lunes, 15 de agosto de 2022

Los libros de agosto: unos par de ensayos históricos

Dos pequeños extractos de historia:

-Un pueblo traicionado. Paul Preston narra la historia de España desde la Restauración de Alfonso XII hata nuestros días -finaliza con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno-. Y encuentra una serie de patrones comunes: corrupción a raudales (desde el caciquismo hasta los escándalos modernos, pasando por Lerroux y los chanchullos continuos durante el franquismo); una intensa violencia política que va sobre todo desde gobernantes a gobernados (poco hicieron los anarquistas y revolucionarios de principios del siglo XX en comparación con los sangrientos gobernadores civiles; y los atentados de ETA y los GRAPO palidecen en contraste con la represión de Franco, e incluso de las hordas ultraderechistas instigadas desde sus gobiernos); y muchas mentiras, incluyendo ataques con falsa bandera o estrategias de propaganda. Por supuesto, pasa a través de la dramática y todavía supurante guerra civil. En cualquier época, sin embargo, da la sensación de que los oligarcas y poderosos -desde el criminal Juan March hasta Carlos Fabra, descendiente de una larga estirpe de caciques- siempre se salen con la suya gracias al dinero y la connivencia con el poder. Aunque Preston minimiza algunos acontecimientos importantes para el imaginario colectivo español (ensalzando otros), quizás el mayor defecto es que se centra demasiado en el gobierno y en los personajes de su entorno (en el tráfago, ciertos individuos aparecen y desaparecen de la narración como el Guadiana). En general, sin embargo, a pesar de algunas afirmaciones un poco dudosas, da una buena perspectiva panorámica de la historia de un pueblo que, como conclusión, tiene motivos más que de sobra para sentirse traicionado; pueblo que, además, no tiene claro si le resultará sencillo encontrar alguna vez la forma de que esto, en el futuro, no sea así.

-Comerse a Buda. Bárbara Demick escribe un relato periodístico (para bien y para mal, pues se nota bien documentado -dentro de las dificultades obvias-, pero la narrativa es fragmentada y a menudo inconexa) sobre las tirantes relaciones de Tibet con China. Es interesante saber que el Tíbet se extiende más allá de las grandes montañas del Himalaya (la llamada "meseta tibetana" llega hasta muy adentro del corazón de China, y hay partes del antiguo Tíbet actualmente muy entremezcladas con la nación que les invadió en su día). También es llamativa la figura del Dalai Lama, en una encrucijada entre el Tíbet en el que nació y lo que le pide ahora su pueblo, bajo una difícil coyuntura política. Se habla de no-violencia, de revueltas y de autoinmolaciones, del choque cultural entre el pueblo chino y el tibetano, de tolerancia religiosa, de la Historia con mayúscula y las pequeñas historias de personajes humildes. Un buen punto de partida para los que, como yo, no sabíamos mucho sobre este conflicto y estamos deseando averiguar más.

lunes, 1 de agosto de 2022

Regalo de una musa: "Lecciones Disney"

Un regalo que me pasó mi mejor musa acerca de algunas de las películas que marcaron nuestra infancia. Disfrutadlo tanto como lo he hecho yo. Un abrazo.

"Estaba lavandome los dientes, momento tan bueno como cualquier otro para divagar sobre lo divino y lo humano (casi como en cualquier caso siempre que hay agua cerca...en la ducha, haciendo largos en la piscina, mirando la lluvia al caer, al fregar los platos...) cuando me puse a pensar en las lecciones Disney, especialmente en las lecciones a ignorar. No estoy de acuerdo con que no hay que soñar con el príncipe azul, ¡al contrario! creo que hay muchos chicos (o chicas) estupendos por ahí, y que cuando das con el tipo ideal, te hace tan feliz que merece la pena la búsqueda o la espera. Ahora bien, no porque sea guapo y sonriente será un príncipe azul, entendámonos, hay que mirar un poco más allá y darle tiempo a que se muestre cada uno como es. 

No sé en qué estaba pensando la Cenicienta para quedarse colgada de un rollo de una noche QUE NO RECUERDA NI SU CARA, eso sí es una lección para las muchachas del siglo XXI: ¿de verdad te importa un tipo que es capaz de casarse con tu hermanastra fea feísima y con voz de gato estrangulado sólo porque encaja en el perfil? De verdad? Jeje, siendo malos podríamos decir que eso pasó con cierto Príncipe que ya no lo es, que escogió una que vio y que encajaba...con su entorno.

Oh, espera, que no todo son princesas. También en Disney tenemos el perfecto ejemplo de hacer pasar a alguien por quien no es: Aladdin. Es un pobre callejero al que tienen que vestir de gran señor para hacerlo aceptable a los ojos de la familia (la chica no, ella le quiere por el interior ;)). Como cuando le pones corbata a un heavy para conocer a la familia. A veces hay que sufrir, pero...no cambies lo que te gusta, pues es probable que deje de convencerte. Punto para Jazmine, que se gustó de una pobre rata callejera y despreciaba al gran pretendiente. ¿O quizá era ella la que juzgaba por las apariencias?

Con la Bella Durmiente aprendimos que esconderse del destino no te va a dar resultado, así que ¿porqué no enfentarte a ello directamente? ¡Hay que ser valientes! Y educados, que los padres la liaron parda por clasistas.

Ay estas princesas que no aprenden...Hay una que me recuerda a las historias de cirugías mal hechas, o de niñas monas que se quitan costillas y otras barbaridades para verse más guapas. Un pacto con el diablo para desnaturalizarse, por el capricho de gustar a otros. Ningún cambio drástico es gratuito, todos tienen consecuencias. Vale que el marinero era un guapo de ojos azules, pero de toda la vida de dios, la sirena es la que seduce al marino ¡Y no al contrario!

La pobre Blancanieves es un consejo de madre hecho pelicula: no engullas, ¡mastica bien y no aceptes nada de los desconocidos!

Pero no todo son malas ideas en este pequeño mundo: también aprendes a interponer tu propio bien al de otros, aunque para eso tengas que ir a la guerra con el malvado Genghis Kan; o a apreciar los libros por encima de los placeres mundanos encarnados en un cachas con tres rubias colgadas del brazo; o a apreciar el corazón de los demás, aunque sean peludos y feroces, o se despiojen en público.

lunes, 25 de julio de 2022

Las historias reales de julio: más hilos de Twitter

Como habéis visto, diversas actividades me tienen ocupado, así que contamos historias en diversos formatos. Entre otros, hilos de Twitter: sobre esos lugares apasionantes, también llamados bibliotecas; sobre escritores que depositaron en sus amigos el futuro de sus obras (y decidieron borrarlas de la faz de la tierra); sobre el genocidio armenio, sobre un periodista que murió víctima de sus propias predicciones y sobre Peter Freunchen, explorador ártico, y su fascinante esposa. Espero que os gusten. 

Un abrazo. Nos leemos.

martes, 19 de julio de 2022

La historia corta de julio. Dedicadas a Eduardo Galeano (XIV).

 Dedicadas a Eduardo Galeano (XIV).


        Un chico indigente pidiendo refugio en un albergue:

            -Lo siento –le responden-. No puedes entrar. Nos faltan plazas, y tú no tienes prioridad. Eres demasiado joven.

            El joven se queda extrañado, y pregunta:

            -Y mañana, ¿también seré demasiado joven?

            -También.

            -¿Y dentro de un año, también seré demasiado joven?

            -Sí.

            -Entonces, ¿nunca voy a poder entrar?

            -No...

            Se corrige.

            -Quiero decir, sí, cuando llegues a viejo.

            -No llegaré a viejo.

            Sobre todo, si no me dejas entrar.

viernes, 8 de julio de 2022

La obra de teatro de julio: "Feliz lunes"

 

Imágenes promocionales de la obra

Sabéis que me gusta apoyar los pequeños proyectos que gozan poca publicidad. Más aún si son tan buenos como éste. "Feliz lunes" es una obra de teatro musical que emplea pocos medios, pero los utiliza con mucha sabiduría. La obra, cuya sinopsis encontraréis aquí, en principio trata sobre el fenómeno de las redes sociales, aunque en realidad abarca temas más amplios, y es mucho más divertida de lo que refleja el argumento inicial. Por un lado, la historia se centra en el personaje protagonista, una muchacha aspirante a actriz (de ahí que el tema de las redes sociales aparezca de manera muy natural), y acaba hablando de cómo elegimos vivir nuestra existencia, y también de la "cultura de la apariencia" que todos practicamos, dentro y fuera de nuestra vida cibernética. Y, desde otro punto de vista, la obra mantiene durante mucho rato un buen tono de comedia (con fantásticas canciones, que por lo visto acabarán en un disco; estoy casi seguro de que me lo compraré cuando salga), liderada por fantásticos actores que transmiten mucha pasión y saben también ponerse serios cuando toca. En especial, cabe destacar el esfuerzo de la actriz principal, la cual carga con el peso de buena parte del espectáculo, aunque disfruta del enorme apoyo de dos estupendos secundarios (a los que les perdonamos incluso que, a pesar del argumento de la obra, sean bastante guapos). El guión, además, es afilado y cargado de referencias culturales y conceptos que encajan bastante bien con el conjunto general, al que ayudan unos recursos técnicos que, siendo como digo humildes, se emplean con mucha destreza.

"Feliz lunes" va a estar exhibiéndose los sábados de este mes en la sala "El Umbral de Primavera", en el maravilloso y vibrante barrio de Lavapiés en Madrid, aunque esperamos que tenga la oportunidad de disfrutarse más tiempo y en muchos más sitios, porque la verdad es que se lo merece.

viernes, 1 de julio de 2022

Los libros de julio: comparación entre dos libros de David Mitchell. "La casa del callejón" y "El atlas de las nubes"

Llegué a David Mitchell, como supongo que muchos lectores, a partir de la adaptación de su obra "El atlas de las nubes", llevada al cine por las hoy hermanas Wachowski. El film me gustó mucho, aunque antes de ponerme con ese libro quise aproximarme a una historia distinta de este autor que, según dicen, ambienta todas sus historias en el mismo universo. De ahí que empezara con "La casa del callejón", y luego siguiera con "El atlas de las nubes" (de cuya versión cinematográfica, he de confesar, no me acordaba de casi nada, salvo de la impresión que me dejó y un par de escenas, cuando inicié el libro). Ahora, un análisis comparado de ambas obras que quizás os pueda servir para aventuraros a empezar con alguna:

-Punto 1: David Mitchell escribe bien. En particular, cuando se centra en un tipo particular de personaje: culto, educado, experimentado, sarcástico, orgulloso, de modales exquisitos, puede que algo misántropo y, por qué no decirlo, con frecuencia un poco cínico. Allí da rienda suelta a sus mejores frases y a su retórica más excelsa, llena de disgresiones y de referencias culturales. También es capaz de adaptar su lenguaje a otro tipo de individuos, pues le gusta emplear personajes (e hitos temporales) de registros contrapuestos en estas dos obras, que en el fondo son sinfonías polifónicas. Pero se aprecia con claridad que necesita retornar, cada cierto tiempo, a ese tipo de voz.

-Punto 2: a David Mitchell le encantan las estructuras, las conexiones, las composiciones con aroma de tonada musical. En "El atlas de las nubes" monta un libro encajado dentro de de un libro y dentro de otro, como una serie de muñecas rusas que generan una obra simétrica y a su vez vertebrada por un hilo conductor y un tema único. El sistema, aunque ingenioso, resulta un punto efectista (como él mismo se atreve a postular de modo irónico en el propio texto). Quizás por eso el método que empleó la película -la cual alternaba, en el montaje, el devenir de las historias encadenadas entre sí- funciona mejor tanto en el propósito de transmitir el mensaje como para engarzar los relatos en una narrativa común. En ese sentido, quizás la adaptación haya resultado más potente que el original (excesivo en algunos momentos), aunque el libro añada matices y frases sugerentes, y sea más explícito, sobre todo en su sección final. En cuanto a "La casa del callejón", en el fondo es como un poema donde cada verso rima, pues contiene una estructura similar al episodio anterior, además de hacer recapitulación de lo ocurrido. De todas maneras, la historia va avanzando poco a poco, y por eso lo seguimos leyendo, para ver cómo acaba.

-Punto 3: a David Mitchell le interesan la ciencia ficción, la fantasía, el futuro y las alternativas, pero siempre partiendo de una base histórica. Le gusta experimentar con los distintos modos de emplear el lenguaje, y también con diversos géneros. Así, "La casa en el callejón" es una variación muy rebuscada del modelo de mansión encantada. "El atlas de las nubes" se atreve con diferentes siglos, y con aproximaciones variadas al modo de desplegar una narración. Además, juguetea con el misterio, y muestra perspectivas posibles sobre la evolución del ser humano a largo plazo.

En definitiva, son dos libros que recomiendo. "La casa en el callejón" es más simple en su concepción (quizás tome prestado de otras ficciones), pero quizás por eso cierra con más facilidad el círculo. "El atlas de las nubes" pretende ser una obra más compleja, y lo es, pero eso le hace cojear en algunos puntos, y que se adviertan de refilón ciertos pespuntes. En ambos casos, el lector no perderá el tiempo con su lectura, y le gustará llegar al final. Aunque, eso su caso, y con "El atlas de las nubes", yo empezaría antes con la película.