lunes, 6 de octubre de 2014

El libro de octubre... o no: una lista de libros que nunca existieron.

Libros dentro de libros. Historias dentro de historias. Escritores que escriben acerca de otros escritores. La narrativa de la buena literatura incluye también una lista de libros que jamás fueron escritos, pero sobre los que han corrido ríos de tinta. Tanta, que muchos han acabado por confundirse y creer que alguno de estos libros existía de verdad y solicitarlos en las bibliotecas. En algunas ocasiones, incluso, se los han dado. Éstos son algunos de los más famosos libros que jamás han existido.

-El Necronomicón. Encabezaría por antonomasia cualquier lista de este tipo. Ideado por H.P. Lovecraft con un nivel de detalle que produce tanto escalofrío como cualquiera de sus relatos (el propio escritor habla de cuatro universidades que albergan algún ejemplar, una de ellas inventada), se supone que fue redactado por un poeta árabe que murió bajo horribles circunstancias, y no es extraño, pues este libro, aparte de conducir a algunos de los secretos más poderosos del inframundo, arrastra teóricamente, tras su lectura, a una locura irremediable y mortal. Nombrado en múltiples referencias literarias y cinéfilas a través de los años, y con numerosas copias falsas circulando por ahí, se ha ganado también el puesto de honor en la lista de libros que deberían ser encuadernados con piel humana (que haberlos, efectivamente, haylos). No es recomendable su lectura por parte de almas sensibles en noches de luna llena.

-Segundo libro de poética de Aristóteles. Aristóteles escribió un primer libro de Poética, pero algunas anotaciones de estudiosos posteriores hacen sospechar que tal vez hubo una segunda parte. De esta circunstancia se aprovechó (ATENCIÓN, SPOILER) con gran maestría Umberto Eco en "El nombre de la rosa", al emplear este texto, que versaría sobre el arte de la comedia, como un pretexto para provocar el asesinato de varios monjes (FIN DEL SPOILER).

-Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Por supuesto, tenía que ser Borges, el hombre que idolatraba a los libros ("El Universo, que algunos llaman la biblioteca") uno de los miembros más destacados que participaran en esta lista. En su relato "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", diversos textos sueltos repartidos por el mundo relatan la realidad acerca de un mundo llamado Tlön el cual, al final, se acaba revelando como imaginario y creado para inquietantes fines por una asociación secreta de individuos. Borges es un experto en emplear los más atrevidos artificios para ilustrar profundas reflexiones intelectuales que afectan al hombre, y por tanto no es un explorador neófito en estos territorios. Ya habló de un mapa hecho a escala 1:1 (que ocupaba la misma tierra que describía), escribió sobre Pierre Menard (el hombre que pretendía escribir de nuevo y de manera independiente el Quijote) o se inventó a un autor que era capaz de construir las más inverosímiles novelas, las cuales Borges seguramente veía como apasionantes en su estructura, pero no tenía el tiempo ni quería dedicar el esfuerzo en escribir.

-Dinámica de un asteroide. Éste es el título de la ficticia tesis doctoral escrita por el profesor Moriarty, el archienemigo del detective Sherlock Holmes, creado por la imaginación de Conan Doyle. Aunque no se conoce con certeza su contenido, sabemos por un lado que debe ser brillante (a Moriarty se le destaca siempre como un avezado matemático), y por otro, Isaac Asimov ofrecía en uno de sus relatos de los Viudos Negros un sugerente ejercicio de imaginación sobre qué podía tratar dicha tesis.

-La copia de las Rubaiyyat perdida en el Titanic de la novela "Samarkanda". El escritor Amin Maalouf se basa en un texto real (las Rubaiyyat, un conjunto de poemas escritos por el erudito persa Omar Jayyam, y de la que no nos ha llegado ningún original, sino sólo a través de traducciones y reconstrucciones de otros autores) y de un supuesto manuscrito suyo que se habría conservado y que embarcaría a bordo de la dramática travesía del Titanic, para hacernos un repaso a la historia de Irán desde el siglo XI hasta principios del siglo XX, pasando por los avatares del país durante la época de la Secta de los Asesinos o en sus primeros intentos por conseguir una democracia. De paso, pone de relieve la figura de Omar Jayyam, un personaje de lo más interesante de quien tenemos mucho que aprender tanto orientales como occidentales.

-Las novelas de Misery. Es habitual encontrar en el cine o la literatura historias relativas a escritores que se ven (metafórica o literalmente) atrapados en sus propias novelas. Algunas, de hecho (como ocurre en el caso de la serie de televisión Castle), se acaban escribiendo de cara a recaudar más dinero procedente de los fans. Stephen King ha reconocido alguna vez haber abusado del recurso de introducir a personajes que trabajan como escritores, algunos de los cuales tenía que lamentar cómo sus terribles creaciones se volvían en contra ellos. De entre los diversos argumentos de este tipo, sobresalió por su éxito Misery, donde un escritor que ha creado una saga millonaria tiene la mala ocurrencia de matar al personaje principal justo cuando cae bajo las garras de la más desequilibrada de sus fans, adicta tanto a sus novelas como a la locura homicida. Para no dejar sólo al pobre Stephen King en esto (aunque hay que reconocer que tiene unos cuantos libros de este estilo, alguno llevado también al cine), cabe recordar que el género del horror también se ha inventado textos que, cual Necronomicones, son capaces de volverte loco: la película In the mouth of madness, dirigida por John Carpenter, es un buen ejemplo de esto último.

-Paul Auster. El escritor neoyorquino es un especialista en contar historias dentro de historias dentro de historias, a modo de muñecas rusas, y escritores y novelas terminadas o sin acabar son una parte habitual de su paisaje. De entre los múltiples textos, quizás a destacar "La habitación cerrada" como uno de los que más giran alrededor del tema, pero también podemos encontrar ejemplos en "La noche del oráculo", o juegos metaliterarios como "Viajes por el Scriptorium" o su película "The inner life of Martin Frost".

-Avalon Landing, Éste era el título de la novela elaborada por el engimático escritor de "Descubriendo a Forrester", interpretado por Sean Connery, y que podría encarnar (sobre esto tuve una apasionante discusión con un amigo al respecto) quizás a los autores James Joyce o Salinger en la vida real. Forrester -que así se llama el susodicho- escribió la que probablemente sería la versión defintiva de "la gran novela americana" y luego se aisló del mundo por razones que luego se detallan en la película. ¿De qué va la obra? No se nos ofrecen muchos detalles, más allá del resumen que hace el insólito nuevo compañero de Forrester acerca de que "las cosas no siempre salen como las planeas". No es un mal mensaje para la gran novela del siglo XX, ¿no?


¿Y vosotros?¿Os han llamado la atención otros "libros" dentro de la literatura, que sin embargo nunca tuvieron su equivalente en la vida real?¿O qué libro de entre todos los mencionados os gustaría que fuese escrito?¿Os atreveríais a intentar plasmar sobre el papel alguno? Espero con ansia vuestras aportaciones. Un abrazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario