entrando un poco más en el apartado de la ficción, "Blackthorn", del muy buen guionista Mateo Gil, retoma el relato justamente donde se quedó al final de "Dos hombres y un destino", y narra una ucronía donde uno de los componentes del famoso dúo Butch Cassidy-Sundance Kid sigue vivo, excusa que el director aprovecha para grabar un western crepuscular enmarcado en los bellísimos parajes de las salinas de Bolivia. Muy recomendable para los amantes tanto del cine clásico como del moderno.

-Diferentes films acerca de la figura de Churchill se centran en distintos períodos de su vida: los años previos a la Segunda Guerra Mundial, en los que advertía del peligro de Hitler -"The gathering storm" (2002), película televisiva basada en sus memorias, con una secuela cinematográfica con nuevos actores, "Into the storm"-; los meses iniciales tras ser nombrado Primer Ministro ("Darkest Hour", 2017); o ante un inminente desembarco de Normandía ("Churchill", 2017). Es una pena que ningún film haya decidido focalizar en otras partes de la biografía de Churchill, como su rocambolesca huida de juventud de un campo de prisioneros en Sudáfrica, o sus más que censurables actos respecto a la India que efectuó desde su posición como Primer Ministro.

He aquí nuestra pequeña recopilación de películas relacionadas. ¿Os atrevéis a hacer alguna aportación? Espero con ansia vuestros comentarios.

lunes, 20 de mayo de 2019

La historia real de mayo: lugares sin ley

Desde que el hombre fue hombre y tuvo que vivir en comunidad, se vio obligado a adoptar unas reglas de convivencia. Más adelante, cuando las sociedades evolucionaron para abarcar más allá de la villa y la tribu, y nacieron los estados, fue necesario crear un cuerpo jurídico más o menos organizado. El código de Hammurabi, dicen, es la forma más antigua de conjunto normativo que se conoce, pero desde el "ojo por ojo y diente por diente" hasta nuestros días se han sucedido toda clase de leyes, decretos y constituciones. Por eso, nos resulta extraño creer que, aun hoy, y hasta en casos muy extremos, han existido o existen lugares sin estado, zonas sin ley, emplazamientos donde no hay reglas escritas ni nadie encargado de velar por el cumplimiento de las normas. Bienvenidos a algunos ejemplos más evidentes incluso que el salvaje Oeste:

-La Antártida: Donde hay poca gente, es imposible pedir mucho más. Las naciones del mundo firmaron un acuerdo por el cual renunciaban a disputarse la hegemonía de la Antártida y ha quedado como un gran y vacía (tan sólo una breve incursión humana en sus márgenes) superficie dedicada a la investigación científica, con una escasa población, de logística relativamente precaria, que se renueva con cierta continuidad. Eso quiere decir que si alguien muere de manera sospechosa, es bastante difícil averiguar cuál es la verdadera causa de su muerte (no existen policías, abogados, y ni siquiera expertos en ciencia forense), ni forma factible de capturar al presunto culpable antes de que éste vuelva a su país, cosa que se sospecha que sucedió hace un par de años frente a un caso que nunca llegó a investigarse debido a estos motivos (la duda pues, quedó perenne). No sabemos tampoco cómo acabó la anécdota por la que un científico de la Antártida llegó a apuñalar a otro por hacerle -en teoría de forma "humorística"- spoilers de varios libros, aunque lo más lógico sería que la justicia, como casi siempre en estos casos, la aplicara espontáneamente la comunidad local (nota: en realidad, sí que hubo intervención de un estado; Rusia era el país de ambos hombres y el autor de la puñalada volvió a su patria natal para ser juzgado). Sin embargo, en el caso de que fueran los allí residentes quienes hubieran dirimido el caso, no tengo muy claro que hubiera una decisión unánime sobre quién era el verdadero culpable.

-Regiones en disputa: en aquellas regiones cuya posesión es discutida por varios países, suele ocurrir con frecuencia no haya una organización efectiva del territorio, aunque a veces la comunidad local impone sus propias normas. Un ejemplo relativamente cercano a España (y en parte responsabilidad suya) es el Sáhara Occidental, cuyos habitantes piden todavía un referéndum de independencia, aunque Marruecos nunca ha cedido en este punto y explota el territorio a pesar de las protestas del pueblo saharaui.

-El mar. En aguas internacionales puede ocurrir prácticamente cualquier cosa sin que haya castigo, y las más de las veces ni siquiera conocimiento. Y no sólo allí. Como mencionaba un artículo hace unos años, en las tripulaciones de los barcos se acumulan marinos de toda clase de condición, edad y raza, abundando la ilegalidad, la explotación y hasta el esclavismo. La ley clásica del mar decía que un capitán es dueño de la vida y la muerte de todos los viajeros en su barco, y el siglo XXI, a pesar de todos los avances, parece no haber modificado lo esencial de ese concepto.

-Comunidades aisladas: ya sean regiones asentadas (como la comuna hippie establecida en medio del desierto de California) como concentraciones espontáneas (el mayor ejemplo, "The Burning Man" que se celebra cada año en Nevada en una especie de homenaje revival pagano cargado de moderna tecnología que se ha prolongado hasta nuestros días), hay rincones del mundo donde nadie se atreve a aplicar ninguna clase de ley, ni tampoco individuo que lo consienta.
                                                                                           
                                                       Sección de la ciudad de Kowloon, vista desde arriba
-La auténtica ciudad sin ley. Este caso ya no es real, pero lo fue hasta hace muy poco. Se trata de Kowloon, una península cercana a Hong Kong que, durante la época en que China y Gran Bretaña compartieron esta ciudad, se estableció como fortaleza. En principio era china, pero cuando los británicos entraron al asalto durante el siglo XIX en ella para confirmar ciertas sospechas, descubrieron que los oficiales chinos habían huido. Sin embargo, Gran Bretaña no hizo nada respecto a ese lugar y quedó definitivamente como una zona amurallada sin ley, donde se refugiaron multitud de desplazados por la guerra civil china después de 1945. Paulatinamente, todo comenzó a crecer: la gente que vivía allí, el número de casas, la altura de los edificios (muchos de los cuales se construían encima de las azoteas de los antiguos). Se convirtió en el lugar de mayor densidad de población del planeta (120 veces la de la ciudad de Nueva York), conformado por edificios altos (una de las escasísimas normas de la ciudad era que no podían superar los catorce pisos para no interferir con el muy ruidoso aeropuerto), en los cuales los pisos superiores tapaban la luz a los inferiores, por lo que se la conoció como "Ciudad de la Oscuridad".


 Niveles superiores (arriba) e inferiores de Kowloon. 

Las condiciones, desde luego, no eran agradables. El espacio para que viviera una persona era menor que para un aparcamiento estándar de coche. La gente no tenía quien le instalara fontanería o cables eléctricos, con lo cual solían montárselos ellos mismos. No es que no hubiera comercio: más bien al contrario, florecieron especialmente los negocios ilegales. Entre ellos, toda clase de profesionales sin licencia, porque los alquileres de los locales eran muy económicos. Eso sí, las condiciones de estos profesionales eran deplorables: se acumularon dentistas cuya pulcritud higiénica era bastante más que dudosa -aun así, muchos clientes venían de Hong Kong, pues los precios eran baratísimos-. Los restaurantes tampoco tenían regulación sanitaria. Florecían los casinos y los burdeles, las drogas abundaban por doquier, hubo más que sospechas de incendios por especulación inmobiliaria (a cuya prevención no ayudaba la falta de previsión anti-incendios), y, por supuesto, se convirtió en el reino de las mafias ilegales. Aunque algunos defendían que la mayor parte de los habitantes no estaban metidos en ningún negocio sucio, y que la criminalidad no era tan alta como cabía esperarse -difícil saberlo, porque obviamente no había registros-, lo cierto era que, entre los callejones estrechos (a través de muchos había que pasar de lado), la oscuridad y la suciedad a nivel del suelo (te caía agua y basura de los pisos superiores porque los vecinos barrían hacia abajo), así como la maraña de cables sueltos por todos lados, a la gente no le gustaba pasear mucho por la ciudad, y menos de noche. Iban y volvían por los pocos sitios que conocían para realizar los recorridos imprescindibles, es decir, ir y volver del trabajo (había un único cartero, que era de los escasos habitantes que se conocía los detalles de la geografía de la ciudad). De hecho, existían toda clase de pasarelas a nivel de las alturas para no tener que pasar por el suelo en ningún momento. La ciudad tenía un microclima muy especial, cargada de calor y humedad, de tal manera que muchos subían a los tejados de los pisos superiores para respirar algo de aire puro, especialmente por las tardes y durante el verano. A veces los adultos organizaban allí partidas de cartas, o los niños acudían a jugar o a hacer sus tareas, después de haber pasado la mañana en el nivel inferior.


En general, la gente de Hong Kong iba allí a hacer todas las cosas que no podían en la más regulada ciudad de Hong Kong, entonces británica. Desde actividades delictivas, hasta comer platos prohibidos en otros sitios (ojos de pez o cachorros de perro, entre otros). A pesar del caos del barrio, unos cuantos se apañaron para crear sus propios oficios: por ejemplo, dedicarse a ir casa por casa para fregar las cazuelas de los demás. Algunos grupos de vecinos, por otra parte, empezaron a autogestionarse: la anarquía dio paso a una suerte de organización donde empezó a haber panaderías, jardines de infancia, escuelas, organizaciones civiles y religiosas, etc... Muchas veces las esposas se dedicaban a limpiar el exterior mientras las abuelas cuidaban a sus nietos y a los niños de edificios cercanos. Al mismo tiempo, la policía de Hong Kong (que a raíz de un asesinato en 1959 se hizo cargo oficialmente de la juridiscción de la ciudad, aunque no intervenía gran cosa) comenzó a hacer redadas, disminuyendo el nivel de criminalidad. La propia ciudad de Hong Kong acabó haciéndose cargo de algunos servicios, como el suministro de agua. La vida se abría camino a pesar de tanta anormalidad. De hecho, un texto de la época decía que, a pesar de la mezcla abigarrada de drogadictos, sacerdotes, trabajadores sociales y prostitutas, aquel lugar, que para muchos resultaba aterrador, tampoco resultaba tan diferente de la rutina habitual en Hong Kong, y que buena parte de sus habitantes tenía una existencia medianamente normal.
En 1987, la ciudad tenía entre 30.000 y 50.000 moradores, y fue entonces cuando Gran Bretaña y China (ante el hecho de que unos cuantos años más tarde tendría lugar la anexión definitiva de este territorio, junto con todo Hong Kong, al país asiático) decidieron sanear la zona, y ofrecer compensaciones para los afectados, tanto en dinero como en forma de nuevos alojamientos. Para muchos, suponía liquidar por fin el cáncer en que se había convertido la ciudad; además, al escuchar el proyecto, las mafias chinas decidieron marcharse fuera, con lo cual se convirtieron en los años más tranquilos. Sin embargo, muchos que no podían vivir de otra manera (tendrían que sacarse licencia para sus respectivos oficios), que consideraban las compensaciones insuficientes, que se habían acostumbrado a ese modo de vida, o que preferían vivir en un lugar donde no se pagaban impuestos, se negaron a marcharse. Un batallón de 150 hombres entró para desalojar a los más renuentes a trasladarse, entre otros un hombre de 62 años que amenazó con suicidarse si le reubicaban. Finalmente, después de muchos años, en 1993, dejó de haber personas allí viviendo, se desconectó la electricidad y se tapiaron los pozos: entró la maquinaria de demolición. Poco tiempo después, empezaba a re-edificarse la ciudad. El resultado, como puede verse más abajo, fue muy distinto.




Greg Girard fue un fotógrafo que se dedicó a hacer fotografías de Kowloon poco antes de su desaparición, explorando todos los rincones de la ciudad, y publicándolas en un libro (ahora expuesto en una página web) titulado "City of darkness: Life in Kowloon Walled City", que tuvo posteriormente secuelas. La mayor parte de las fotografías de este post son de su autoría, o han sido extraídas de varios blogs que enlazan a Wikicommons (Wikipedia alberga también bastante información sobre la ciudad). Abajo, la moderna Kowloon, ahora un gran y estiloso parque urbano de Hong Kong. De la Kowloon original sólo quedan un par de zonas (una de las puertas y una especie de centro social) que fueron considerados lugares de valor histórico.

Para mí, esta historia es importante porque refleja un dilema muy presente en estos tiempos. En los últimos cuarenta años, desde Margaret Thatcher y Ronald Reagan, se ha extendido una corriente de pensamiento que dice que los estados, regiones, ciudades, se gobiernan mejor cuando hay menos impuestos y el estado interviene lo mínimo. Pero como hemos comprobado con Kowloon, cuando no hay impuestos, no hay regulaciones sanitarias, no hay controles de edificación, no hay seguridad, todas aquellas ventajas que nos proporciona vivir en comunidad. Tenemos más dinero en la cuenta bancaria, en efecto, pero hay que pagárselo todo, independientemente de que no tengas dinero para afrontarlo: la educación, la sanidad, los medios de transporte. En distintos grados, Estados Unidos (con sus enormes desigualdades) o la España en tiempos de Franco (donde no había impuestos, pero tampoco se construía casi nada, salvo pantanos) siguen o seguían este modelo que, aunque matizado, se pretende que en muchas sociedades vaya progresivamente a más. Dentro de poco hay elecciones europeas, autonómicas y municipales: la pregunta que nos hacemos ante estos distintos modos de convivencia es, ¿a qué referente queremos parecernos?¿Querríamos vivir de un manera similar al sistema de estado de bienestar que -a pesar de los recortes y el intento de desbaratar o privatizar los servicios públicos- hasta ahora ha sobrevivido en Europa... o preferimos algo más semejante a Kowloon?

Como siempre, la decisión está en nuestras manos.

viernes, 1 de junio de 2018

La historia real de junio: reflexiones sobre la ley y el papel de la mujer en nuestra sociedad


Valga como reflexión general y muy inconcreta.
Hubo un tiempo en que me planteé ser abogado. Lo deseché porque me disgustaba la idea de vivir en un mundo de perenne enfrentamiento. Con el tiempo he aprendido que hay cuestiones que sólo pueden valorarse desde el punto de vista del todo, y otras, desde el de la parte.
Sin saber demasiado de derecho, de lo poco que leído me produce la sensación de que hay múltiples formas de equivocarse. Una de ellas es basar la ley de manera excesiva en la pasión e irracionalidad humanas. Este abuso (que una lectura que me llamó la atención definía como un exceso en la doctrina de la ley natural) lleva a cosas como las turbas y los fundamentalismos.
Luego (y que me perdonen los expertos, que seguro que por algún lado derrapo) está el positivismo, que dice que lo único real es la ley. Esa doctrina te elimina factores religiosos, pero llevada al absoluto, también produce sus demonios. Desde ese punto de vista, los crímenes de los nazis son casi todos legales porque se cometieron bajo las leyes presentes en ese momento. El hombre (y la mujer) se convierten en robots que cumplen y son oprimidos bajo la bondad o injusticia de la ley.
Y luego está la interpretación. Ese sentido común, esa fraternidad que se supone que tendría que llevar al equilibrio. Y el arma más retorcida cuando así se quiere aplicar, pues el papel aguanta cualquier absurdo, equilibrismo o ficción
En España creo que hemos tenido en exceso errores de ley natural, de positivismo y, desde luego, de interpretación de la ley. Sumado todo ello a la injerencia del poder político en un país cuya constitución no nombra la separación de poderes, y a la pobre, además de cegarla, la secuestra.
De tantos problemas, habrá que fijarse en los detalles de cada uno y pensar soluciones. Yo, por mi parte, pienso en aquel rey del Principito que decía que si ordenaba a sus súbditos una orden que ellos no podían cumplir, entonces era que la culpa era suya. Y se me ocurre que la ley, y la forma de ejercerla, fue creada por el hombre para servir al hombre: para hacernos más libres, más humanos, más justos. Para darnos seguridad y protegernos, pero también para impedir que aplastemos a otros. Si no consiguen ese propósito, si atienden menos a requisitos o ruegos reales que imaginarios, entonces no es la ley la que sirve al hombre (o la mujer, o el niño, o la gente de cualquier raza o confesión), sino que esos colectivos viven esclavos de la ley. Y por tanto (es la mayor conquista que ha logrado el ser humano) tenemos el derecho y el deber de cambiarla.
Quizás lo que tengan en común el derecho y la literatura sea ese consejo de George Orwell sobre que ciertas leyes de la escritura debes seguirlas, hasta que resulta más conveniente romperlas y olvidarlas.

(Esta reflexión se publicó en Facebook el 27 de abril de 2018, en el perfil de Emilio Tejera)



Una sociedad secreta, con todos sus miembros vestidos de negro. Formada por inquisidores, médicos, jueces, curas, burgomaestres, abogados, incluso alguna mujer. Que encierran desde que son larvas a las hembras en cámaras umbrías, que las atan, una cuerda en cada extremidad, de techo y paredes, y las mantienen allí durante años, hasta que toca servir como incubadoras humanas y, mientras tanto, pueden utilizarse como herramientas del placer, carne muerta para el desahogo. Y, para proteger a los miembros de nuestra hermandad, disponemos la estructura de la sociedad para ellos, elaboramos las leyes para ellos, disponemos las oportunidades para ellos, incluso sacrificamos a nuestros propios retoños, en ocasiones alguno de los chicos, pero qué le vamos a hacer, en otros momentos nos hemos beneficiado, y la rueda tiene que girar... Una sociedad distópica como ésta recuerda a historias como "Déjame salir" o "El cuento de la criada", tan extremas que alguno puede descalificar tachándolas de paródicas, diciendo: "Eso no es exactamente así, eso no podría pasar".
Pero, entonces, ¿por qué de vez en cuando nos comportamos de esa manera?
Portada de "El martillo de brujas", o "Mallus Maleficarum".



(Esta reflexión fue originalmente publicada en Facebook el 3 de mayo de 2018, en la página de escritor de Emilio Tejera Puente).

La veo en un bar de carretera, de tantos que hay por ahí en España. Una camarera de mediana edad y aspecto de ajada, quizás porque el maquillaje de la cara no ha conseguido el objetivo que tenía al aplicarse sobre esos moratones que tendrán uno o dos días de duración, y cuyo propósito era contrarrestar. Hacer como que no pasara nada, pese a que ella lo sabe, que el hijoputa lo sabe, que sus compañeras de trabajo lo saben, que los clientes lo sabemos, vaya que si somos conscientes de ello, y todo eso unos cuantos días después de una de las sentencias más polémicas sobre violencia de género que ha sacudido España, y aquí estamos, en mitad de Castilla profunda, a pesar de todo lo que ha llovido y se ha protestado, y la mujer con el maquillaje y el hipoputa seguramente tan campante, en efecto, como si no pasara nada, porque en este país no se sabe lo que tiene que pasar para que deje de pasar nada. En encrucijadas como ésas estamos. En medio, me preguntan: "Dice una amiga que si le recomiendas algún país donde pueda viajar una mujer sola" y, qué quieren que les diga, no sé qué contestar.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Constitución española: ¿renovarse o morir? Algunas propuestas

Saludos. En estas fechas celebramos el día de la Constitución española, aunque alguno se pregunta si aún le quedan fuerzas para soplar las velitas. Y es que, efectivamente, en los últimos tiempos se la ha criticado mucho. Se ha dicho, entre otras cosas, que aunque estuvo muy bien en su día, ahora no responde a las necesidades actuales, y que por ello necesita modificarse. Para intentar dirimir esta cuestión, he entresacado algunas propuestas de reforma procedentes de varios grupos políticos (las he colocado de manera resaltada, preferentemente en cursiva) y a continuación cuelgo -procedentes de varios enlaces de Internet- algunas fotografías y/o declaraciones de políticos e instituciones que, a mi juicio, ilustran claramente por qué deben  llevarse a cabo dichos cambios.

Y luego, después de eso, os contaré una historia. Paciencia para los que crean que se hace un poco largo, aunque, si queréis, podéis pasar directamente al final  en cuanto creáis que habéis cogido la idea.


Empezamos:


La estructura interna y funcionamiento de partidos políticos y sindicatos deberán ser democráticos.



Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social.



Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad (...) El gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.



Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo. Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres.



Se reconoce el derecho a la protección de la salud.

Albert Rivera: "Las condiciones que exigimos para acceder a la sanidad pública son: tener DNI español o permiso de residencia en España. Las urgencias, los niños, las embarazadas, las enfermedades graves y contagiosas... estos casos también tienen acceso a la sanidad incluso con gente que no cumple la ley en España".

eldiario.es: <<La Agencia Europea de Derechos Fundamentales pidió a los estados miembros que "no debe limitarse sólo a la atención en urgencias, sino que también debe incluir otras formas de asistencia sanitaria esencial, como la posibilidad de asistir al médico y recibir los medicamentos necesarios">>.

Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho. Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.



El Estado velará especialmente por la salvaguardia de los derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero y orientará su política hacia su retorno.




Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.



Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.




Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural.

Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos. Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.

La justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley y, en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar. El Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros órganos, tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social. El Ministerio Fiscal ejerce sus funciones por medio de órganos propios conforme a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad.

Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general. El Estado, mediante ley, podrá planificar la actividad económica general para atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y su más justa distribución. La ley regulará el régimen jurídico de los bienes de dominio público y de los comunales (...)
eldiario.es: <<El líder de Ciudadanos se refirió de pasada a "un oligopolio eléctrico, en telefónicas, aerolíneas o gasolineras" (no en banca, su antiguo sector), cuyos abusos deberían ser, en su opinión, castigados por una autoridad de la competencia que no tenga, como la actual, a sus "árbitros comprados". Pero de expropiar, nada. Cualquier tentativa en este sentido "es Cuba".  "Por tu regla de tres, todos los servicios que se prestan en una sociedad acaban por ser del Estado", dijo Rivera a Iglesias, algo que tiene un "viejo nombre": comunismo.
Según el líder de Ciudadanos, Europa no "permite" tener empresas públicas: "Hemos heredado empresas públicas como Tabacalera, Iberia, y Europa dijo: de eso, basta", argumentó. Lo cierto es que España privatizó sus empresas públicas porque así lo quisieron sus Gobiernos de turno. "Pregúntales a los franceses si tener una compañía eléctrica pública es un modelo obsoleto", espetó Iglesias a Rivera>>. 

España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. La soberanía popular reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del estado




La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:
-Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
-Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.
-Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
-Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
-Establecer una sociedad democrática avanzada, y
-Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.


Vale. Ahora viene la historia. Hace bastantes años, en plena Guerra Fría, un grupo de norteamericanos pertenecientes al Partido Demócrata empezaron a repartir panfletos por la calle. Varios republicanos, al leerlos, les acusaron de realizar propaganda comunista. Lo cierto es que esos panfletos contenían fragmentos de la Constitución estadounidense.

Como muchos habréis adivinado, los fragmentos de "propuestas" que he colgado son en realidad artículos extraídos de la Constitución Española, con algunos ligeros cambios de orden y formato de cara a favorecer su exposición. Igualmente, hemos de ser conscientes de que, si la selección hubiera sido realizada de otra forma, el tono de las "propuestas" hubiera parecido muy distinto.

Varios artículos dicen que no hace falta modificar la Constitución: que el problema no es su contenido, sino que de ella se han apropiado precisamente los que nunca creyeron del todo en el texto. Pero nada más lejos de la intención de este post que argumentar que la Constitución de 1978 (una de las pocas de la historia de España que contiene mecanismos para cambiarla) no debe ser modificada. Por ejemplo, Julio Anguita protestaba de que, en virtud del artículo 23, se pueda reclamar ante el Tribunal Constitucional el incumplimiento de algunos epígrafes (los llamados derechos civiles), pero en cambio no se puedan reclamar otros (los llamados derechos sociales, entre otros el derecho a la vivienda). Y algunas de las reformas constitucionales que proponen los partidos de cara a las próximas elecciones van en esa dirección.

Este humilde texto, sin embargo, pretende sobre todo hacer reflexionar a través de una serie de preguntas: ¿por qué los partidos que más enfervorizadamente defienden la Constitución son los que más la incumplen?¿Por qué hay artículos que jamás deben desobedecerse, y algunos cuyo seguimiento es tan sólo relativo?¿Por qué ciertos apartados no se han modificado nunca, y apenas se han requerido un par de noches 
para cambiar otros?¿Como es que son los denominados "partidos anti-sistema" los que exigen cambios en el texto, y por qué estas alteraciones, en el fondo, dan la impresión de tratarse de intentos de que el espíritu original de la "ley de leyes" se cumpla de verdad?¿Es razonable que algunos fragmentos de la Constitución parezcan ahora mismo -más que una ley con vigencia- secciones del programa electoral de IU, Equo o Podemos?

En definitiva, ¿por qué algunos de los derechos incluidos en la Constitución se consideran ahora privilegios? O, diciéndolo de otra manera, ¿y si en lugar de reformar la Constitución, empezamos primero por creérnosla?

Lo mismo, a partir de entonces, las cosas empiezan a cambiar.